La UNED de Ciudad Real en Valdepeñas visita Salamanca

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Dos aspectos fundamentales definen y hablan por sí mismos de la ciudad de Salamanca: su excepcional patrimonio, y el ser una ciudad universitaria por antonomasia. Esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad desde 1988, no necesita excusa alguna para su visita y disfrute; por eso, alumnos, profesores tutores y Personal de Administración del Centro Asociado de la UNED de Ciudad Real, con sede en Valdepeñas, se desplazaron el pasado fin de semana para disfrutar de todo el bagaje patrimonial y gastronómico de esta bella ciudad.


Sin duda, sorprende para los que viajamos por primera vez a estas tierras castellanas la imagen de las catedrales vieja y nueva reflejadas sobre las aguas del Tormes. El puente romano (restaurado en varias ocasiones) nos recibe invitándonos a pasar sobre sus antiguos y sufridos arcos. Al otro extremo del puente, la imagen imponente de un toro-verraco vigilante, símbolo de las culturas protohistóricas que poblaron estas tierras antes de la llegada de los romanos.


Tras el puente, nuestros ojos descubren por qué Salamanca ostenta la distinción de Ciudad Patrimonio de la Humanidad, un patrimonio labrado en piedra arenisca que no deja indiferente a nadie.


Nuestro recorrido comienza en las catedrales. Sí, Salamanca conserva afortunadamente la catedral vieja, conocida como catedral de Santa María, comenzada a construir en el siglo XII, en donde destaca su planta basilical de cruz latina y tres naves, con crucero marcado y cabecera formada por tres ábsides semicirculares y un impresionante cimborrio. Su acceso se realiza en la actualidad por la catedral nueva, por lo que al pasar de una a otra, tienes la sensación de retroceder en el tiempo cuatro siglos.


La catedral nueva comienza a construirse en el siglo XVI, conservando la vieja con la intención de mantenerla abierta al culto mientras se construía la nueva. Las obras se prolongaron hasta el siglo XVIII, momento en el que se decide no derribar ya la vieja. Durante la visita pudimos comprobar que, efectivamente, es la segunda mayor catedral de España por sus dimensiones; y la subida a las torres y al campanario, con sus 110 metros de altura, nos proporcionó unas vistas impresionantes de la ciudad. No faltó el momento dedicado a la búsqueda de la figura del astronauta en la fachada de la catedral.


El edificio de la Universidad, la más antigua de España y la tercera más antigua de Europa, fundada en 1212 por Alfonso IX de León, fue también objeto de nuestra visita. Impresionante su antigua biblioteca y algunas de las aulas más antiguas.

La visita continúo por el convento de Las Dueñas, donde su extraordinario claustro no dejó indiferente a ninguno de los participantes. Los dulces elaborados por las monjas de clausura de este convento son también una delicia divina.


La gélida mañana del domingo recibió a todo el grupo a las puertas del convento de San Esteban, comenzado a construir en 1524, donde impresiona la portada de la iglesia, uno de los más bellos ejemplos de la arquitectura plateresca de nuestro país. Tras la visita a este espectacular convento, pudimos disfrutar de otros lugares emblemáticos, como el edificio de la Universidad Pontificia, conocido como La Clerecía, que perteneció a los jesuitas, hasta su expulsión de España en 1767. Frente a este, la conocida Casa de las Conchas, visita obligada; y unos metros más adelante, la espectacular Plaza Mayor de Salamanca. Las casetas de la Feria del Libro, ubicadas en el centro de la misma, nos impidieron poder disfrutar de la inmensidad de esta plaza porticada, aunque el buen ambiente tanto de estudiantes, como de salmantinos y visitantes, le proporciona a este lugar una vivacidad y alegría que contrasta con las bajas temperaturas de estas fechas.


Pero no todo han sido visitas a monumentos, porque la gastronomía también formaba parte de este viaje cultural a Salamanca. Así, y en el marco incomparable del Colegio Mayor de Fonseca (conocido también como Colegio de los Irlandeses), pudimos disfrutar, frente a las vistas de su imponente patio, de unas viandas y vinos de la tierra, de esta tierra de la meseta castellana que durante un fin de semana nos ha acogido al grupo de la UNED de Ciudad Real-Valdepeñas, con los comentarios de nuestras profesoras y guías Verónica, Eva María y Tonka, sin las cuales, muchos de los detalles que hemos conocido se hubiesen perdido por el camino de la ignorancia.


Salamanca bien merece una visita.



1 Comentarios

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Qué buena pinta tiene eso! Un viaje así con esos guías de primera división, es una maravilla

escrito por Santos Neira 16/nov/16    09:37

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