José Ramón Yébenes: “Cada uno de los hermanos ha aportado algo para hacer más grande el Año Jubilar que hemos vivido, que ha sido histórico”

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Quedan pocos días para el comienzo de la Semana Santa y desde la Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima de la Palma hace meses que se vienen preparando a través de los ensayos o del ciclo de conferencias ‘Los Jueves de la Misericordia’ que cada organizan durante el mes previo a esta festividad religiosa. Además, esta Semana Santa será la primera que llega después de la clausura del Año Jubilar y del 300 aniversario de la hermandad, que ha sido histórico. Así nos lo cuenta su hermano mayor, José Ramón Yébenes.


¿Cómo se presenta este año la Semana Santa para vuestra hermandad?


Bien, con la ilusión de todos los años. Llegan estos días que, para la gente que estamos en la hermandad, son lógicamente importantes y los disfrutamos mucho.


¿Qué novedades tenéis para este año?


En lo que a patrimonio se refiere el gran esfuerzo lo hicimos entre la Semana Santa del año pasado y ésta, que fue en junio cuando celebramos la clausura de nuestro 300 aniversario fundacional, en la que pudimos ver completado el paso del Cristo. Entonces toda la inversión destinada a este año ya se pudo estrenar aquel día y ésta será la primera Semana Santa en la que el paso procesione completo. Y luego también hemos hecho algunas mejoras en el paso del Cristo con unos remates en orfebrería y hemos iniciado también el proyecto de panelería del paso de palio, en concreto, con la primera fila que es la que vamos a estrenar esta Semana Santa.


Otros años habéis hecho llamamientos para tener más costaleros en la hermandad. ¿Cómo está este año la situación?


La hermandad siempre tiene abiertas las puertas a todas las personas que quieran procesionar en cualquiera de los puestos que la hermandad ofrece. Y, concretamente en el caso de los costaleros, se agradece mucho la llegada de nueva gente porque, aunque estamos en una situación de un número suficiente de costaleros, siempre es necesario cuantos más, mejor.


¿Qué me puedes decir de vuestro cartel de la estación de penitencia?


Este año queríamos hacer algo más especial. Para los años 2015 y 2016 hicimos dos carteles extraordinarios, con unos tamaños mayores, porque conmemorábamos el 300 aniversario de la hermandad. Y en esta ocasión queríamos confiar el cartel a uno de los pintores de estilo realista e hiperrealista más importantes que hay en el panorama nacional, como es Francisco Galán, que pasa por ser un buen amigo nuestro que ha hecho ya varias obras para la cofradía como La Gloria del techo de palio o el cartel anunciador de la Coronación de María Santísima de la Palma. En este caso, queríamos que se representara la imagen del Cristo de la Misericordia con la técnica del carboncillo y ha hecho un cartel maravilloso que, con un hiperrealismo extraordinario, representa la imagen del Señor.


¿Por qué habéis elegido como pregonero a Lorenzo Medina?


Porque pasa por ser una de las personas más importantes que ha servido a la hermandad en estos últimos 30 ó 40 años. Lorenzo es un hermano que entró en el año 1979, que ha desempeñado puestos de responsabilidad durante más de 30 años, ha llegado a ser hermano mayor, y que luego por problemas de salud tuvo que alejarse de la vida activa de la hermandad. Pero en el año 2012 decidió regresar y volver a servir en la medida de sus posibilidades a la hermandad. Queríamos, designando a un hermano de este tipo, hacer ver cómo la permanencia en una hermandad, el servicio constante, son valores que hay que trabajar porque realmente con gente así, con gente que entrega su vida a la hermandad, es cómo la hermandad ha ido escribiendo su historia.


El año pasado finalizasteis los actos del 300 aniversario. ¿Qué balance puedes hacer?


Para la hermandad ha sido un año histórico. No puedo evaluar yo si es el año más importante de sus 300 años de existencia pero, sin duda, ha sido un año muy importante dentro de la hermandad. Ha crecido, ha sido conocida, ha divulgado, en definitiva, ha evangelizado que es el fin primero de la hermandad. Creo que para la iglesia de la ciudad también ha sido importante, especialmente para nuestra parroquia, que se ha visto beneficiada por la llegada de muchos fieles que, buscaban, por nuestro Jubileo, las gracias del Año Jubilar. Eso ha hecho que durante todo un año la vida en la parroquia se viese aumentada, la participación en las celebraciones litúrgicas y sacramentales ha sido muy activa todo el año. Y luego queda el poso, los frutos que ha dado el Año Jubilar, que es la vivencia entre los hermanos, el compromiso… Cada uno de los hermanos ha aportado un poco para hacer más grande este año que hemos vivido. Hemos sembrado, hemos hecho un trabajo grande, importante, y esperamos que en los próximos años la hermandad vaya recogiendo lo que este año del tricentenario y todos estos años de atrás hemos venido sembrando para que sea una hermandad fuerte, con raíces, con implicación, donde la gente se sienta acogida y partícipe del proyecto común.


¿Cómo vive Valdepeñas la Semana Santa?


Se nota un movimiento. Está cambiando, se están haciendo cosas que años atrás no se hacían. Recuerdo ahora los inicios de esta nueva manera de entender la hermandad que nosotros planteábamos hace doce años, los palos que nos caían entonces, las críticas, y poco a poco la gente ha ido aceptándolo, comprendiéndolo. Muchas veces Valdepeñas se pierde mirando en su ombligo, sin querer mirar más allá de lo que tenemos. Y la verdad es que ha habido una evolución en la mayoría de las cofradías y eso es positivo. Luego, a nivel de la Semana Santa en general, se ve una mayor participación tanto a nivel institucional como de la propia ciudadanía. Pero siempre estos cambios llevan también algo peligroso. Y siempre planteo que a veces no podemos querer cambiar tan rápido algunas cosas porque perdemos los principios de la hermandad y los dejamos en manos de gente que a lo mejor no ama tanto a la hermandad como debiese y que a medio plazo se puede convertir en un efecto boomerang y la hermandad pasar por un momento que a lo mejor no desea. Me refiero con ello a situaciones que estamos viviendo en la Semana Santa de evoluciones muy rápidas, de hermandades que han sido muy tradicionales y que con una excesiva rapidez están queriendo cambiar de idiosincrasia y ya veremos a ver el resultado porque aquello que no se hace con gente que ama a la hermandad, con el tiempo puede salir mal. Pero en estas cosas el tiempo es el que decidirá.

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