Los solaneros acompañaron a la Virgen de Peñarroya en la procesión final del novenario

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El novenario a la Virgen de Peñarroya concluyó con la tradicional procesión por el itinerario de costumbre. La benévola climatología contribuyó a llenar las calles del recorrido, donde los solaneros y las solaneras arroparon a su patrona.

La imagen lució su vestido azul celeste durante el desfile procesional, estrenando también una toca que había sido donada con anterioridad. La carroza volvió a ser custodiada por numerosos alabarderos y precedida por el enraizado baile de las banderas. En la parte musical, la Banda de Tambores y Cornetas de Nuestro Padre Jesús Rescatado y la Banda Municipal de Música acompañaron con distintas marchas procesionales.

También desfiló un nutrido grupo de mujeres ataviadas con mantilla española de color blanco, además de los directivos de las distintas cofradías y hermandades de la localidad. De igual forma, hubo representación de la Cofradía de Nuestra Señora de Peñarroya de Argamasilla de Alba y de la Hermandad de la Virgen de las Viñas de Tomelloso. Clero y autoridades completaban el séquito.

Finalizada la procesión y antes de pasar la imagen de la patrona a la parroquia de Santa Catalina, el párroco Benjamín Rey pronunció unas breves palabras. Dijo que en ese momento finalizaban los actos programados en los primeros dieciséis días de la virgen en la localidad. El sacerdote mandó un mensaje a los solaneros para recordarles que su madre les espera cada día.

Rey dijo que sería injusto no pensar en la virgen porque nos acompaña en el camino, recalcando que no debemos tener miedo alguno. Concluyó su intervención dando las gracias y pidiendo a la madre que interceda por todos.

Un Ave María y los clásicos ‘vivas’ a la Virgen de Peñarroya y al Chatillo pusieron el broche antes de que la patrona entrase en el templo. Allí permanecerá durante los próximos meses hasta su marcha al castillo, pudiendo ser visitada en su camarín.