Juan Gómez Cornejo: "Procuro que las historias a las que doy luz traspasen la cuarta pared"

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El iluminador valdepeñero Juan Gómez Cornejo está de enhorabuena. Ha sido nominado una vez más a los prestigiosos Premios Max de Teatro en la categoría de Mejor Iluminación por su trabajo en la obra 'Los hermanos Karamazov'. Unos galardones que se entregarán el próximo lunes 25 de abril en Madrid. Pero Gómez Cornejo ya sabe lo que se siente cuando te dan uno de estos premios. Sin ir más lejos el año pasado ya obtuvo un Premio Max por 'Fausto', algo que también se repitió en los años 2002 y 2006. Además, fue galardonado con el Premio Nacional de Teatro en 2011. Unos reconocimientos que, sin duda, son los frutos de un trabajo en el que asegura que pone toda la pasión del mundo. Y es que sin su 'luz' las obras de teatro no serían lo mismo. De todo ello hemos hablado con él en esta entrevista.


¿Cómo afrontas esta nueva nominación a un Premio Max?


Siempre con alegría. Que valoren tu trabajo un año más es importante. A pesar del tiempo y de los años que llevo trabajando en esto, que sepan reconocer tu trabajo, poniéndote en la palestra y que reconozcan que le has gustado a un determinado número de personas, está muy bien. Agradecidísimo, por supuesto.


Ya te dieron un Premio Max en 2015 por la obra 'Fausto'. ¿Crees que te lo darán por segundo año consecutivo?


La verdad es que no lo sé. Es raro que se repita el mismo ganador dos años consecutivos pero todo puede ser. 'Fausto' el año pasado era un gran trabajo y en este caso 'Los hermanos Karamazov' también lo es. No sé si repetiremos. Pero el hecho de estar nominado ya es un premio. Estar ahí junto a los mejores me parece estupendo y para mí es suficiente. Y si me lo dan, mejor.


¿Qué crees que han visto en el trabajo que has hecho para 'Los hermanos Karamazov' para nominarte?


Es muy difícil ponerse en la cabeza y los ojos de los académicos.  Por mi parte pueden ver que pongo toda la pasión del mundo en hacer mi trabajo y procuro que las historias a las que doy luz traspasen esa cuarta pared, el público, que les llegue de una forma lo más nítida posible. No sé exactamente lo que habrán visto, es algo que deberían decir los académicos.


¿Cómo puede influir la iluminación en una obra de teatro?


Para mí la iluminación es determinante en una obra de teatro. Puede hacer que la entendamos mejor, que la vivamos mejor, que tengamos un sentimiento más de acuerdo con la historia que estamos viendo. Es importantísima y cada vez más al papel de la luz se le da la importancia que creo que tiene. Es un papel como la de otra disciplina más, como el vestuario, como la escenografía, como la música, es un componente más, importante, en esa cadena de creación y da también su punto de vista. Crea una forma de ver las historias que es un granito de arena más.


A pesar de la importancia que tiene la iluminación en una obra de teatro, es una profesión que parece que está en la sombra. ¿Por qué crees que es así?


Es verdad porque, de las disciplinas que concurren en un escenario, la luz es de las últimas que se han incorporado. Creo que esto ya va quedando un poco antiguo también porque llevamos unos años en los que se le da la importancia que tiene a la luz. Pero al incorporarse tarde, encontrar su valor ha costado. Entonces hemos ido a la zaga y en esa medida el reconocimiento también va siendo tardío. Yo no me puedo quejar en absoluto porque desde que decidí dedicarme a esto, me siento totalmente recompensado y reconocido. Pero es verdad que como tal disciplina la luz es la última que ha llegado y está costando valorarla en su justa medida.


De todas las obras y espectáculos en los que has trabajado, ¿podrías elegir alguno?


Es muy complicado. Acaban de suceder unas tristes circunstancias en las que un director con el que he colaborado en los diez últimos años y con el que he hecho obras importantes acaba de fallecer. Recuerdo todos los espectáculos que he hecho con él, entre ellos el 'Fausto' del año pasado. Me refiero a Tomaz Pandur, que la semana pasada nos dejó inesperadamente. Recuerdo muchas funciones que hice junto a él como 'Medea', 'La caída de los dioses', 'Guerra y paz' que hice en Croacia, 'Hamlet' en Madrid, 'Barroco' en Madrid, estos días lógicamente le tengo muy presente y recuerdo todos estos trabajos porque contenían un punto de vista y un punto estético especial.


¿Y si te pregunto por algún teatro con cuál te quedarías?


Le tengo cariño a muchos teatros. Acabo de hacer 'La celestina' en el Teatro de la Comedia, que es un teatro que ha estado cerrado durante unos 13 años y ahora he vuelto a él y me ha tocado reabrirlo con  'El alcalde de Zalamea'. En ese mismo teatro hice 'El alcalde de Zalamea' hace muchos años con José Luis Alonso Mañes y yo era muy jovencito y fue para mí algo importantísimo en los inicios de mi carrera. Pero hay muchos teatros a los que les tengo cariño, como al Teatro Central de Sevilla, al Teatro Valle-Inclán que antes era la Sala Olimpia, donde trabajé doce años en Madrid... Hay muchos espacios y teatros que guardo en mi corazón con un cariño estupendo porque han formado parte de mi carrera.


¿En qué proyectos andas inmerso?


Ahora mismo estoy en el Teatro del Matadero, en la sala Max Aub, donde estrenamos mañana 'Tierra de fuego', dirigida por Claudio Tolcachir, que ya se ha estrenado en el Teatro Central de Sevilla. 


¿Quieres añadir algo más?


Me alegra que me llaméis de mi pueblo, Valdepeñas, del que guardo un gran cariño, donde tengo allí a mi familia. Valdepeñas forma parte de mí y de mi trabajo porque la luz es estupenda.

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