Vuelve el centro

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De nuevo se viene acuñando el “centro político” , ante una imagen bipolar de lo que se sigue entendiendo como derecha e izquierda; vuelven los radicalismos y parece obligado que la ciudadanía recuerde el papel de Adolfo Suárez, cuando el partido que nos conmovió en la década de los 70, con el uso y el abuso de puertas rotatorias, ya no inspira mucha confianza para tener que apoyar opciones desgastadas por el peso de la corrupción y por miedo a favorecer tanto a un partido socialista que muchos tildan de “socio listos” o a otro aspirante a encabezar un populismo que todos tememos, no en balde vemos sus resultados en Grecia o Venezuela y son los primeros en ocultar sus intenciones con un ex – general en sus filas.



A nivel local prima la eficacia ante el miedo al abismo electoral. No proliferan opciones locales diferenciadas a lo que conocemos. Faltan propuestas para reducir la deuda y otra forma de hacer política. A Jesús Martín Rodríguez, unos le temen, otros le adoran, pero todos le respetan más allá de exabruptos conocidos.



La guerra particular, de los que “pueden” no es la guerra de los valdepeñeros, dando la impresión que hay partidos que parecen más organizados en atender demandas personales que atender a mejorar las condiciones de vida del pueblo.


No hay mucha cabida para la incertidumbre de elegir entre los que tienen en sus filas centenares de procesados por corrupción y lo que han convertido sus áreas de poder en el “cortijo” de nuevos “señoritos”.



Creer que el centro político es un “camuflaje” de la derecha no es nuevo y ya algunos iluminados se defienden del peligro originado en Cataluña, porque no gusta que nadie trate de convencer de la necesidad de encontrar fórmulas que favorezcan la convivencia… otros como el señor del sombrero “ dudan porque son catalanes”… ¡Qué país!



Intentar achacar a los nuevos, los mismos vicios de los partidos convencionales olvidando la machacona y repetida cantinela de la moderación, que si nos convence a una gran mayoría de españoles que no quieren jugar al dualismo de vencedores y vencidos, aunque algunos militantes de esa vergonzosa extrema izquierda “disimulada” parecen sentirse muy cómodos resucitando una “mal llamada memoria histórica” que suponíamos enterrada y muy bien enterrada

1 Comentarios

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Un saludo. Por que motivo cada vez que alguien reivindica el "centro polìtico" y después desgrana su ideologìa,esta es totalmente coincidente con los postulados de las ideologìas conservadoras. Tràs la estètica de las palabras biensonantes para mentes no pensantes aparece la realidad del proyecto centrista,es decir,conservadurismo.

escrito por Manuel 25/jul/16    10:36

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