La igualdad que nos une

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Desde que el Instituto de la Mujer empezó su nueva andadura política han sido muchas las cosas que han cambiado. La primera es que Emiliano García Page, el presidente de la Comunidad, incluyó a la directora del Instituto de la Mujer en el Consejo de Gobierno con el propósito de hacer efectivo el principio de mainstreaming o transversalidad, de modo que una perspectiva de igualdad de género se incorpore a todas las políticas de las distintas consejerías que nos gobiernan.

Nuestras líneas de trabajo son muchas. A lo largo de estos meses se han puesto en marcha campañas para la erradicación de la violencia de género, de concienciación y sensibilización para la prevención de patrones de conductas violentas entre jóvenes, de concienciación y denuncia sobre la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual; se han firmado convenios con empresas libres de violencia de género; se han reforzado propuestas para colaborar con Agricultura con el fin de incluir la perspectiva de género al desarrollo rural sostenible; con Empleo, con Servicios Sociales, con Educación… Son muchos los proyectos pendientes con educación y agradecemos la buena disposición que encontramos en la dirección provincial.

Hemos iniciado contactos con colectivos LGTBI y renovado convenios con Colegio de Psicólogos y Colegio de Abogados para ayudar a las mujeres víctimas, y a sus hijos e hijas; estamos iniciando protocolos de actuación ante niños y niñas transexuales; se trabaja en un código deontológico y de autorregulación para la publicidad y la comunicación no sexista; en guías para el lenguaje no sexista; en mejorar la formación de las y los profesionales de los CM y Recursos de Acogida... todas ellas líneas de trabajo útiles y eficaces.

Por mi parte me planteo como tarea, por cierto, una de las más fructíferas e interesantes, como es poder visitar a todas y cada una de las asociaciones de mujeres de la provincia de Ciudad Real para conocerlas, intercambiar puntos de vista e iniciar colaboraciones conjuntas y, como no, invitar a crear foros de participación. Y ya hemos empezado.

Como vengo explicando, este año la celebración del Día Internacional de la Mujer nos pilla trabajando en toda la comunidad para la consecución efectiva de la igualdad entre hombres y mujeres; y aprovecho la ocasión para felicitar por el trabajo bien hecho a las y los profesionales de los Centros de Mujer y Recursos de Acogida de nuestra provincia, que han hecho posible que esta fecha se llene de actividades conmemorativas celebrando las dos consignas propuestas a nivel regional: una, incidir en el uso del lenguaje no sexista, con el lema ‘Las palabras que nos une’ que con tanta belleza se ha reflejado en nuestro manifiesto. La otra, ayudar a reflexionar en toda nuestra región sobre la corresponsabilidad entre hombres y mujeres, la importancia de los usos del tiempo y la repartición de tareas. Según los últimos datos, solo hay corresponsabilidad cuando en una pareja el hombre no trabaja y la mujer trabaja fuera.

Las mujeres somos al menos la mitad de la población, la mitad de la capacidad, de la fuerza; y tenemos que demostrar el coraje suficiente para acabar con la violencia y con la desigualdad.

Tampoco hemos de tener prejuicios al utilizar la palabra feminismo, por mucho que nos la hayan denostado intereses interesados. “Ser feminista es preocuparse por lo que les ocurre a las mujeres” (Germanine Greer); “alguien que cree que las mujeres deberían tener las mismas oportunidades y el mismo valor esencial en nuestro planeta que los hombres” (Naomi Walk). El feminismo busca la igualdad (invito a buscar en el diccionario RAE), mientras que el machismo busca el dominio y el control por medio de la violencia.

Somos muchos y muchas los hombres y mujeres que estamos trabajando por la igualdad en Castilla-La Mancha y fuera de ella, y es imprescindible incluir a los hombres y a los niños para lograr este objetivo de igualdad, y para ello hay que explicar, y ver, y concienciarse. Somos muchos y muchas, acabamos de empezar y tenemos por delante tres años para seguir soñando con la igualdad.

Pero no podemos conformarnos con el trabajo institucional, con el del Gobierno regional, el del Instituto de la Mujer, el de los Centros de Mujer o el de los ayuntamientos. Necesitamos el cambio propiciado desde dentro de las casas, desde dentro de los hombres y mujeres que aún no valoran lo suficiente este principio de convivencia.

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