Lo cierto y lo incierto

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La entrada en el panorama político, de nuevos partidos ha supuesto un cambio importante, frente al bipartidismo que nos tenía acostumbrado el régimen del 78.



Irrumpe un PODEMOS con muchas imprecisiones sobre lo que ellos dicen que son, pero la realidad les engloba entre el populismo de izquierdas, el comunismo revolucionario y para muchos de nosotros es un intento de gestión de partido desde la aplicación de las técnicas electorales, eso sí surgidas tras un descontento popular y decepción por el clima de corrupción conocida desde posiciones que la Universidad aprovecha, facilitando una nueva y renovada clase política, que hereda los mismos defectos inicialmente criticados. El caso Espinar y la incongruencia de Bescansa con sus pazos y descapotables , no es más que un ejemplo más de la generalidad de un problema que ya es constitutivo de toda nuestra realidad contemporánea. Su radicalismo pasa por pisotear a quienes inicialmente confiábamos en su ideal, acabando con ese extraño romance entre etarras, nacionalistas y separatistas, excluyendo a todos los demás en plan totalitario – para ir practicando -…



En Valdepeñas no nos diferenciamos mucho del problema pues parece que hay un caldo de cultivo con secuelas de rencores no olvidados.



Algunos y muy especialmente los que temen la competencia de nuevas opciones, tratan de etiquetar a las personas y a los partidos con una ideología y espectro político que no les corresponde.



UPyD casi en fuera de juego pasa factura. IU sigue probando mudanzas cada vez más dentro del juego podemita. UCIN a raíz de la dimisión de Pena Fandiño queda descalabrado.



Muchos atacan al Cs “porque son la marca blanca del PP” “son de derechas” pero con cuadros más jóvenes”… afirmaciones que ponen en evidencia la ineptitud de unos cuantos, que no vacilan en trasladar sus “cargas de profundidad” contra aquellos militantes que han preferido en lugar de quedarse en casa, buscar opciones posibilitadoras de mejora y desarrollo.



Los partidos convencionales cambian de camisa constantemente, ¡pero no pasa nada porque son la casta y ellos pueden¡ Entre sus dirigentes los hay de todo: sindicalistas que llevan mucho tiempo viviendo del tema, funcionarios con opción partidista – para mejorar- contratados, subcontratados, meritorios…



La realidad del bloqueo en que se encontraba la situación de un gobierno siempre “en funciones”, parece que ha terminado gracias a la responsabilidad de unos pocos diputados y del partido que otros cuestionan, que ha supuesto la puesta en marcha de 150 medidas legislativas necesarias… ¿Qué dirán ahora?



La repetida afirmación de progresistas – esgrimidas por quien tanta culpa tiene en la situación vivida, ya no es monopolio de nadie: pues hay un partido asociado a los conceptos de liberalismo y progresismo, con raíces –como define su ideario- en el socialismo democrático, con principios que hoy se fundamentan en todas las sociedades avanzadas, donde predomina la razón por encima de los sentimientos en el enfoque de los problemas políticos…



Nuestro partido conservador aunque se nutre de valores familiares y religiosos, ya hace tiempo que va haciendo agua en Valdepeñas. Asistiendo a los plenos nos damos cuenta de su amplio espectro con posiciones proteccionistas, y tradicionalistas, en difícil maridaje entre lo liberal y lo conservador, no convence.



No puedo generalizar comparativamente, la situación de nuestro equipo de gobierno con otros del país. Aquí también somos diferentes. ¡Afortunadamente!.



Asistimos a los últimos plenos municipales: y aprendemos mucho la lección.



Unos se oponen a todo por sistema. Otros se ve que ni se leen las cuestiones, frente a la profesionalidad del rodillo” .


¡Vendrán tiempos mejores…!



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