26.416 euros en el Ofrecimiento a la Virgen de Peñarroya

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26.416 euros. Es la cantidad final que recogió la Virgen de Peñarroya en su tradicional Ofrecimiento. Son 431 euros más que el año pasado y el tercero consecutivo que sube la recaudación, aunque sin llegar a los 27.124 euros de 2013 o a los 31.096 del año 2006, el techo absoluto en la historia de la ancestral puja. “Todo lo que dé el pueblo a la Virgen en el Ofrecimiento es de agradecer; la cofradía está contenta y agradecida” –declaró a Radio Horizonte su secretario, Gregorio Uriel-. Una serie de lotería alcanzó 1.100 euros, el precio más alto de toda la subasta, que se cerró al filo de la 1,45 de la madrugada con el típico cuadro de la Patrona, pujado por 500 euros.

En los prolegómenos se celebró la misa solemne en la parroquia de Santa Catalina. Después salió la imagen en su carroza para colocarse bajo el templete de tela instalado en el pórtico de Santiago. Como manda la costumbre, el alcalde realizó la primera ofrenda. Después actuó el grupo de baile y rondalla del Centro de Mayores, seguido por el concierto de pasodobles de la Banda Municipal.

La puja arrancó sobre las dos de la tarde y comenzó a sacar el amplio carrusel de ofrendas que los solaneros habían llevado, y siguieron llevando durante el día. Los pujadores se afanaron en animar al público para que se rascara el bolsillo. “Primero sacamos los suspiros, nuégados y flores porque es un aperitivo antes de comer”, decía Gregorio Uriel. Durante la sobremesa hay un período de letargo y a partir de las seis otra vez dulces. “Tras la misa, a eso de las nueve, llega la gente que sabemos que va a pujar más fuerte”.

Con todo, a las 11 de la noche la recaudación iba ligeramente por debajo del año anterior, pero un tirón final lo arregló, sobre todo gracias a la serie de lotería subastada por 1.100 euros. “El tiempo acompañó porque la noche fue incluso más agradable que el día, ayudando a la subasta”. Entre los objetos que más valieron destacó un rosario de Tierra Santa por 700 euros, dos series más de lotería por 700 y 600 euros, una cesta del Centro de Mayores por 300 euros, escapularios de Jesús por 250, bandejas de suspiros entre 110 y 50, y otros objetos sueltos que oscilaron entre los 100 y los 150 euros. “Conocemos a la gente y sospechamos más o menos lo que pueden pujar y en qué momento”.

La bonanza del clima ayudó a prolongar la subasta, que terminó con la quema de una colección de fuegos artificiales. Es la segunda vez que ocurre a petición de un solanero que ofrece esa pequeña ‘pólvora’. Y, claro, como es difícil pujar algo así, lo mejor es convertirlo en traca final.

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