La ACAZ representó ‘La verbena de la Paloma’ y ‘Agua, azucarillos y aguardiente’

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El segundo día de representaciones en la 34ª Semana Nacional de la Zarzuela tuvo como protagonistas a la Compañía Maestro Uriel de La Solana. Fue con doble función de La verbena de la Paloma y Agua, azucarillos y aguardiente. Dos zarzuelas ambientadas en el Madrid más castizo con frescura, gran ritmo y gran conexión con el público. Obras amenas, con gran presencia del teatro y que levantaron fuertes ovaciones en el Auditorio Tomás Barrera.


Con un elenco de casi cuarenta personas sobre el escenario, la tarde comenzó con La verbena de la Paloma. Un clásico sainete lírico –de género chico por su corta duración- en un acto, dividido en tres cuadros, con música de Tomás Bretón y libreto original de Ricardo de la Vega que fue estrenado en febrero de 1894. Madrid, mes de agosto. Durante las fiestas patronales en honor de la Virgen de la Paloma discurre la trama argumental en este popular barrio capitalino. Un retrato de la época con presencia de chulapas y chulapones, castizos, y personajes como los guardias, el tabernero o el boticario.


Luis Romero de Ávila, en el papel de Don Hilarión; José Manuel León en el de Julián y Petri Casado como Susana forman la tripleta de protagonistas en la que también juega un papel fundamental La “señá” Rita protagonizada por María Dolores Travesedo. Don Hilarión, acaudalado farmacéutico, procurará el amor de Susana mientras Julián se desespera por tener en sus brazos a ésta. Un sainete entretenido donde destacan piezas tan conocidos como el “mantón de manila”. Un gran ballet, completa esta vistosa representación en la que La tía Antonia, encarnada por Petra Martín-Albo (rosa de azafrán de oro en este 2017) pone el contrapunto disparatado además de otros personajes como Sebastián bajo la interpretación de Julián García-Cervigón. El fabuloso ballet y el nutrido coro contribuyó a una puesta en escena de gran ejecución.


Agua, azucarillos y aguardiente


La tarde tenía preparada la segunda función para los espectadores con Agua, azucarillos y aguardiente. Una de las de mayor éxito de este género musical y escrita por Miguel Ramos Carrión con música de Federico Chueca. Una zarzuela de un acto ambientada en el paseo de Recoletos de finales del siglo XIX. En la escena pasan las aguadoras, barquilleros, niñeras, niños y niñas, señoritas y señoritos en la noche veraniega en vísperas de la Verbena de San Lorenzo. Un fabuloso retrato del Madrid de la época.


La obra nos vuelve a presentar a Madrid como epicentro de la zarzuela de la época. Sus espacios urbanos, fiestas, paisanaje, fiestas populares y cultura popular tienen un fiel reflejo en este libreto. Su trama nos plantea el enredo económico en el que están implicados los protagonistas. En torno a Aquilino, interpretado por Julián García Cervigón. Prestamista y hombre de negocios. Las deudas de Serafín (Pedro José Lara) y Simona (Petra Martín-Albo), madre de Asia (María Sevilla) y Pepa (Petri Casado), que regenta el aguaducho de Recoletos. También destacan los papeles de José Manuel León (Lorenzo) y Antonio Jesús García-Catalán (Vicente) completados de nuevo por un ballet sobresaliente. También Manuela (María Dolores Camacho) pone el contrapunto del enfrentamiento con Pepa en la disputa que mantiene con Pepa.


Una historia que va mezclando los enredos amorosos, los apuros monetarios y los celos. Todo ello salpicado por la nostalgia con cuadros vistosos como las barquilleras y las chulapas en homenaje a la verbena de San Lorenzo. Una zarzuela colorida, que viaja entre la anécdota diaria y que nos presenta las relaciones humanas bañadas entre la envidia, la codicia y la picaresca.


El trabajo en dirección de Roberto de la Cruz así como la dirección artística de Luis Romero y María Dolores Travesedo y la dirección musical de Luis Sánchez Romanos completan una propuesta redonda y muy entretenida que acabó con una sonora ovación de los centenares de personas que acudieron al Teatro Tomás Barrera.