Los principios en la campaña

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Con frecuencia la urgencia en resolver los problemas más flagrantes de los ciudadanos ( pensiones, educación, sanidad, autonomías que se suben al monte, etc. ) hace que la ciudadanía pueda olvidarse o perder de vista el andamiaje ideológico desde el que las diferentes fuerzas que entran en liza en la presente campaña electoral justifican sus respectivas propuestas de acción política. Esos principios políticos que se toman como referente a la hora de pergeñar los programas políticos son absolutamente fundamentales (no sin razón se llaman fundamentos), y por ello es imprescindible que los votantes los conozcan. Pues que conociéndolos se podría incluso presuponer las medidas políticas con que cada partido afronta cada problema. Por tanto, quiero aquí, en estas breves líneas, desmenuzar los principios más básicos de nuestro Partido, el PP.


-Los individuos son la única entidad real. Nacen y mueren. Las sociedades, los pueblos, las clases sociales, siendo entornos entrañables que nos construyen, no pasan de ser meras curiosidades antropológicas. No son tangibles o, al menos, no tienen la densa realidad tangible de los hombres y las mujeres con quienes nos cruzamos por la calle. Sobre los hombros de estos individuos que olemos y tocamos, que amamos o que no amamos, se sostiene nuestra sociedad y el Estado. Los individuos son las verdaderas piedras de las ciudades y de las naciones. Nada existe fuera de los individuos. Nosotros decimos lo contrario de los fascistas y de los socialistas. No existe nada fuera de las acciones individuales que sumadas pueden ser colectivas, pero sólo como abstracción, nunca como realidad concreta. Pues bien, los liberales hemos defendido siempre con pasión la realidad irreductible de los individuos, de los hombres y mujeres que ven nuestros ojos. Y el mayor peligro para la libertad individual es la hipertrofia de un Estado intervencionista, que es al que gustan erigir los socialistas. Por ello los liberales siempre reivindicaremos a los individuos frente al intervencionismo invasor del Estado.


-Queremos y luchamos para que España sea como Nación un país de hombres libres e iguales. Por ello nos llena de indignación y estupor y cierto asco intelectual el hecho de que el PSOE quiera que “España” haga un pacto singular con “Cataluña” como si la personalidad jurídica de ésta –parte de aquélla – fuera parangonable con la de España. Y si bien los líderes regionales discrepan de esta medida demencial de Pedro Sánchez, EL PAÍS, otrora cultura de vanguardia y referente intelectual, inexplicable y horrorosamente la jalea. Ni tan siquiera los contratos sinalagmáticos pueden darse entre realidades de tan distintos campos semánticos, jurídicamente hablando.


-Somos un partido abierto al desarrollo de la libertad, que no para de conquistar nuevos ámbitos en donde ejercerla los hombres, y ello nos imposibilita ser doctrinarios, y nos impide llegar a la esclerosis y a las consignas rutinarias.


-Somos pudorosos con el uso de las instituciones públicas, que son propiedad de todos los españoles y no de los partidos. No nos queremos apropiar de España – como pretenden apropiarse los socialistas -, que es propiedad de todos y de cada uno de los españoles. No queremos hacer del Estado español una finca de nuestro partido, ni de ninguno de los ámbitos de la Administración como máquina electoral y de propaganda. No nos queremos apropiar del Ayuntamiento de Valdepeñas, y nunca haríamos en él un meeting electoral antes de la campaña electoral contra la política de las pensiones del Gobierno convocando a las personas mayores de la localidad y utilizándolas como clac. Por cierto, fue un socialista, el Sr. Solbes, quien por vez primera, en 1996, aconsejó a todos los ciudadanos a hacerse un seguro privado de pensiones, porque el sistema de reparto que había en España llegaría un momento en que ya no podría afrontar el pago de las pensiones.


-Somos un partido que tiene como gran referente el humanismo cristiano, un humanismo que no es sectario, que es acogedor y filántropo, valga la redundancia. Tenemos cariño a nuestras tradiciones españolas de raigambre católica, que tanto nos identifican como Nación, y que en absoluto su manifestación pública supone la seclusión de cualquiera otra fe o religión, o incluso del ateísmo abierto. En nosotros el humanismo cristiano es un referente de inspiración política, y no un dogma de fe, como no lo puede ser jamás en un partido liberal cuyo afán es meramente la acción política, con la cual queremos el poder político a través de la voluntad libre de nuestros conciudadanos resuelta en votos, y que expresa el poder de la verdadera soberanía del pueblo español, la cual se erige sobre cualquier institución pública.


-Somos, finalmente, un partido demócrata que cree profundamente en el concepto de representación política, constructo creado por la ideología liberal. Por ello somos firmes sostenedores de la democracia liberal. La superioridad moral y material de la democracia liberal respecto a los regímenes socialistas es un hecho perfectamente constatable en la reciente Historia.


-En definitiva, nuestro Partido propugnará siempre más libertad individual, más España, menos burocracia y menos impuestos. Y todo ello supone ser el partido de la ilusión, de la renovación continua y de la lucha contra la esclerosis de los idearios políticos, y de la no resignación ante lo que nos parece inevitablemente fatal.


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