Redacción Marchosa: "Hace falta un Carnaval más popular para que la gente salga a la calle y dejar a un lado la competencia de los premios"

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Tienen sus orígenes como una murga que salía en Carnaval desde el año 1985 a cantar unas coplillas. Pero con el paso de los años fueron creciendo hasta convertirse en una de las peñas más populares y conocidas de Valdepeñas y cosechando grandes éxitos con todas las caracterizaciones a las que se han sometido en los distintos carnavales. Han obtenido importantes premios en lugares como Madrid y Toledo, además de Valdepeñas, por sus originales disfraces de reporteros, lo que les valió el nombre de Redacción Marchosa, Toy Story, estatuas blancas, relojes de carillón o marionetas, entre otros. Actualmente aseguran que el Carnaval vive un declive, algo que se nota a todos los niveles y que como peña también lo sufren. Es lo que nos ha contado su secretario, Gregorio Gómez Donado.


¿Cómo se presenta el Carnaval para la peña Redacción Marchosa?


Nosotros llevamos ahora la política de que las ideas las trabajamos dos años porque la cosa económicamente está bastante mal. Los premios ya no son lo que eran, y luego es muy difícil cobrar. Por eso, utilizaremos el mismo disfraz que el año pasado e iremos a desfilar a sitios donde no estuvimos. 


¿De qué vais a ir entonces disfrazados?


Es sobre el mundo del bebé. Llevamos unos cochecitos antiguos de bebés, vamos metidos dentro y otra persona los empuja. Los que hacen de madres de las criaturas van en zancos para parecer mayores. El año pasado con este disfraz quedamos segundos en Valdepeñas y primeros en Torralba de Calatrava. También depende mucho de cómo acepten las ideas en los sitios adonde vamos.


Aparte de participar en los concursos, estaréis por Valdepeñas...


Sí, pero este año vamos a estar más tranquilos. Siempre hemos salido, con cualquier disfraz, pero este año estaremos tranquilos. Hay que tener en cuenta que llevamos desde el año 1985, más de treinta años, y hay muchas dificultades económicamente, si te tienes que  desplazar a algún sitio cuesta dinero y por eso este año vamos a estar más tranquilos.


¿Cuántas personas formáis parte de la peña?


Actualmente estamos 25 personas pero este año por distintos motivos saldremos unos 20. 


¿Cómo fueron los orígenes de la peña?


Empezamos en el año 1985 como una murga. Éramos un grupo pequeño que salíamos y cantábamos coplillas y tal. Los primeros años nos disfrazábamos con ideas muy sencillas, como oficios, de sastres o de reporteros, que por eso nació el nombre de Redacción Marchosa, que nos ha dado muchas satisfacciones y por eso adoptamos ese nombre. Luego hemos ido teniendo otras ideas muy originales, que la gente lo recordará porque hemos ido a Toledo o a Madrid y hemos tenido primeros premios. Hemos ido creciendo pero ahora la cosa se ha ido estancando. Ya no hay ayudas y todo son pegas. 


¿De qué otras cosas os habéis disfrazado a lo largo de estos años?


Los primeros años eran oficios, como segadores, sastres o reporteros, también de manchegos galácticos,...  Para mí el mejor año fue el de cuando fuimos de los muñecos de Toy Story, que fue el año que más gente fuimos. Otro año fuimos de estatuas blancas con unos setos verdes en los laterales... Ha habido unos montajes muy buenos. También hemos ido de relojes de carillón, que salían unos personajes de dentro con música... Todo eso ha sido lo mejor. Otro año hicimos el Reciclarte, que íbamos haciendo un homenaje al medio ambiente con disfraces hechos con material reciclado; los indios y cowboys, que eran los muñecos con los que jugábamos antiguamente. Otro año fuimos de marionetas...


¿Cómo os viene la inspiración?


Las primeras ideas eran de mi padre, una persona mayor que había vivido en murgas y comparsas, y se centraban en los gremios de oficios. Cuando nosotros empezamos a salir fuera, a Cádiz y Tenerife, las ideas que veíamos allí las traíamos aquí y las íbamos transformando. Otras cosas han salido de nosotros también. 


¿Cuánto tiempo os lleva preparar los disfraces?


Siempre decimos que empezamos después de las Fiestas del Vino, pero lo hacemos muy por encima. Cuando nos metemos ya de lleno es después de los Reyes, que queda mes y medio o así y trabajamos a contrarreloj. Cada uno tenemos nuestros trabajos y nuestras cosas y es difícil sacar tiempo para preparar. Pero ahí estamos, sobreviviendo. 


¿Qué anécdotas recuerdas de todos estos años?


Ha habido anécdotas buenas y malas. El año pasado desfilamos en Tomelloso, íbamos en grupos de máximo 20 personas, hacía muy mala tarde, y una de las 20 personas que íbamos no iba disfrazada porque en la peña tenemos un invidente y esa persona iba acompañándole y no se disfrazó. Y por eso nos descalificaron. En cambio en Campo de Criptana el máximo de personas era de 45 y nosotros no íbamos más de 30 pero llevábamos un montaje con muñecos y nadie nos dijo nada. Otro año en Daimiel fuimos disfrazados con unos patines que nos tumbábamos encima y hacíamos de dos personajes a la vez y no los habíamos probado antes de ir porque acabamos los disfraces y no los probamos hasta que no desfilamos. Pues si íbamos 20 al inicio del desfile, acabamos sólo 10. Por el camino se fue quedando la mitad. 


¿Cómo ves la evolución que ha tenido el Carnaval durante estos años?


El ejemplo más claro lo tienes en Valdepeñas. Por la noche vas a la Carpa de Carnaval, que te preocupas por hacer un montaje, yo que colaboro mucho con el Ayuntamiento como jurado para los premios que se dan, y llegas y hay cuatro  gatos. Evidentemente esto va a peor. Pero tampoco se han puesto medios. No ves apoyos, todo son problemas. Últimamente todo está muy centrado a nivel de colegios, en los disfraces y desfiles que los niños hacen en los colegios. De hecho este año el Ayuntamiento va a hacer la exposición de Carnaval con los colegios y va a motivar esto  porque son los que se vuelcan en todo esto. Luego en general tienes la máscara callejera, el concurso que es lo que lo mantiene, y el entierro de la sardina que ahora es una pantomima en comparación a como era hace años y donde yo he participado. Ahora está en declive. Y a lo mejor hay que apostar más por la máscara callejera y dejar un poco de lado los desfiles. Porque nosotros cuando salíamos, no lo hacíamos con ninguna pretensión. Luego llegaron los premios. Pero ahora mismo nos cuesta mucho sacar todo esto a la calle. De hecho hemos realizado una inversión en plataformas y material y hay que pagarlo. Creo que hace falta un Carnaval más popular para que la gente salga a la calle y dejar a un lado las competencias de los premios.                                                                            








           

                                     

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