¿Puedo hacer algo yo, y qué es eso del Reiki?

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Generalmente buscamos una píldora de la felicidad que nos solucione nuestros pesares y problemas. Suele ser habitual pensar que es alguien externo a nosotros quien nos tiene que sanar física, mental y emocionalmente.



Por supuesto que necesitamos la ayuda de médicos y terapeutas, pero lo más importante es que nosotros hagamos algo, pongamos la intención y la acción en poder encontrar recursos para vivir mejor. Buscamos por doquier y no nos paramos a observar qué puedo hacer para cambiar una situación que no me deja avanzar en la vida.



No hay mejor manera de vivir que tener a mano recursos que me ayuden a llevar adecuadamente mis emociones, sin evitarlas, sabiendo qué me pasa en cada momento, dejando que la incertidumbre me acompañe hacia nuevos caminos, y que la confianza se vaya instalando día a día en mí.



Desarrollar un trabajo personal que me conduzca a ser mi propio terapeuta (yo lo denomino “Autoterapeuta”) es un regalo para el presente y para el futuro.



Reiki, una técnica japonesa, es una potente herramienta de transformación (ir más allá de las formas) y de transcendencia (ir más allá de los límites). Nos permite ir descargando nuestro sistema de creencias o programas imposibilitadores, desarrollando habilidades y utilizando todo nuestro potencial todo el tiempo al servicio de nuestra supervivencia (niveles superiores de vivencias), adquiriendo responsabilidad sobre nuestras vidas. Siendo causa y no efecto de las situaciones, relaciones o cosas.



Una palabra compuesta por dos vocablos: REI, que quiere decir universal en el sentido de que todo lo transciende, y KI, que significa energía vital, con lo cual introducimos el concepto de Energía Vital Universal.


Se utiliza para describir cualquier tipo de trabajo curativo basado en la energía de la fuerza de la vida.



Es una terapia complementaria a la medicina convencional y que está reconocida por la organización Mundial de la Salud (OMS).


Con Reiki se disminuye el nivel de ansiedad, nervios, depresión, dolor, preocupación, estrés. Incrementar la energía vital y el reequilibrio. Fortalece el sistema inmunológico. Armoniza nuestra energía y la de nuestro alrededor.



La energía que actúa detrás de la manifestación material del cuerpo y sus funciones está compuesta por un complejo sistema energético que es con lo que trabaja la medicina oriental, conocerlo y saber trabajar con él es una buena herramienta para unir a nuestro proyecto de vida.

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