Jennifer Bernal: "He viajado por muchos países en estos años y nunca me he encontrado un pueblo tan hermano como el Sáhara; te lo dan todo cuando ellos no tienen nada"

|

280319 VA SAHARA JENNY 2


La joven valdepeñera Jennifer Bernal, acompañada por dos de sus compañeros de la Facultad de Periodismo del Campus de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha, Laura Higueras y Alex Basha, acaba de vivir una experiencia difícil de olvidar. Ellos resultaron ser los beneficiarios de la beca que lanzó la Fundación General de la Universidad de Castilla-La Mancha para acompañar durante 21 días a los alumnos de la Facultad de Educación de Ciudad Real que, gracias a un convenio con la Diputación de Ciudad Real, viajan cada año durante 21 días a los campamentos de Refugiados Saharauis para ejercer su labor como maestros y dar clases a los niños y niñas del Sáhara. Fruto de ese viaje, la periodista valdepeñera y sus dos compañeros han tenido que realizar una galería fotográfica y un documental a modo promocional del proyecto, una tarea difícil, pues se traen en la mochila, además del cariño de los saharauis y de la inolvidable experiencia de vivir en el desierto, más de 15.000 fotos y 3.000 vídeos. Con ella hemos hablado de este bonito viaje.


¿Cómo surgió lo de ir al Sáhara? 


La oportunidad de viajar a los Campamentos de Refugiados Saharauis llegó en noviembre. Para poner en contexto, la Facultad de Educación de Ciudad Real junto con la Diputación de Ciudad Real llevan 15 años trabajando y apostando por un proyecto de prácticas para los alumnos de cuarto de Educación Primaria e Infantil de la misma facultad, en el que se trasladan a los campamentos durante 21 días para ejercer su labor como maestros y aprender a dar clases en lugares y situaciones diferentes. Este año, la Fundación General de la Universidad de Castilla-La Mancha sacó una beca para estudiantes de la Facultad de Periodismo del campus de Cuenca, para actividades, proyectos y prácticas de cooperación al desarrollo en los campamentos, de modo que rellené la solicitud y la envié. Unos días más tarde, la Fundación contactó con mis dos compañeros (Laura Higueras y Alex Basha) y conmigo, para comunicarnos que habíamos sido los elegidos para optar a esas becas de 1000 euros. Con ese dinero, pagaríamos todo lo que suponía el viaje (vuelos de ida y vuelta, alojamiento con las familias de allí, transportes dentro de los campamentos, etcétera). 


¿En qué consiste lo que habéis estado haciendo? 


Nuestro trabajo ha consistido en realizar una galería fotográfica y un “documental” a modo promocional del proyecto. El pasado miércoles presentamos un avance en la Facultad de Educación de Ciudad Real y fue increíble ver cómo la gente se emocionaba al verlo. Nos fue difícil elegir qué presentaríamos ese día, pero aún lo será más decidir qué elegimos para la entrega final, porque tenemos muchísimo muchísimo muchísimo material. Entre los tres tendremos unas 15.000 fotos aproximadamente y más de 3.000 vídeos (de planos detalle, entrevistas, recursos…) 


¿Cómo definirías la experiencia de vivir en el Sáhara? 


Es indescriptible. No tengo palabras para expresar lo bonitos que fueron aquellos días. Es cierto que allí no hay nada, más que arena y más arena, pero sus gentes es lo que te cautiva y te hace querer volver con los ojos cerrados. Evidentemente, las condiciones que hay allí no son las comodidades que tenemos en Europa, pero eso te ayuda a valorar lo que tienes y a aprender que no necesitas tanto para vivir feliz. No necesitas una taza del váter, ni una cama, ni demasiada comida… Allí eres más feliz de lo que has sido nunca mirando al cielo estrellado sin contaminación lumínica, descubriendo que es el más alucinante que has visto en tu vida. Allí eres feliz hasta arriba de polvo y sin que te caiga una gota de agua por el cuerpo en días. Los problemas y preocupaciones que ronda a diario por tu cabeza, allí no existen. Y si piensas que tus problemas son “problemas” es que no te has parado a pensar en el sitio en el que estás. Creo que lo fundamental, ahora que estamos en España de nuevo, es no olvidar todo lo aprendido allí. No olvidar que menos es más. 


¿Cómo son las personas que os habéis encontrado allí? 


Como he mencionado anteriormente, lo mejor del Sáhara es su gente. He viajado por muchos países en estos últimos años y nunca me he encontrado un pueblo tan humilde, tan hermano. Siempre se suele decir lo mismo, pero te lo dan todo sin pedir nada a cambio, incluso cuando ellos mismos no tienen nada. Te abren las puertas de su casa, te ofrecen un plato de comida y un sitio donde dormir… Aquí ni siquiera se nos pasaría por la cabeza meter a una persona extranjera en nuestra casa, ¡qué barbaridad, por Dios! Sin embargo, aunque allí hay muchas cosas que están mal y que deberían cambiar, también hay otras que están muy bien y que deberíamos aplicar esa lección de vida que ellos nos ofrecen. 


¿Qué es lo que más os ha llamado la atención? 


Sinceramente, no me han llamado muchas cosas la atención. Antes de documentar algo, me gusta saber a dónde voy, qué me voy a encontrar y qué debo saber del lugar que voy a visitar. En esta ocasión, no era un viaje cualquiera, sino que además, iba por labores profesionales y a un “terreno desconocido”. Siempre me he interesado por el Sáhara y en numerosas ocasiones había visto documentales o similares sobre la situación que vivía diariamente el pueblo saharaui. Incluso, vi uno que se llamaba ‘El loco del desierto’, sobre un hombre que hacía casas con botellas de plástico rellenas de arena. No obstante, la lectura es algo fundamental en mi día a día, de modo que antes de ir también leí bastantes libros sobre el tema. Al llevar una idea preconcebida, ya sabía lo que iba a ver cuando llegase. Aún así, siempre hay cosas que te sorprenden, como la gente. Siempre te dicen que son maravillosos, pero hasta que no estás allí y lo vives no te das cuenta de ello. Por ejemplo, unos días antes de irnos, llegó una niña de 12-13 años a la puerta de mi casa. En todo el tiempo que estuve allí, hablé con ella 5-6 veces, no más. Salí a saludarla y a preguntarle cómo estaba y me sorprendió con lo siguiente: “he venido a traeros estos regalos. Este colgante es para ti y estos para tus compañeros”. Yo me quedé flipando porque era lo último que me esperaba. Puedo entender, aunque cueste, que las familias te lo den todo, pero que lo hiciera esta niña que prácticamente no me conocía de nada me dejó sin palabras. Evidentemente, le dije que no era necesario que nos comprase nada y ella me dijo: “claro que hace falta, sois mis mejores amigos”. Se me partió el corazón al escuchar esas palabras. 


¿Y qué transmitís en el documental? 


Lo que queremos transmitir es que se conozca verdaderamente la historia del pueblo saharaui. Cómo viven desde hace más de 40 años en un país que no les pertenece, en un desierto en mitad del mundo, sin luz ni agua corriente, sin poder ir a su país porque les separa un muro (el segundo más grande del mundo)... a la par de la labor de educación que realizan todos los años maestros y maestras porque como bien dice el lema “la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”. 


¿Repetirías experiencia? 


Por supuesto que repetiría, volvería con los ojos cerrados, sin pensarlo. Siempre que abandono un lugar pienso: “¿volveré?” y la respuesta siempre es: seguramente no, porque hay miles de sitios que quiero visitar y miles de sueños por cumplir. Sin embargo, en esta ocasión la respuesta ha sido diferente: un rotundo sí.



280319 VA SAHARA JENNY 3

280319 VA SAHARA JENNY 6

280319 VA SAHARA JENNY 5

280319 VA SAHARA JENNY 7



280319 VA SAHARA JENNY 8



280319 VA SAHARA JENNY 9



280319 VA SAHARA JENNY 10