El programa Empu-G de prevención y reducción de las adicciones llega a 474 jóvenes

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Prevenir y reducir entre los jóvenes todo tipo de adicciones, tanto a sustancias estupefacientes como a alcohol, internet y móvil, juegos de azar o compras, es el objetivo del programa Empu-G que impulsa el Ayuntamiento de Manzanares. Las concejalías de Servicios Sociales y de Juventud trabajan de manera coordinada en este programa para promover el desarrollo integral de los jóvenes y que no ha parado de crecer desde el año 2013. En la actualidad unos 474 jóvenes son beneficiarios de este proyecto a través de las distintas iniciativas que engloba.

La concejala de Servicios Sociales, Beatriz Labián, junto a la edil responsable del área de Juventud, Esther Nieto-Márquez, han valorado positivamente la evolución del proyecto en el que se invierten conjuntamente más de 106.500 euros. Presupuesto en el que se incluyen fondos propios de ambas concejalías y las aportaciones de la Consejería de Sanidad (94.235 euros) y la Fundación La Caixa (9.450 euros).

Labián ha señalado que Empu-G “abarca no sólo la prevención en diferentes grados, dependiendo de los factores de riesgo presentes, sino la intervención con jóvenes que ya han iniciado el consumo y su acompañamiento para que lo abandone”. De hecho en enero se puso en marcha un subprograma de educación de calle, encuadrado en la Concejalía de Servicios Sociales.

Este subprograma está dirigido a jóvenes de entre 15 y 27 años, aunque puede extenderse hasta los 30 en algún caso). Con cada joven se trabaja un mínimo de tres horas semanales y se mantiene contacto vía telefónica o por whatsapp. El acompañamiento se realiza mediante una metodología educativa que mejore la calidad de vida del joven. El fin es promover el abandono del consumo o de la adicción, así como facilitar la incorporación social de estos jóvenes.

Labián ha detallado que se está trabajando con planes individuales personalizados con 14 jóvenes que tienen dependencia tanto física como psicológica. Estos se encuentran en exclusión social y reciben un acompañamiento integral. Se trabaja igualmente con las familias de estos 14 usuarios. Además hay identificados otros 38 jóvenes a los que se asiste de manera puntual y con intervenciones de emergencia. Para llevar a cabo este subprograma existe una completa coordinación con los distintos recursos sanitarios, educativos y sociales.

Prevención Selectiva

En cuanto al área de prevención selectiva, que depende de la Concejalía de Juventud, se selecciona a colectivos de jóvenes especialmente vulnerables y, por tanto, con mayor riesgo de consumir drogas o de caer en otras conductas adictivas (móvil, internet, juegos, etc). Este área a su vez se divide en subáreas: socioeducativa, socio-familiar, ocio y tiempo libre, participación comunitaria y trabajo en red.

Los profesionales trabajan en grupo con los adolescentes cuestiones tales como la autonomía, la autoestima, la educación afectivo-sexual, el uso del ocio y el tiempo libre, los estilos de vida saludables, o las conductas antisociales, entre otros aspectos. “Todo ello incidiendo directamente en el consumo que pueda tener el joven, por medio del reconocimiento de sus fortalezas, su competencia y su brillantez”, ha indicado Nieto-Márquez. Se trabaja especialmente para detectar o limitar precozmente los consumos problemáticos.

Para trabajar el área de ocio y tiempo libre se crearon las Salas de Ocio que funcionan viernes y sábados. Salas que han incrementado su personal este año y que cuentan con una coordinadora, un educador y un monitor.

En el área de prevención selectiva en la actualidad se atiende a un total de 75 adolescentes y a sus familias en materia educativa, a unos 80 jóvenes semanalmente en las Salas de Ocio y a unos 250 en intervención comunitaria.

Prevención Indicada

De la Concejalía de Juventud también dependen las actuaciones que se llevan a cabo en el área de prevención indicada del programa Empu-G. En este área se trabaja únicamente con menores de alto riesgo y/o con aquellos en los que se han detectado síntomas iniciales de un problema en relación al consumo de drogas, adicciones o exclusión social.

En este caso la labor se basa en planes de intervención individual con cada menor. Así se potencian factores personales de protección, reduciendo los factores de alto riesgo correlacionados con el abuso de sustancias y adicciones. Se crean además actuaciones más intensas y frecuentes tras la detección, captación y valoración, en las que el menor es evaluado y diagnosticado por un equpo de profesionales expertos, la coordinadora del programa y el educador.

En este área se han aumentado los recursos dedicados y se ha detectado una mayor demanda que se atenderá de manera progresiva. En estos momentos se atienden a 17 adolescentes de edades comprendidas entre los 11 y los 21 años.