La galería de arte del Hotel Miguel Ángel de Madrid acaba de clausurar una exposición de Alfredo Palmero

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El gran pintor Alfredo Palmero, nieto del ilustre Alfredo Palmero de Gregorio, acaba de clausurar su exposición en la Galería de Arte del Hotel Miguel Ángel de Madrid, de la que no podemos ignorar, dada la gran calidad artística que ha presentado este genial creador.


En ella se ha podido ver la interesante obra dedicada a la figuración dentro de una modernidad clásica, llena de arlequines, meninas, retratos de personajes ilustres y de novelas y otros en general.


El artista ha vuelto a la carga, después de ocho años sin realizar manifestaciones artísticas en España, aunque sí lo ha hecho a nivel internacional exponiendo numerosas exposiciones en estados Unidos, Qatar, Kuwait, Panamá Hong Kong, China, Berlín, Paris o Bruselas.



En la muestra que se exhibe en la Capital de España, presenta una selección de 30 cuadros inscritos en tres vertientes: Meninas, cabezas y Skaters.


El término “menina” en este caso adaptado a personajes de la mujer actual, en las cuales les imprime su sello personal, con una singularidad que no tiene antecedentes en su expresión, por ser original la catarsis que aplica, consiguiendo darles vida y creando un tipo que aunque el estereotipo se conciba como clásico, en la expresión es totalmente creador.


También nos deleita con mujeres nostálgicas o melancólicas en un paisaje o bien marítimo o acompañadas de diferentes instrumentos deportivos, dentro del ambiente en que está inscrita.


Los arlequines los presenta dentro de su más extensa expresión de fantasía y color, huyendo de reconocimiento decimonónico clásico.


Los skaters, es lo que se denomina cultura deportiva callejera. Digamos que son una serie de cuadros muy personales en los que los Skaters tienen su propio mundo. Incluso el monopatín es aquí un símbolo de libertad como imagen de juventud y rebeldía, a la vez que sirve de individualidad, de diversión y riesgo.


Otra forma de hacer son los Quijotes. Esta colección nace de la serie Heads o piezas realizadas para el Museo del Quijote, con motivo del IV Centenario, del cual no podía estar ausente el autor, descendiente de aquel legendario Palmero. Estas son cabezas de gran formato de una expresividad enorme y terminación chorreante, a las cuales le imprime una personalidad intransferible y selecta.



En general, sus pinturas depuran un estilo propio, madurado con el tiempo y complementado con su afán creativo e investigador, observando en sus obras la capacidad y expresión, describiendo a un maestro del dibujo y la pintura en sus distintos manifestaciones estéticas: peso, dirección, estabilidad, control de la luz y el color, aplicando gamas bien armónicas o melódicas, casi siempre de la figura humana, animal o cosa, cumpliendo una función de tradición y Modernidad.





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