El Café Lyon, donde convivieron las dos Españas

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FOTOGRAFÍA: ABC.ES


El célebre “Café Lion”, lo fundó en1929 doña María Gallegos-viuda de Gallardo-, junto con sus hijos: Antonio y Alberto Gallardo, y estaba situado frente al edificio de Correos, en la popular calle madrileña de Alcalá, 59, y entre sus clientes cabe citar al escultor Vicente Macho, el músico Regino Sainz de la Maza o la marquesa de Quintanilla. Poco tiempo después, en los años de la II República Española, en la planta alta, tenían tertulia los poetas de la Generación del 27, junto con Melchor Fernández Almagro, el torero amigo de Lorca, Ignacio Sánchez Mejías, Miguel Hernández y José Bergamín, abogado, tertuliano, escritor y editor, que creó en 1933, en dicho local, la revista literaria “Cruz y Raya”, en la que colaboraron: Federico García Lorca, Luis Cernuda, Miguel Hernández, Rafael Alberti y Pablo Neruda, entre otros grandes literatos.


También era cliente del café y tertuliano mi admirado don Ramón María del Valle-Inclán, que se sentaba siempre en la misma mesa, donde recibía a algunos de sus amigos del mundillo de la cultura, como los pintores Rafael Penagos y Anselmo de Miguel, junto a el médico Antonio de Obregón….


Otra tertulia famosa, era la llamada:”Tertulia del banco azul”, formada por hombres del gobierno de la República, entre los que había varios ministros, como Ramón Sánchez Román, tertulia que presidía don Manuel Azaña, licenciado en Derecho, escritor y uno de los mejores políticos y oradores que ha tenido España, que terminó su último y brillante discurso durante la guerra, leído en el Ayuntamiento de Barcelona, diciendo:” Paz, piedad y perdón”.


Curiosamente, dicho café, tenía una planta baja, que decoró con unos preciosos murales el pintor Hipólito Hidalgo, salón íntimo y alejado del ruido del local, que se llamaba “La Ballena Alegre”, en el que hacían sus tertulias los falangistas: José Antonio Primo de Rivera, José María Alfaro, Agustín de Foxá y Rafael Sánchez Mazas, entre otros importantes miembros de la “Falange”.


El citado sótano, coqueto y lleno de encanto, tenía una capacidad de 40 o 50 personas, en el que la leyenda dice, que se escribió el Himno de la Falange, aunque hay autores que no están de acuerdo con esa aseveración, como Agustín de Foxá, escritor falangista, diplomático, aristócrata, Conde Foxá, Marqués de Armendáriz y académico de la Real Academia de España, que lo niega en su libro “Madrid, de Corte a Checa”, en el que redactó, que el Cara al Sol se escribió en el madrileño bar vasco “La Cueva de Orkompon”, siendo autores de la letra el propio Foxá, junto a otros escritores y políticos falangistas: Dionisio Ridruejo, José María Alfaro, Rafael Sánchez Mazas, José Antonio Primo de Rivera…. La música la hizo el compositor vasco Juan Tellería.


Igualmente afirmaron tertulianos del café, que Primo de Rivera y García Lorca eran amigos y cenaban juntos algunas noches, pero salían del restaurante en un taxi con las cortinillas bajadas, ya que no querían que los vieran juntos, algo que aseguró Pepín Bello, íntimo amigo de Lorca con el que compartió habitación y compañero durante varios años, junto a Dalí y Buñuel, en la acreditada “Residencia de Estudiantes, que en su libro de memorias “Conversaciones con José, Pepín Bello”, que, en 40 horas de amena y cálida charla con David Castillo y Marc Sardá, dijo: “que todos los viernes cenaban juntos José Antonio y Federico, ya que eran buenos amigos”.


Pero dicha amistad… y relación entre grupos tan ideológicamente opuestos, que durante los años de la República compartían el mismo café para reunirse y hacer sus tertulias, se cortó radicalmente con el golpe de Estado de Franco, que ocasionó el comienzo de la Guerra Incivil, que es la mayor tragedia que ha vivido este país, ya que, en frentes diferentes, se mataban hermanos contra hermanos, dado que, en muchas familias era muy normal que unos miembros fueran de izquierdas y otros de derechas, ya que fue una guerra fraticida e incivil, que causó más de 500.00 muertos y 450.000 exiliados, según diferentes estudios de reputado prestigio e imparcialidad, sin contar los miles de republicanos fusilados, encarcelados, depurados… en la terrible posguerra, dado que los vencedores se ensañaron con los vencidos, que tampoco fueron unos santos, ya que también hicieron barbaridades, como asesinatos de curas, monjas, terratenientes, gentes de derechas…, tras el golpe de Estado. Claro, que hay que reconocer, que el gobierno legal democrático, que salió de las elecciones del pueblo español, era el de la República., que modernizó el país en cinco años y que si lo hubieran respetado, se habría evitado la sangría y el dolor de la guerra incivil, que ocasionó a ambos bandos, dado que en una Guerra Civil, pierden todos, pero especialmente los vencidos, sobre los que el franquismo ejerció una represión brutal.


En 1939- tras acabar la contienda bélica española y leer el conocido parte de guerra, que redactó el propio Franco y que se leyó en Radio Nacional de España: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejercito Rojo, han alcanzado las Tropas Nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”- el Café Lion, volvió a su actividad y existió otra tertulia renombrada, en la que se reunían escritores y poetas de las generaciones del 98-27 y 36, como Manuel Machado, Leopoldo Panero, Luis Rosales, Dionisio Ridruejo, Luis Felipe Vivanco, Gerardo Diego, Ignacio Zuloaga y José María de Cossío, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso y el filósofo Carlos Gurméndez, entre otros.


Posteriormente, en el “Café Lion”, en los años 50-60-70 y 80 del pasado siglo, se siguieron haciendo tertulias de escritores, intelectuales, artistas, médicos…, incluso conciertos y presentaciones de libros, etc, destacando entre sus tertulianos personalidades, como los narradores conocidos con el nombre de la “Generación del medio siglo”, entre otros, Antonio Rodríguez Moñino, Alfonso Sastre, Rafael Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa…Asimismo, tiempo después, hubo otra tertulia importante, entre cuyos asistentes, cabe destacar al profesor Enrique Tierno Galván, que fue Alcalde de Madrid y un excelente gestor de la Capital del Reino, comparable a Carlos III, que es considerado el mejor regidor que ha tenido la Villa y Corte.


A el citado café, en el que en los primero años treinta, se reunían las dos Españas, algo bastante difícil de conseguir en una época tan convulsa, fui mucho en los finales de los años 80, cuando ya estaba en decadencia y se apreciaba el abandono y la ausencia de clientes, donde en casi en total soledad, leía yo los poemarios que compraba en la conocida “Cuesta de Moyano”, en los antiguos puestos de libros de segunda o tercera mano, cuando todavía se podían adquirir gangas en los mostradores de los libreros de viejo, menos en el de una librera, que tenía una mala uva tremenda, ya que, nada más acercarte a hojear un libro, te decía: “No se pueden tocar los libros, solamente si los compras”, lo que ocasionaba, que la pobre mujer, que ya era una anciana y no debía tener paga de jubilación, apenas vendiera nada, pero ella era la culpable, dado su mal y agresivo carácter.


En febrero de 1994, lo anticuado y abandono del local y sus instalaciones, hicieron que la compañía eléctrica “FENOSA” cortase el suministro de la luz, lo que unido a que la Dirección General de Trabajo les pusiera una sanción de 750.000 pesetas, decidió a los dueños a cerrar el emblemático café, que permaneció unos años en venta o alquiler.


Actualmente, el histórico “Café Lion”, es un bar, que yo no he visitado, pero me han comentado que han mantenido parte de su antigua y bella decoración, que está llena de nostalgia y vivencias, pero que es lo menos parecido a lo que fue en sus años de esplendor.


Peor suerte ha corrido su sótano, la célebre “Ballena Alegre”, en el que tenían sus tertulias Primo de Rivera y sus acólitos, que actualmente lo han convertido en un almacén del bar, en el que guardan trastos viejos, cajas y barriles de cerveza, licores, etc., aunque me han informado, que han conservado los murales originales que hizo el pintor Hidalgo, antes citado.


Por un amigo mío, amante de los locales emblemáticos, centenarios y cargados de historia y vida, como el autor de este artículo, sé que dicho sótano, lo utilizan de almacén, ya que no se puede abrir al público, dado que la normativa de incendios del Ayuntamiento de la Capital del Reino, impide hacer reuniones en este local, conocido históricamente como la “Ballena Alegre”, planta baja de “El Café Lion”, donde convivieron las dos Españas.


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