El Congreso

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El viernes 10 de febrero comenzaba el Congreso del Partido Popular con una amable salutación a los compromisarios de María Dolores de Cospedal, orlada siempre de un fino e inconcuso sentido común. Aquella tarde se debatió la ponencia más importante, la Ponencia Política, el catálogo de principios que fundamentan al Partido y las reglas de juego mediante las que los afiliados participan y organizan el poder interno en los distintos ámbitos del Partido. Subrayaban el hecho las enmiendas, entre otros desiderata, que el Partido Popular se ha convertido prácticamente en el único paladín que existe de la sociedad civil. También se aprobó otra enmienda sobre el hecho de que los miembros del partido se sigan llamando afiliados y no militantes. La diferencia puede ser sutil, pero es radical para quienes se sienten sociedad civil y no sociedad política. Los partidos políticos son asociaciones civiles que quieren dirigir el Estado, pero no conquistarlo para su ideología, que es precisamente lo que pretende la militancia de los partidos de izquierda. Studiosa Status militia. 

Queremos también una sociedad abierta y plural, con un sentido de la tolerancia que se acerca más al respeto que a la etimología del término “tolerantia”. El PP quiere fomentar una política de natalidad que rejuvenezca España y asegure la permanencia de nuestro Estado del bienestar. Los modales y modos en el ejercicio de la política se pretenden sean moderados, aunque los principios no se mercadeen jamás. La mayor parte de las enmiendas fueron negociadas entre la Dirección del Congreso y los proponentes, de suerte que el consenso marcó la metodología de actuación en el mismo.

Nuestra admirada Esperanza Aguirre hizo una enmienda en la Ponencia de Educación sobre el derecho que tienen los padres en elegir colegios concertados o privados con becas públicas. Aunque la enmienda no prosperó supuso un canto de la sociedad civil en la participación de la Programación General de Educación. Es peligroso, muy peligroso, que la educación dependa de un Estado cuyos regidores se llaman “militantes”. La familia, además, no puede ser sustituida por el Estado, como una máquina de fabricación de huérfanos morales sin historia o vida familiar. Como es habitual en ella, Aguirre estuvo brillante, indesmayable, valiente.


Congreso libre y abierto a algunas enmiendas incómodas y hasta impertinentes, constituyó un espacio de libertad y buena educación, en donde pudimos estrechar las manos y conversar un poco con los cuadros más sagaces del Partido. Cuando uno percibe y constata inteligencia en el poder se va a casa más tranquilo. También vimos flabelíferos cobistas, pero dónde no hay en un Partido de masas. El aplauso más cerrado y largo, después de la aseada intervención de Rajoy, fue a la memoria de Rita Barberá, evocada por Pablo Casado, que fue sin duda uno de los mejores oradores la tarde del sábado.

Fuera de la Caja Mágica el tiempo estaba frío y lluvioso, por lo que la calidez en la Caja invitaba a la reflexión y a esa jubilosa autoanagnórisis que se da cuando ves en el otro tus propios pensamientos políticos. Una juventud educada y estudiosa, muy bien preparada intelectualmente, constituía los terminales de la organización del Congreso. Ellos son el futuro próximo del PP, y, sin duda, participarán en el pilotaje venidero de España. La formación académica de estos jóvenes peperos, junto a su inteligencia y amor a la libertad, fue quizás lo que más me haya impresionado del Congreso.

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