Francisca López Yébenes: “Una de las cosas que más nos preocupa en el barrio de la Zona Centro es la limpieza”

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La asociación de vecinos de la Zona Centro 'Nuestra Señora de Consolación' es una de las más activas de todas las que hay en Valdepeñas. Acaban de comenzar las actividades programadas para el último trimestre del año donde no faltan las charlas sobre temas de interés para esta época del año, talleres y excursiones con el fin de mantener en movimiento la vida social de sus vecinos. Pero vivir en un barrio como éste conlleva ventajas y también desventajas que analizamos con la ayuda de su presidenta, Francisca López Yébenes.


¿Cuál es la labor de una asociación de vecinos?


La labor de una asociación de vecinos es muy importante para el funcionamiento del tejido social de un municipio, pero sobre todo en un Estado democrático y de derecho forma parte activa de la vida cotidiana porque una asociación de vecinos es totalmente transversal. La función de una asociación vecinal es mucho mayor que lo que se está haciendo. Leía la semana pasada que una asociación se había reunido para hacer unos presupuestos participativos. Esto es parte fundamental para un colectivo vecinal, que trasladen al Ayuntamiento las necesidades de los barrios donde haya representación vecinal. Y luego también es la responsable de organizar la parte de fiesta de su barrio, la parte de cultura, deportiva y social. Lo más importante es saber conectar con tus vecinos y hacer una buena función social. Ahora esa parte está más consolidada. En el año 1991 existía una asociación pero estaba como ‘descansando’ y se puso de nuevo en funcionamiento. Lo importante era dinamizar los barrios porque hay mucha gente en cada barrio que no han salido de sus casas, que muchas veces solamente su entorno era la convivencia de cada día y no tenían relaciones con el otro de al lado. Hoy vemos que se trabaja con charlas, talleres o excursiones.


¿Qué tipo de actividades habéis programado para el último trimestre del año?


Hemos tenido una charla sobre la coronación de nuestra patrona, que es algo importante que vamos a vivir y hay que saber qué significa. También vamos a tener una charla sobre las patologías de invierno y de otoño, que son diferentes. Siempre buscamos a personas que nos puedan aclarar estos temas con conocimiento de causa. Otro tema importante que vamos a ofrecer en una charla es cómo conocer las setas y hongos. Además, las personas cada vez vivimos más y la salud entra en un proceso diferente al que teníamos. Para eso, en la situación familiar donde trabaja la pareja, quién cuida a la persona mayor y sobre eso tendremos otra charla, sobre los cuidadores de las personas dependientes.


Luego tenemos talleres como el de gimnasia de mantenimiento, donde tenemos más ofertas de horarios para que pueda venir todo el mundo que quiera, o el de yoga. También tenemos el taller de corte y confección, donde se prueban sus vestidos y es un ahorro y un aprendizaje, ya que ellas mismas se hacen sus trajes. Y luego tenemos una actividad de relax como es el taller de pintura, llevamos diez años con él, fuimos pioneras con estos trabajos. Y después de diez años hay pintoras con unos trabajos excepcionales. Seguimos con ello porque hay personas que no les gustan otras actividades y les gusta pasar un rato con los pinceles, relajadas, evadiéndose de los problemas que puedan tener ese día y con un monitor como Javier Tercero. Siempre intentamos coger una parte de actividades para aquel colectivo que lo necesita o que le gusta.


¿Las asociaciones vecinales son hoy más necesarias que nunca?


Son necesarias hoy igualmente que años atrás cuando empezó a nacer el tejido asociativo porque cada etapa tiene su tiempo y cada etapa tiene unas personas que se van incorporando en materia deportiva, en materia de aprendizaje y en la convivencia entre vecinos. Si tienen actividades a las que ir, tienen una excusa para salir de casa y para hablar y relacionarse con otros vecinos. Es un punto de encuentro fundamental donde pueden desarrollar sus habilidades, adquirir conocimientos y trasladar al Ayuntamiento los problemas que veamos entre todos que tiene el barrio.


¿Cuántos socios sois?


Estamos en torno a los 400 socios. Entran unos y salen otros pero nos mantenemos en esa cifra.


¿Cuál es el secreto para mantener la asociación en pie porque cada vez hay menos asociaciones vecinales?


Yo diría que trabajar pero, claro, ¿quién no quiere trabajar por su barrio? El secreto creo que es la situación. Necesitas mucho tiempo para sacar adelante los proyectos que aquí se plantean. Y esa dedicación muchos no la pueden tener y otros no tienen paciencia por distintas circunstancias. Y otros cuando ven la realidad del trabajo que hay en estos colectivos, muchos se cansan. Y esto es una labor de voluntariado totalmente altruista. Yo diría más que altruista porque, por ejemplo, esta asociación no tiene teléfono y los que se utilizan son los teléfonos privados. Y necesitamos hacer muchas llamadas de todo tipo, sobre todo para organizar las excursiones, que esa es otra parte que esta asociación también empezó con excursiones extraordinarias. Hemos viajado ya prácticamente por toda España y hemos hecho cruceros fenomenales que hacemos cada dos años con un éxito absoluto. Siempre utilizamos los viajes con un objetivo cultural, por lo que necesitan mucha gestión, hacer muchos contactos y muchas llamadas para intentar abaratar los precios de la visitas, siempre vamos con guías y es que siempre vamos con la intención de conocer y aprender.


Así que todo esto, que es mucho trabajo pero siempre es para un bien común, hay mucha gente que no lo comprende, no se creen que tú puedas hacer una labor de voluntariado. Y esa es la causa de que las asociaciones vecinales desaparezcan o no haya más, porque la gente se cansa, y también porque no hay subvenciones. Pero yo siempre he dicho que los colectivos deben mantenerse por sí mismos. Evidentemente, si hay algún proyecto interesante sería bueno que te lo subvencionaran. Pero no vivir a base de subvención porque entonces no tienes autonomía. Y esa es otra parte añadida, ya que hay que trabajar para sacar fondos. Nuestros programas de fiestas los hacemos a base de patearnos el comercio, que también están muy saturados y tienen sus gastos y algunos dicen sí y otros dicen que no. En definitiva, es una labor constante y permanente y si no les pueden dedicar tiempo, terminan por desaparecer.


¿Qué necesidades o carencias tiene el barrio de la Zona Centro?


La verdad es que siempre estamos en contacto con la concejala de Barrios, Francisca Madrid, persona cercana, y está muy pendiente. Uno de los temas que nos preocupa es la limpieza porque es una zona de bares y la más visitada. Todos los vecinos de todos los barrios concurren en el centro y evidentemente se puede ensuciar y manchar más. Así que eso lo hemos reivindicado muchas veces, que haya una limpieza extra no porque este barrio tenga que ser un privilegiado, sino porque es mucho más visitado que cualquier otro barrio. También hemos reivindicado la iluminación, el acerado, la reducción de velocidad en algunas calles por donde también circulan niños y personas mayores, los pasos de peatones en los colegios como el de Jesús Baeza donde hay un núcleo de gimnasio, vecinos y cafetería hay mucha más gente. Ahora estamos pendientes del acerado de la calle Maestro Ibáñez, donde hay tramos en los que no hay acerado y es una calle muy estrecha. También hemos revindicado el asfaltado en la calle Buensuceso donde, cuando llueve, se forman lagunas en la esquina con la calle Bataneros. En el Canal hemos reivindicado cuando estaba el problema con los jóvenes y los botellones. Y también reivindicamos el cambio del solado del Canal porque sobre todo en invierno y cuando llovía había bastantes accidentes de personas que se caían por resbalarse.


¿Qué ventajas tiene vivir en un barrio como éste?


Las ventajas es que todo lo tienes al alcance de la mano. No inviertes tiempo en ir a una farmacia, a una tienda, a misa, lo tienes todo cerca. Lo malo es que, cuando llegan las fiestas de la patrona, tienes muchos más ruidos que cualquier otro vecino de otro barrio más distante. Y otro problema es el aparcamiento, que cuando llegas a tu casa, aunque sea para diez minutos, tienes que meter el coche en la cochera o en el parking. Es un coste que hay que pagar por vivir en el centro porque los que viven en los extrarradios tienen que utilizar el coche para venir al centro y luego se encuentran con las mismas dificultades de aparcamiento que los residentes. Yo diría que si ponemos una balanza, hay más cosas a favor que en contra.