Terrinches promueve el análisis científico de los muertos prehistóricos del yacimiento de Castillejo del Bonete, BIC

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El Ayuntamiento de Terrinches (Ciudad Real) ha solicitado autorización a la Viceconsejería de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para poner en marcha la investigación de los materiales recuperados de los túmulos en las distintas excavaciones arqueológicas realizadas en el yacimiento de Castillejo del Bonete, BIC, y que están depositados en los almacenes del Museo de Ciudad Real.

En concreto se abrirían tres líneas de análisis complementarias, según explica el alcalde terrinchoso, Nicasio Peláez, en las que además del ADN y los cálculos dentales se realizaría un estudio antropológico. “El estudio que proponemos sería único y pionero en nuestra región y no supondría ningún coste para la Administración regional. Por eso confiamos en que la Viceconsejería de Cultura autorice su realización’, señala Peláez.

Así, y debido al incremento en los últimos años de la información sobre la cantidad de ADN antiguo secuenciado de humanos anatómicamente modernos se pretende secuenciar genómicamente su ADN mitocondrial y nuclear completo. Las muestras de ADN se obtendrían siguiendo los protocolos desarrollados por el Max-Planck Institute for the Science of Human History de Alemania.

“Estos protocolos están optimizados para evitar la contaminación de ADN moderno y para recuperar fragmentos de moléculas de ADN cortos y degradados’, indican los arqueólogos Luis Benítez de Lugo y Domingo C. Salazar-García, responsables de la investigación. “La información genética indicaría la composición de las poblaciones de Castillejo del Bonete, incluyendo el sexo de los individuos, el tamaño de la población y el grado de parentesco con humanos de otros yacimientos para los que ya se cuente con información genética. Además de todo esto, los datos genéticos de estas poblaciones ayudarían a incrementar nuestro conocimiento sobre las características genéticas de las poblaciones de la prehistoria reciente de la Península Ibérica”, añaden.

De esta forma se podrían investigar no sólo qué rasgos en el genoma son específicos de estos humanos, si no también cuáles son específicos de los humanos coetáneos de otros lugares de la Península y Europa, ayudando a la comprensión de las diferencias entre las distintas poblaciones que habitaban el continente europeo por aquel entonces. “En este sentido, las comparaciones entre distintas poblaciones de la prehistoria reciente podría arrojar nueva luz sobre los eventos de cruzamiento entre las poblaciones, la cantidad y direccionalidad del flujo genético entre ellas, y permitir la datación de los tiempos de separación de dichas poblaciones en el pasado”, destacan.

Además del ADN también serán objeto de estudio los cálculos dentales, que permitirán conocer cuál fue la dieta de los individuos prehistóricos. Se trata de información de gran importancia, pues influyó sin duda a lo largo de la Prehistoria Reciente tanto en la estructura poblacional y social como en el desarrollo y fisiología de las personas. El consumo de recursos vegetales por parte de estas poblaciones de la Edad del Bronce es todavía a día de hoy muy poco conocido.

Debido a ser la Península Ibérica un refugio botánico, con diferencias pero constante, durante toda la Prehistoria, es posible que los humanos de aquellos tiempos consumieran aquí una cantidad de recursos vegetales superior a la media de otras regiones eurasiáticas. Por ello, estudiar las muestras de Castillejo del Bonete supone una excelente oportunidad para estudiar el consumo de distintos cultivos y plantas salvajes que podrían haberse usado durante la Edad del Bronce en la Península Ibérica, para así poder comparar la alimentación entre distintos grupos humanos de la zona.

Estos estudios de cálculos dentales podrían completarse con el estudio de proteómica y metagenómica de los propios cálculos dentales, lo que permitiría aislar proteínas y hebras de ADN de alimentos específicos que los individuos analizados consumieron en vida. Estas técnicas permitirían obtener información sobre la flora de la cavidad oral de los individuos. Integrando los resultados alimentarios con los perfiles bacterianos se puede obtener perfiles poblacionales y sociales.

Finalmente se pretende desarrollar un estudio antropológico y radiográfico de las posibles patologías, lesiones y evidencias de crecimiento o maduración de los restos óseos encontrados. Estos trabajos se llevarían a cabo en la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid, bajo la dirección de los doctores José Antonio Sánchez y María Benito. 


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