Las mujeres del cambio en las instituciones: Nuevas miradas

|



Con este sugerente título nos convocó Juana Caro, concejala de Valdepeñas por IU-Ganemos, el 12 de marzo, sábado a un encuentro en el que nos dimos cita siete mujeres que ocupamos cargos públicos en ayuntamientos, diputaciones y el Parlamento y que formamos parte de esas candidaturas de cambio que se han conformado a través de procesos de unidad popular, confluencia y participación ciudadana en el último año.

Hablamos de la participación de las mujeres en la política, de qué dificultades encontramos para realizar nuestros proyectos, qué aportamos las mujeres a la vida política, objetivos, limitaciones y de la capacidad de cambio que los liderazgos femeninos aportan a los nuevos ayuntamientos para trasformar la realidad.

El encuentro fue muy grato, participativo y enriquecedor. Coincidimos mujeres de distintas generaciones, con compromiso feminista y con más o menos experiencia en la vida política local y compromiso militante en la izquierda alternativa. Participamos: Sol Sánchez, diputada de IU-UP desde el pasado 20-D; Nieves Peinado de Ganemos Ciudad Real, Eva Jiménez de Ganemos Toledo; Mirian Salgado de IU Pedro Muñoz, Victoria Delicado de Ganemos Albacete y las anfitrionas Juana Caro e Inmaculada Mora de IU-Ganemos Valdepeñas.

En la Mesa redonda en que yo participé se nos proponía exponer la experiencia y nuestro punto de vista sobre municipalismo y participación de mujeres con responsabilidad en candidaturas de cambio.

Por mi parte, puse de manifiesto que la amplia participación de mujeres en las plataformas de confluencia es fruto de la presencia activa de mujeres en la vida social, en los movimientos sociales, en las asociaciones de todo tipo. Esto implica un reconocimiento que ha posibilitado que, en la elección de candidaturas por primarias abiertas haya dado como resultado que muchas estén lideradas por mujeres (en Castilla-La Mancha, las de Albacete, Talavera, Ciudad Real y Cuenca).

Sin embargo, no hay que olvidar que las mujeres encuentran dificultades para acceder al poder político. El llamado techo de cristal que impide el acceso a puestos de poder y responsabilidad se hace patente en la vida política, endurecido si cabe, por la escasa corresponsabilidad en el trabajo doméstico y de cuidado entre hombres y mujeres y por la falta de apoyos públicos a la conciliación de la vida laboral y familiar de las personas. Todo esto da como resultado que encontremos aún una presencia hegemónica de los varones en los ámbitos de poder y que los órganos colegiados o las mesas presidenciales de muchos eventos sean una serie monocorde de trajes de caballero.


Hablamos de las diferencias en las formas de hacer política y atribuimos algunas características a los liderazgos femeninos. Por ejemplo suelen ser más plurales, se suele compartir la portavocía. Son menos marcados, hegemónicos e individualistas. En este sentido podría decirse que no son liderazgos fuertes, aunque en su quehacer demuestran gran fortaleza para afrontar los problemas, tienen una gran resistencia y capacidad de adaptación. Son, también liderazgos más autocríticos, más abiertos a las sugerencias, al contraste de opiniones y a la reflexión.

Eva Jiménez apuntaba que somos más partidarias “de contar que de fardar”. Y, por regla general, solemos ser muy exigentes con nosotras mismas y poco dadas a caer en la autocontemplación y el conformismo a la hora de valorar o presentar nuestro trabajo. Aunque podemos encontrar de todo, constatábamos que los varones tienen mejor concepto de sí mismos, se venden mejor y son menos pudorosos que las mujeres que ejercemos la política.

En cierto sentido, estas cualidades vienen dadas no tanto por el hecho de ser mujeres, sino por ser mujeres feministas y tener un recorrido de militancia y compromiso en la izquierda alternativa (IU, plataformas de confluencia, unidad popular, etc.). En gran medida, esas nuevas formas de hacer política, forman parte de nuestra apuesta electoral por implicar a la gente en la resolución de los problemas, por dar la palabra y el protagonismo a la ciudadanía y por escuchar más que por proponer. No comparto el “esencialismo de género” que atribuye buenas cualidades a las mujeres y negativas a los varones. Pero sí creo que una socialización en valores como el diálogo, la escucha, el cuidado, la colaboración entre iguales, atribuidos al sexo femenino, pueden ayudar a mejorar nuestra convivencia, nuestra vida y también la política.

Las mujeres del encuentro compartimos prioridades políticas que van ligadas a nuestra opción política y son comunes en las plataformas tipo Ganemos, Ahora, y en las candidaturas impulsadas por Izquierda Unida. Estas prioridades son:

  • -Transparencia en la gestión
  • -Políticas para las personas
  • -Lucha contra el desempleo, la pobreza y la exclusión
  • -Defensa de los servicios públicos y políticas de igualdad (educación, salud, servicios sociales y vivienda)
  • -Apuesta por la sostenibilidad, la protección del medio ambiente y la preservación y buen uso de los espacios naturales.
  • -Espacios urbanos al servicio de la ciudadanía y de la actividad comunitaria (actividades culturales de calle, revitalizar la convivencia en los barrios, casas de asociaciones o centros comunitarios).
  • -Promoción de la participación democrática, acercar a la gente a las instituciones (puesta en marcha de consejos, reglamentos de participación, visitas a los barrios, participación en los plenos, iniciativas ciudadanas).
  • -Toma de decisiones colegiada y democrática en nuestras plataformas (asambleas / coaliciones).

Respecto a las preguntas que nos lanzaba la moderadora para preparar el debate, las respuestas de las participantes fueron complementarias y bastante concurrentes. He aquí un resumen de lo expresado.

1.- ¿En qué punto creéis que estamos? Hay mujeres en la política pero hay pocas mujeres en los puestos de responsabilidad (hay pocas mesas, equipos directivos, etc. que sean paritarios o equilibrados). Sigue habiendo dificultades añadidas para participar y ocupar un puesto de responsabilidad. Tenemos el parlamento español con la más amplia participación de mujeres (138 mujeres, un 39,5%) y, sin embargo, pocas son portavoces de su grupo o dirigen alguna de las comisiones.

2.- ¿Qué hemos conseguido? Aglutinar voluntades, superar la desconfianza en un grupo nuevo, etc. La gente se sentía y nos sentía como uno-a más. Nos gustaría como mujeres, superar una presencia ligada a las cuotas pero defendemos las medias de acción positiva que favorezcan la presencia equilibrada o paritaria de hombres y mujeres, así como la necesidad de incluir otros ejes de pluralidad (territoriales, generacionales…). Nuestras candidaturas se configuraron como paritarias y por ello se acordó desde el principio que las listas electorales se harían en cremallera, alternando hombre-mujer o mujer-hombre, a partir de la persona más votada en primarias.

La lucha por la igualdad, en su sentido más amplio, pero también en el de igualdad de género, es uno de los ejes de trabajo político, de seguimiento, de propuesta, de control de la acción de gobierno, según los casos. Contribuimos a la regeneración democrática y la reivindicación de la política al servicio de la mayoría y del bien común.

3.- ¿Qué batallas hemos librado? La experiencia de las participantes en la sesión era muy variada. Contamos con la aportación de viejas luchadoras por los derechos laborales y democráticos (en algún caso iniciado bajo el franquismo o en la transición) y la frescura e ilusión de jóvenes (del grupo “Violeteras” de Campo de Criptana ) que nos trasladan su experiencia de actividad en un pequeño municipio, a través, sobre todo de las redes sociales.

En las más veteranas se percibe cierto hartazgo por tener que repetir tantas veces “que esto es machista, o sexista” y no sentirnos comprendidas, sino más bien cuestionadas por pesadas o exageradas. Se habló y estuvo de acuerdo en la importancia de implicarnos hombres y mujeres en la lucha por la igualdad y por remover los obstáculos que dificultan la participación de las mujeres en la política.

4. ¿Qué hemos cedido? En vida privada y en dedicación a la familia (pareja, amigos-as…). Cuando la dedicación a la política se hace a tiempo completo (con dedicación remunerada), se renuncia o aparca un proyecto laboral o profesional propio, que dejamos en segundo lugar porque prima la vocación de servicio público. Constatamos que esa dificultad para conciliar vida personal y política debería corregirse estableciendo cambios organizativos (horarios, menos actividades presenciales, etc.) y procurando apoyos públicos (valga como ejemplo el propio servicio de ludoteca que funcionó durante esta jornada).


Pusimos el acento en la corresponsabilidad en el trabajo doméstico y de cuidado entre hombres y mujeres y hablamos de las nuevas masculinidades que deben definirse en coherencia con esos objetivos de igualdad y con los deseos de compartir, entre hombres y mujeres, espacios, trabajo y poder.


Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.