Una inauguración llena de carbón y humo

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Una imagen que nos habla del progreso que traía el tren, perteneciente al Archivo General de la Administración




Hace tiempo que no me asomo a esta tribuna virtual de El Eco de Valdepeñas 2.0., pues por motivos laborales ando liado en mil proyectos y lejos de la ciudad del vino (lo cual me genera no poca tristeza, créanme). Por eso, y ahora que tengo un hueco para sentarme y reflexionar sobre la historia local, quería contarles algo de lo que siempre me gusta hablar: en efecto, hoy quiero traerles a esta tribuna la esperanzadora inauguración de los caminos de hierro en la entonces villa del vino.


24 de mayo de 1861, esa es la fecha en la que la primera locomotora de MZA llegó a Valdepeñas. Insisto: 24 de mayo de 1861, como en muchas ocasiones he dicho y como también Carlos Chaparro, gran historiador de nuestra localidad, apuntó en su artículo sobre las élites locales. Les insisto en el asunto porque hay un gran error, que viene desde la época de Eusebio Vasco, que afirma que tal evento ocurrió el 21 de abril de 1861…


En efecto, un 21 de abril, pero de 1862, se abrió el tramo Manzanares-Santa Cruz de Mudela, que permitía la ampliación del trazado que se había previsto desde la citada Manzanares a Córdoba. No sé si por un error de transcripción o por cualquier otra circunstancia, el caso es que desde finales del XIX se instauró esa inexactitud de los caminos de hierro valdepeñeros que, espero, este modesto aporte pueda subsanar.


Pero quería insistirles en el momento de la inauguración, porque fue un hecho bastante interesante que retrató con cierto gracejo el periódico La España. El periodista que narra el evento lo hace con intensidad y alegría desmedida (imagínense en esa Mancha manchega lo que tenía que suponer la entrada de una máquina de vapor echando humo, carbón y resuellos a lo largo y ancho de los carriles metálicos). Les he escogido dos fragmentos que así lo atestiguan: Vistosamente engalanados los coches y la máquina, y desplegando al viento el pabellón hispano que ondea en dos mundos, y formando en lo posible armonía del ruido de la locomotora con los acordes de la música de aficionados que acompañaba al tren, notábase el contento y satisfacción en la inmensa concurrencia que presenciaba este feliz suceso. […] En los coches de la empresa venían las corporaciones y los invitados por la autoridad a ser los primeros en abrir un camino que tantas ventajas les ha de proporcionar en un porvenir no lejano.


Ahora bien, si hay algo que llama la atención de esta inauguración por todo lo alto es la referencia a la feliz mezcolanza de todas las clases sociales valdepeñeras en el recinto de la estación, que nuestro cronista redacta así: Todas las clases han asistido a lo que puede llamarse la inauguración de la vía. Hermosas y elegantes damas, con sus lujosos trajes, se encontraban en amable confusión mezcladas con las graciosas hijas del pueblo. Sí, parece algo insólito pero esto ocurría hace tan solo 154 años…


De hecho, el plumilla da gracias al cielo por haber sido aquel 24 de mayo de 1861 un día con poco sol, lo que permitía que el astro rey no tostara el cutis de las finas damas que habían salido de su encierro doméstico para ver el futuro convertido en caballo de hierro, como la inmortal película. En cualquier caso, y con respecto a la inauguración del tren en Valdepeñas, les seguiré contando en otro artículo algunos pormenores del asunto. En cualquier caso recuerden que la historia no es como la vemos, sino como la recordamos…


Para saber más del asunto: Carlos CHAPARRO CONTRERAS, 2010, “Élites políticas y poder local en La Mancha. Valdepeñas (1854-1874)”, en Isidro SÁNCHEZ SÁNCHEZ y Esther ALMARCHA NÚÑEZ HERRADOR (coords.), 5º ciclo de conferencias Valdepeñas y su historia, Ayuntamiento de Valdepeñas.

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