El mito del buenísimo

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El mito del “buenísimo” también nos envuelve en Valdepeñas. ¿Cuantas ONG con la excusa de una vocación social altruista, procuran retribuir a sus gestores por “un servicio más que discutible”?



Algunos los hemos sufrido en carne propia, y basta unos cuantos ejemplos:



En República Dominicana, municipio de Esperalvillo en la provincia de Monte Plata, era sorprendente (2002) ver el final de una UVI móvil donada por la cooperación internacional, sin ruedas ni vidrios ocupada por las gallinas del señor Sindico, o recientemente en Paraiso (Barahona) donde por la intervención del Presidente del CEAM dominicano, ciudadano italiano Edgardo Tonca, se consiguió donar pagando él mismo los trámites de transporte, etc una AMBULANCIA que dejó de funcionar en 2016 porque la dejaron quemar su motor sin mantenimiento alguno, pero hay que cooperar dicen.



Se podría editar un libro con todos los desmanes que, en nombre de la Cooperación Internacional, se han aplicado – al menos en los países donde trabajé como cooperante: Guatemala, Colombia, Perú, Haití o República Dominicana, tanto en terremotos, inundaciones…



Pero en nombre de la solidaridad se siguen montando campañas, sin garantía alguna de control. Los que nos vemos obligados a ser críticos se nos margina, como si el espíritu de la Inquisición siguiera presente. Se tienen que controlar mejor las justificaciones de los gastos en los proyectos, a todas las ONG, especialmente a las vinculadas con los “buenísimos”.



Aquel presidente español, tan denostado por unos y ensalzado por otros (según les fuera en ello con la gratificación por los servicios prestados): Zapatero, propuso en 2004 la puesta en marcha la versión hispana de la Alianza entre occidente y el mundo musulmán que el 21 de septiembre de 2004 aprobara la 59 Asamblea General de la ONU…


Han sido años donde ciertos dirigentes políticos han llenado sus bocas con palabras tan huecas que dejan empequeñecidas las antiguas proclamas de caridad, pobres víctimas, hay que ayudar, etc.



Sucesos como el atentado reciente en las Ramblas hacen hervir las redes sociales con información abundante sobre los privilegios de nuestros servicios sociales hacia la población inmigrante, acogidos, musulmanes…



Y a los que les interesa mantener el apoyo electoral de esos colectivos – cuando tienen su residencia ya legal - por temor a perder (en Cataluña estamos viendo mucho de esto) tendrían que ver más comentarios de ciudadanos en las redes sociales, captando un problema que se debe atajar por decencia y patriotismo.



¡Se limita el crecimiento de las pensiones, pero no se duda en otorgarlas a muchos sin cotización previa, ni mucho menos acreditación de estar insertados en nuestra cultura, ¿Para qué hablar de esos terroristas abatidos, cuando sus familiares exigen que se les entierre en Marruecos, pero pagando nosotros los gastos?



El sentimentalismo expansivo del que hacen gala ciertos políticos y políticas, con todo un catálogo de buenas intenciones, que en otro tiempo se habrían aplicado a principios cristianos, llevan incluso a inventar esa palabra “buenísimo” que no reconoce el DRAE, pero que se justifica de un plumazo por parte de esos populistas e intelectuales progresistas “sin estudios elementales “, con posturas del “buen salvaje”, mezclando ideas de tolerancia, economía de la solidaridad, e intervencionismo humanitario…ofreciendo su panacea política para cualquier problema que solo conocen vagamente por las notas de sus manuales o por sospechosas intenciones ocultas.



¿Qué sociedad queremos construir? Hemos visto las nacionalidades predominantes de muchos terroristas ¿los representantes de sus países no tienen nada que decir o hacer?