La Escuela de Medicina Forense estudia los enterramientos de la Cueva de Castillejo del Bonete en Terrinches

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Un equipo de trabajo de la Escuela de Medicina Legal y Forense de la Universidad Complutense de Madrid trabaja este verano durante dos meses en los enterramientos del monumento tumular de Castillejo del Bonete ubicado en Terrinches (Ciudad Real).


El objetivo de estos trabajos es avanzar en la investigación antropológica de las personas allí enterradas 2000 años antes de nuestra era Esta construcción fue edificada como marcador territorial en el borde meridional de la Meseta por las gentes de la Cultura de las Motillas, durante la Edad del Bronce.


El equipo técnico antropológico desplazado sobre el terreno está dirigido por la profesora María Benito Sánchez, codirectora de los trabajos. Además, lo integran las expertas Isabel Beltrán Gil, quien codirige los trabajos como antropóloga cultural, y Alexandra Muñoz García, antropóloga forense. Junto a ellas trabajan hasta 20 personas, todas contratadas por el Ayuntamiento de Terrinches. La Viceconsejería de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha autorizado los trabajos y participa en la financiación del estudio. Este proyecto incluye la reconstrucción facial de estos manchegos de la edad del Bronce, a partir de un escaneado e impresión 3D, que contará con la asistencia técnica de la restauradora de bienes culturales Isabel Angulo Bujanda.


El alcalde de la localidad, Nicasio Peláez, ha recordado que “esta zona arqueológica, por su importancia, está declarada Bien de Interés Cultural desde 2014, y recientemente, el Académico Perpetúo de la Real Academia de la Historia, el profesor Martín Almagro Gorbea, ha señalado que lo que estamos sacando adelante es uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del siglo XXI”.


El profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y director de las excavaciones arqueológicas, Luis Benítez de Lugo, ha señalado que “los muertos enterrados en construcciones como son Castillejo del Bonete y en las motillas formaban parte de un lenguaje utilizado para transmitir un mensaje claro: esta tierra y esta agua son nuestras, y así lo atestiguan nuestros antepasados aquí enterrados”, explica.