García-Page propone a las fuerzas parlamentarias grandes pactos en empleo, agua, servicios públicos, financiación autonómica, infraestructuras y reto demográfico

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El presidente en funciones de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha propuesto a las fuerzas parlamentarias de la región alcanzar pactos en materia de empleo, agua, servicios públicos, financiación autonómica, infraestructuras y reto demográfico.

 

Así lo ha avanzado durante la primera de las dos jornadas del debate de investidura celebrado hoy en las Cortes regionales y en el que ha trasladado su compromiso para buscar el máximo consenso en torno a los grandes asuntos con el diálogo como eje que presidirá la presente legislatura.

 

García-Page ha apelado a la “voluntad por adelantado” de todos los partidos políticos, instituciones y agentes sociales “para conducir a la región en los próximos meses a suscribir varios acuerdos”.

 

El presidente en funciones ha apostado por entender la mayoría absoluta como diálogo “para poder hablar con más firmeza, convicción y seguridad en el resultado” aunque ha advertido que esta mayoría “ni resuelve ni es suficiente para solucionar los problemas estructurales de la región”.

 

Así, ha hecho un llamamiento a alcanzar estos acuerdos a pesar de la inestabilidad política que existe a nivel nacional y que “nos está afectando, por ejemplo, en el presupuesto, ya que aún se adolece de la información mínima indispensable por parte del Estado”.

 

El jefe del Ejecutivo autonómico en funciones ha apelado a alcanzar un acuerdo en la primera parte de la legislatura para blindar los servicios públicos en el Estatuto de Autonomía, “la esencia determinante que nos llevó a ser autonomía, de los derechos consagrados en la Constitución pero que se gestionan desde la cercanía”.

 

Del mismo modo, ha emplazado a debatir “cuanto antes” una posición común en materia de agua, uno de los elementos “transversales” para el Ejecutivo que presidirá. “Si en otras comunidades autónomas se proponen debatir y trasladar al Gobierno y a las Cortes Generales la modificación estatutaria para abordar el asunto del agua, yo propondré hacerlo para estar en condiciones de igualdad en términos de la legislación del Estado”, ha indicado.

 

García-Page ha avanzado también que en las próximas semanas se cerrará “un acuerdo importante” sobre los planes estratégicos de empleo que tendrá cambios sobre los ya desarrollados “porque ha cambiado el paisaje del mercado laboral”.

 

El presidente en funciones ha pedido además el consenso de todos para poner en marcha una estrategia de reto demográfico y desarrollo rural, “de cohesión territorial”. “Dos aspectos que se mezclan y que tendrán reflejo en el Gobierno que pretendo formar”, ha añadido.

 

A este pacto, ha sumado otro acuerdo por el crecimiento con los agentes sociales, que se suscribirá el 17 de julio, para garantizar que la región siga creciendo por encima de la media nacional y siga encabezando los ránking de creación de empresas y de atracción de inversiones empresariales, y otro con el Tercer Sector, relativo a los servicios públicos, “para la cohesión, competitividad y sostenibilidad”.

 

Igualmente, ha propuesto un acuerdo en materia de financiación autonómica y diseñar una agenda de infraestructuras “esenciales” para la región, como la alta velocidad, la electrificación ferroviaria o las grandes autovías que “tanto han aportado en los últimos 35 años de autonomía de la región”.

 

“Ajustarse a un camino central”

 

El presidente en funciones se ha referido también a la formación de Gobierno a nivel nacional al asegurar que “sería un fracaso para todos los partidos” que no lograse. “Evitémonos disgustos y apostemos por algo que quedó claro en la  noche electoral y es que la sociedad quiere negociación, límites y diálogo, quiere que no haya un Gobierno dependiendo del independentismo”, ha remarcado.

 

En este contexto, ha apostado por un Gobierno que “se ajuste a un camino central”. “Aquí hemos dado ejemplo de lo que significa ensanchar el centro y achicar las cunetas”, ha subrayado.

 

García-Page ha reiterado su compromiso con España, aunque ha asegurado que no estará sometido a “presiones partidarias, sociales o mediáticas cuando se trate de defender los intereses del país porque son los de mi tierra”. “No puedo entender el mandato de una manera disociada ni vamos a estar como pasmarotes en el debate territorial ni indiferentes”, ha advertido.

 

Y ha añadido que “cuando se pide un indulto políticamente se insulta, cuando se hace con obscenidad política, y yo voy a defender la soberanía nacional desde una perspectiva progresista”.