Los alcaldes de Valdepeñas y Coñac sellan el hermanamiento entre las dos ciudades con la plantación de una encina

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El Parque de la Amapola ha sido testigo de la plantación de una encina este domingo a cargo de los alcaldes de Valdepeñas y Coñac. Un acto simbólico que ha servido para sellar el hermanamiento entre las dos ciudades, que el próximo año celebrará su vigésimo aniversario, y que entra dentro del calendario de actividades de la visita que están haciendo medio centenar de ciudadanos franceses a la Ciudad del Vino durante esta semana. Según ha explico el primer edil valdepeñero, Jesús Martín, "hemos elegido la encina porque es un árbol milenario de nuestra tierra, que necesita mil años para alcanzar su edad madura, porque es el árbol que ha dado consistencia a las dos Castillas a lo largo de los siglos y dentro de mil años nosotros no estaremos aquí, pero quien pase por aquí, comprobará que un día dos pueblos hermanados plantaron un árbol; esto es un símbolo que va a pervivir para el resto de los años".


Por su parte, el alcalde de Coñac, Michel Gourinchas, ha señalado que en Francia también hay encinas y que la principal razón de hacer esta plantación es la amistad entre los dos pueblos.


Igualmente, junto a la encina, se ha destapado una placa como símbolo de esta plantación.






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