Fernando Delgado: "El Nieva que yo conocí fue una figura con gran sentido del humor y de la crítica, transgresor y con una creatividad inmensa"

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'El Nieva que yo conocí' es el título de la conferencia que el periodista Fernando Delgado ofrecerá este viernes 20 de enero a las 19:00 horas en el auditorio Francisco Nieva, dentro de los actos de homenaje tras el fallecimiento del gran dramaturgo valdepeñero. Una cita en la que el periodista y escritor tinerfeño acercará al público cómo era ese Nieva que él conoció, una figura deslumbrante, como él mismo cuenta, transgresor y con gran sentido del humor y de la crítica, y con el que vivió muchas anécdotas ya que ambos fueron grandes amigos. De todo ello hemos hablado con Fernando Delgado en esta entrevista.


¿Cómo surgió celebrar esta conferencia sobre Francisco Nieva?


La verdad es que tenía previsto asistir al club de lectura de Valdepeñas, al que había sido invitado para dar una conferencia. Pero de repente se produjo el óbito de Francisco Nieva. Ante eso, me propusieron cambiar esta conferencia y dar otra bajo el título 'El Nieva que yo conocí'. Me pareció buena idea y una buena manera de homenajear a Paco en su propio pueblo, del que él me había hablado tantas veces. 


¿De qué hablará en la conferencia?


Voy a hablar de mi relación con él pero, naturalmente, al hablar del Nieva que yo conocí no se trata de hablar de mí mismo y de nuestra fecunda amistad, sino del Nieva que yo conocí en el sentido de la figura deslumbrante cerca de la cual yo tuve la oportunidad de vivir muy buenos momentos, tanto en nuestra relación madrileña como en viajes que hicimos juntos con escritores amigos porque yo a Nieva lo conocí a través de Vicente Aleixandre y José Hierro. Vicente Aleixandre tenía una admiración profunda por él y se lamentaba siempre de la falta de reconocimiento que tenía. En efecto, cuando conocí a Paco Nieva en los primeros años del franquismo, había venido de un exilio especial y se dedicaba más a la escenografía. No había tenido todavía la oportunidad de estrenar el 'Teatro Furioso' que escribió con tanta brillantez. Se trata de hablar del Nieva que yo conocí por la figura deslumbrante que era, tanto en su observación, en su mirada a la vida, en su actitud transgresora, divertida, con un enorme sentido del humor y de la crítica, pero con una creatividad inmensa. Un hombre de mucho talento que había tenido la oportunidad, en el exilio que vivió, de tratar con personalidades destacadas como Ionesco y otros autores franceses. Aprendió de ellos pero consiguió, no superarlos, sino hacer una obra muy propia, muy original y extraordinaria como era su 'Teatro Furioso'.


¿Cómo era entonces el Nieva que conociste?


Una persona con gran sentido del humor, transgresor, verdaderamente crítico, pero con una chispa creadora capaz de pintar lo mismo que de escribir y hacerlo todo con la misma brillantez.


¿Y cómo fue como autor?


Como autor es de lo más grande del teatro español contemporáneo. Es verdad que en ese teatro español contemporáneo está Buero Vallejo y algunos otros autores. Pero Nieva es insólito, un dramaturgo con una personalidad muy peculiar y, en ese sentido, lo de 'Teatro Furioso' le va muy bien porque es rupturista y era un teatro muy atrevido para la época.


¿Tiene alguna anécdota de tu relación con Francisco Nieva?


Tengo muchas anécdotas personales pero no para contarlas públicamente. Pero de Nieva se pueden contar muchas anécdotas porque era muy gracioso. Siempre tenía una chispa crítica pero al mismo tiempo cariñosa y amable. Anécdotas podría contar muchas pero lo más sorprendente para mí es que cuando estuve en Venecia donde fui recomendado por él y encontré amigos excepcionales que tenía, personajes de un mundo peculiar y extraordinario. Por ejemplo, Franco Lombardi era uno de sus amigos y, muerta su madre, tenía un maniquí en su casa al que vestía por las mañanas y por las tardes. Estábamos en la Plaza de San Marcos tomando algo y decía que tenía que irse a vestir a mamá y vestir a mamá era cambiar el maniquí por la mañana y por la tarde. Personajes de esos tan insólitos conocí muchos y eran amigos del Nieva que yo conocí, que había vivido en esa Venecia singularísima. 


¿Él llegó a ser consciente de la importancia de sus creaciones?


Sí, sí. Él era muy consciente de la importancia de sus creaciones. Se quejó durante mucho tiempo de la falta de reconocimiento que tenía pero él, francamente, sabía muy bien lo que hacía y sabía muy bien el valor de lo que hacía. No lo caracterizaba ninguna timidez. Al contrario, se reconocía a sí mismo muy bien.


¿Cree que no se le valoró lo suficiente en vida?


Creo que luego sí se le valoró, hasta el punto de que yo nunca pensé que ese Nieva transgresor terminara ingresando en la Real Academia Española y tuvo reconocimientos, Premios Nacionales de Teatro, y su 'Teatro Furioso' fue estrenado y aclamado y reconocido. Pero pasa lo que pasa siempre en este país, y a lo mejor en otros países, que luego es fácil olvidar a la gente, que la fama dura tres días y luego esta figura de enorme valor y calado y que lo que representa para el teatro español contemporáneo es extraordinario, no es recordado suficientemente, ni creo que haya tenido ahora la despedida que él merecía. Se llevaron sus restos al Teatro Español pero no era un personaje folclórico ni muy conocido del gran público. Por lo tanto, su teatro podía ser difícil para mucha gente aunque era un teatro muy valioso, y un personaje lo que se dice popular, no era. Pero afortunadamente es un personaje sngular.

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