‘La Canción del olvido’ y ‘Gigantes y cabezudos’ consiguen la ovación del Tomás Barrera

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Comenzó a sonar la música y la emoción invadió el Teatro Tomás Barrera con el inicio de las primeras representaciones de zarzuela. El espacio escénico solanero vivió intensamente la primera jornada lírica con la puesta en escena de un programa doble compuesto por La canción del olvido y Gigantes y Cabezudos. Dos extraordinarios ejemplos de la variedad y contrastes en vestuario, ambientación de este género musical pero unido por la grandeza de la música como forma de expresión de los sentimientos. La primera, con una duración de una hora y cuarto, ubicada en Nápoles. La segunda en Zaragoza. Cada una en un ambiente social distinto pero con sus arraigos sociales, tradiciones, paisajes, anécdotas cotidianas y bajo el hilo argumental del amor.


La canción del olvido, con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw y la música de José Serrano, fue estrenada hace casi 101 años. Con una trama sencilla -a modo de opereta- plantea una historia de amor donjuanesco ubicada en el ambiente napolitano donde Rosina –encarnada por Lupe Durán- consigue enamorar al capitán Leonello. Una historia simple, con un variado ramillete de números musicales entre los que destaca el famoso “Junto al puente de la Peña”, la mítica canción del olvido “Marinela, marinela” o el apoteósico “Soldado de Nápoles”.


Un brillante intermedio que culmina con el dúo final en varias partes incluyendo romanzas magistralmente ligadas. Una de las zarzuelas que más llegan al espectador con un profuso vestuario que hace viajar al ambiente de la época.

El público del Tomás Barrera, que prácticamente llenó en esta primera jornada, ovacionó en varias ocasiones la interpretación de Lupe Durán (Rosina) y Fran García (Leonello) con un Nacho Muñoz en el papel de Toribio que llevó con gran acierto su personaje. Carmen Terán en el papel de Flora y Concha del Val en el de Casilda también forman parte del reparto de esta entrañable, romántica y visual obra de zarzuela.



Gigantes y cabezudos


La segunda parte del programa estuvo dedicada a Gigantes y cabezudos de Miguel Echegaray y música del maestro Manuel Fernández Caballero. Una obra, de un acto y dividida en tres cuadros. La escena comienza en el mercado de Zaragoza, donde Pilar, una bella aragonesa, tras discutir con una de las verduleras y venir a rescatarla el sargento municipal, ésta le confiesa que su novio, Jesús, que está en la Guerra de Cuba, le ha enviado una carta y ella no la puede leer porque no sabe.


La carta que recibe Pilar muestra la emoción por la lejanía en una genial interpretación de Elena Gallardo. Concha del Val en el papel de Antonia y Carmen Terán en el de Juana, así como Esther Sánchez en el de Pepa forman el núcleo de protagonistas femeninas. Mientras que Jesús está encarnado por Carlos Fernández y Nacho Muñoz hace lo propio como Timoteo. La obra discurre en su segundo cuadro como un canto al Ebro y a Zaragoza. El tercero, centrado en la Plaza del Pilar donde acuden los maños a celebrar la fiesta más universal de los aragoneses.


Musiarte producciones ha sido la encargada de representar ambas zarzuelas bajo la dirección escénica y de vestuario de María Dolores Travesedo y la dirección musical de Luis S. Romanos. Además Manuel Valencia se ocupa de los coros y Alma Sanz en las coreografías con regiduría de Ana Lagar. Dos propuestas diferentes en su ambientación y personajes pero ambas ejemplos del costumbrismo social de dos lugares tan diferentes en Italia y España. El público despidió con una gran ovación la sesión doble en la jornada inaugural de esta 34ª edición de la Semana grande de la lírica en Castilla-La Mancha que convierte a La Solana en capital nacional de la zarzuela durante diez días.