Carmen Torres, pregonera: ‘Una fiesta en solitario es más triste que una coral de búhos’

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El Ayuntamiento de La Solana, a través de su Comisión de Honores y Distinciones, tiene la sana costumbre de elegir como pregoneros de feria a hijos de la ciudad. Hombres y mujeres que, a menudo, viven y trabajan fuera, pero que ni olvidan ni esconden su sangre galana. Un buen ejemplo lo representa Carmen Torres Manrique (La Solana, 1958). Ella fue quien pronunció el pregón inaugural de la Feria y Fiestas de Santiago y Santa Ana 2017, por encargo municipal, en la tarde-noche del 21 de julio.

El teatro ‘Tomás Barrera’ acogió así el quincuagésimo pregón de feria para la novena mujer en pronunciarlo (la primera lo hizo en 2003). El Cronista Oficial de la Villa, Paulino Sánchez, hizo las veces de mantenedor y tiró de hemeroteca para recordar cómo era La Solana aquel 1958, cuando Carmen Torres llegó a este mundo. Eran los tiempos del duelo taurino entre Pepe Carbonell y Miguel Cantero o de la aparición de la revista Manantial. Ese año la vendimia comenzó el 29 de septiembre, día de San Miguel, y fue el último en el que las calles solaneras vieron corretear al ‘gorrino de San Antón’. Hablando de animales, el Cronista recordó una brutal redada contra ‘bichos’ del campo, ya que tres guardas acabaron con centenares de lagartos y culebras, hoy protegidos.

Curiosamente, el 31 de octubre se inauguró la primera sucursal de la Caja de Ahorros de Madrid, dirigida por Francisco Torres, padre de la recién nacida pregonera.

Carmen Torres Manrique es una reputada científica. Su currículum a académica ‘asusta’. Microbióloga y doctora en farmacia, su carrera está jalonada por un carrusel inacabable de actividades en torno a la investigación científica, dentro y fuera de España. Desde su puesto actual de trabajo en la Universidad de la Rioja, se afana en buscar y encontrar soluciones a la resistencia de las bacterias a los antibióticos. Mientras, presume de dónde es y, según dijo, devora cada dos meses el ejemplar de Gaceta que le llega a casa.

Recibió el encargo de pregonera con una mezcla de emoción, gratitud y responsabilidad. “Es uno de los privilegios más especiales que he recibido en mi vida”. Construyó un pregón de 22 minutos que dividió en tres partes. Primero, sus vivencias de feria. “Recuerdos, sentimientos, aromas y hasta sonidos de entonces grabados en mi memoria”. Días de peladillas, de garrapiñadas, de polos de Brígido, de casetas de ajuar, de muñecas peponas y de tren de la bruja.

En la segunda parte, la pregonera armó una inteligente relación entre ciencia y fiesta. Ambas cosas necesitan dos ingredientes: pasión y trabajo en equipo. Hoy en día dirige un grupo de trabajo en la Universidad de la Rioja que investiga por qué las bacterias causan enfermedades y se hacen resistentes a los antibióticos. “Los eslabones de la trasmisión del conocimiento debe tener la argamasa de la pasión y contagiar a otros científicos”. Así se lo inculcó el célebre microbiólogo Fernando Vaquero. “La fiesta, para que tenga éxito, debe ser contagiosa y no se crea en solitario, como los logros científicos”. “Una fiesta en solitario es más triste que una coral de búhos”, manifestó. Y añadió: “durante las fiestas no debemos pensar qué hace el pueblo para que yo me divierta, sino qué hago yo para que los demás lo pasen bien”.

Junto a todo eso, hace falta audacia, mezclando correctamente la tradición y la innovación. Así es la ciencia, una plataforma para la integración. Así es la fiesta.

Carmen Torres terminó sacando pecho como solanera. Su marido y sus tres hijos, riojanos, conocen muy bien cómo le cambia la cara, y hasta el habla, cuando remonta San Antón y ve la torre parroquial de Santa Catalina llegando a La Solana.

Después de una larga ovación, el alcalde y el concejal de festejos subieron al escenario para entregarle una placa y un ramo de flores. Luis Díaz-Cacho tomó la palabra para elogiar la figura de la pregonera como científica, como solanera, y como mujer comprometida. También se refirió a su preocupación con el agua, a consecuencia de la sequía que padecemos, justo cuando se cumplen 30 años del pantano de Vallehermoso. Y, por supuesto, citó el buen futuro que se presenta con la inminente urbanización del parque empresarial. “Creará empleo, dinamizará la economía local, fijará empresas y población y supondrá un revulsivo socioeconómico”.

El complemento al pregón lo protagonizó la música y el baile. La Compañía Flamenca de Albacete presentó un brillante espectáculo en el que destacó la actuación de las solaneras María Teresa de la Cruz y Mari Cruz Tolosa, que emocionaron al público con el talento y la pasión de su baile sobre las tablas.