Enrique Galán: “Ser solidario no es un valor cristiano, es un valor humano”

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Enrique Galán, el párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Valdepeñas, recibió ayer en el Museo del Vino de Valdepeñas el Premio Lanza “Vino Blanco”. Este premio se le ha otorgado por la prestación de su ayuda a los más necesitamos, así como por la puesta en marcha del proyecto de restauración de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Valdepeñas. El coste de la misma será entorno a los 600.000€, cuya financiación correrá a cargo del ayuntamiento y de la feligresía al 50%. Hoy hemos querido conocer más sobre él, su galardón y proyectos.


¿Qué se siente al ser galardonado con el Premio Lanza?


Siento mucho agradecimiento a aquellos que se han acordado de mí. Creo que es algo inmerecido, en el sentido de que hay mucha gente que lo merece más que yo. Aunque la verdad es que me siento muy feliz porque me lo han otorgado a mí.


¿Qué cree que le ha hecho ganar este premio?


La vida que llevo y he llevado siempre, como sacerdote, ha sido sencilla y normal, lo que cualquier otro sacerdote haría en una parroquia. Al venir aquí no he hecho nada distinto a lo que hacía en Ciudad Real o en El Robledo durante mis primeros años. Intento hacer las cosas bien hechas, ayudar al que lo necesita y se acerca a nosotros. De modo que méritos especiales, ninguno. Es cierto que, por ‘nuestro oficio’, estamos más pendientes de los demás que de nosotros mismos y de nuestras familias. A lo mejor es eso, preocuparte y empatizar con los otros.


¿Qué es lo más importante para usted de este premio?


Lo más importante es el reconocimiento que hacen a tu labor. Esto supone mucho para mí, por el hecho de que hay veces que criticar a los sacerdotes se ha convertido en deporte nacional. Nos podemos equivocar, como todo el mundo, pero te llena de satisfacción ver que hay gente que reconoce las cosas que haces bien. Y, por otro lado, también significa cariño, porque un premio hace referencia a que detrás hay gente que te quiere. Esto es algo que todos necesitamos, saber que hay gente con nosotros.


Usted llegó hace cinco años a esta Iglesia, ¿qué destacaría de estos años?


De estos años destacaría que es una Parroquia viva, un pueblo muy vivo. Por ejemplo, a nivel cultural he visto que Valdepeñas tiene muchas asociaciones, muchos grupos que se preocupan de la cultura a todos los niveles: poesía, cultura… Hay cientos de actividades que indican la viveza. Además, es un pueblo que intenta vivir su fe. Hay gente religiosa, unos más otros menos, pero que está orgullo del templo parroquial, en este caso la Iglesia de la Asunción. Entonces, considero que es un pueblo que tiene mucha vida en todos los aspectos. No obstante, quiero destacar también que Valdepeñas tiene muchas posibilidades y las ha tenido siempre, por ser un pueblo abierto. Está, como se dice, en el kilómetro doscientos, todo el que viene o va pasa por Valdepeñas. El trasiego de la gente se hace presente y el enriquecimiento se nota.


El premio se le ha concedido no solo por aportar su ayuda a los ciudadanos valdepeñeros, sino también por la puesta en marcha de la restauración de la Iglesia de la Asunción. ¿Qué labores se pretenden realizar y cuándo se pondrán en marcha?


Buscamos dejar el templo preparado para este siglo XXI. Esto quiere decir que vemos que está necesitado en los tiempos que estamos de unas ciertas reformas o restauraciones, que estarán divididas en tres fases y tres años. La primera de ellas, será la cubierta que la vamos a cambiar entera y comenzaremos con ella después de las Fiestas de la Virgen; la segunda, cambiaremos el suelo de la Iglesia y la iluminación interior; y, finalmente, la tercera será la ampliación de la sacristía, especialmente el archivo que lo tenemos en un espacio muy reducido y no en las mejores condiciones. No es un proyecto que yo haya planteado, sino que lo he recogido del anterior párroco, Ángel Almansa, pero ha llegado el momento de llevarlo a cabo. Además, nos viene muy bien porque cuando acabemos las reformas, en el año 2019, coincidirá con la Coronación Pontificia de la Virgen. Con lo cual, nuestra ilusión es que para esa fecha la Iglesia esté totalmente renovada.


¿Qué mensaje le daría desde aquí a la gente para que aporte su granito de arena y ayude a os demás?


Siempre digo a la gente que viene a misa y que está en los grupos parroquiales, que ser solidario no es un valor cristiano, ser solidario es un valor humano. A los que no tienen fe les diría que pongan en juego su humanidad y se preocupe por los otros. Pero, además, a los cristianos les digo que el amor al prójimo es un plus. Nosotros tenemos la obligación, por la fe, de preocuparnos por los otros, sean quienes sean. Si son cristianos y cercanos, hay que estar ahí. Pero si son lejanos y no cristianos, también. La preocupación por el prójimo en la vida cristiana no es una opción, es una obligación.