El grupo municipal popular, a favor de la restauración de la Iglesia de la Asunción

|


En el último Pleno de la Corporación Municipal de este mes de Octubre el Grupo Popular apoyó la ayuda pecuniaria que el Ayuntamiento de Valdepeñas va a aportar para la necesaria conservación y restauración de nuestra Iglesia de la Asunción, anteriormente La Iglesia Mayor de Santa María, importante muestra del llamado gótico de los Reyes Católicos. Ahora bien, el apoyo económico para esta conservación y esta pequeña restauración debería ir inextricablemente unido a la exigencia de que dichas obras y modificaciones no perjudiquen este entrañable Monumento Nacional nuestro, habida cuenta de que modificaciones anteriores sí la han dañado ( sustitución de la Puerta de madera los Catecúmenos - ¿alguien sabe dónde está la puerta y sus clavos?-, rebajamiento del tejado sur, etc- ). Y esta exigencia se funda en la autoridad moral que tiene este Ayuntamiento para defender el patrimonio cultural de esta Ciudad. El Proyecto de restauración que nos ocupa tiene dos objetivos principales: la sacristía y la preciosa cubierta del templo. Existen varios documentos de 1567 que revelan la ansiedad que tiene ya el pueblo de Valdepeñas en rematar el proyecto que sesenta años antes había elaborado el arquitecto Juan de Baeza. Precisamente ese anhelo se traducía en acabar de armar el tejado, hacer la sacristía y terminar la torre. Cuando nosotros subrayamos el cuidado que se debe tener en la restauración del tejado, salvando las cerchas y los preciosos canecillos en cuyos remates la gubia del maestro extrajo formas zoomórficas, el Sr. Alcalde nos dio a conocer algo que no conocíamos: la situación inicial de una Iglesia con bóvedas desnudas, sin techumbre, extremo este que no se compadece con los citados documentos de 1567. Otra cosa sería decir que durante el largo proceso de construcción – más de ochenta años – la bóveda quedara resguardada sólo por cubiertas provisionales. No obstante, no negamos que el Sr. Alcalde, persona estudiosa y de gran curiosidad intelectual, pueda tener otra documentación que nosotros desconocemos. Finalmente el mismo documento nos habla de una sacristía que se está haciendo en ese mismo siglo XVI. Pues bien, todo ello merece ser conservado con el trabajo más primoroso, como el testimonio de época más importante que tiene Valdepeñas, junto a la imponente ciudad prerromana del Cerro de las Cabezas.


En fin, no es propio de un Grupo Político señalar cuestiones que tienen más que ver con los técnicos que con la política “municipal y espesa”, que diría Rubén Darío, pero poner los ojos en el cuidado de nuestro patrimonio también es política y, además, alta política. Cuando nuestras antigüedades se pierden también las generaciones pretéritas se desvanecen para siempre, y la ciudad se queda sin memoria, esto es, sin alma. Dicho esto, confiamos plenamente en la persona a la que la diócesis ha puesto al mando para pilotar este proyecto de restauración. Damos fe de su buen gusto, escrupulosidad y buen hacer. Y le deseamos suerte por el bien de todos los valdepeñeros.