Brillante e histórica Coronación Litúrgica de María Santísima de la Palma

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En la tarde noche del sábado, 10 de octubre, con unos minutos de retraso respecto a la hora prevista, las 20:45 h., debido a la aparición repentina de la lluvia, se abrían las puertas del antiguo templo del Stmo. Cristo para comenzar el Traslado de María Santísima de la Palma hasta la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora.


El cortejo era abierto por la Cruz de Guía, escoltada por dos faroles de acompañamiento, y seguida por tres tramos de hermanos que abrían las insignias marianas de la Cofradía: el Simpecado y el Guión Asuncionista, cerrando el Estandarte Corporativo.


Tras él, fue portada en unas andas la Corona de María Stma. de la Palma, llevada por los cuatro hermanos más antiguos del cortejo de la Cofradía. Por último, el cuerpo de acólitos turiferarios y ceroferarios precedía ya al paso de palio de María Stma. de la Palma.


La Stma. Virgen apareció por el dintel de la antigua iglesia de manera inusual, desprendida de todo ornato, revestida por un tocado que envolvía la sencillez y dulzura de esta dolorosa que la Hermandad venera desde su llegada a la Hermandad en el año 1725.


El cortejo fue acompañado por numerosos fieles de la Parroquia que, junto al Párroco y Consiliario, D. Emilio J. Montes Romero, rezaron el Santo Rosario durante la hora aproximadamente que duró el Traslado hasta la Iglesia de la Asunción de Ntra. Señora. Un recorrido que se hizo por el camino más corto y recto posible, las calles Cristo y Virgen, por donde la Stma. Virgen de la Palma fue recibiendo muestras de amor y devoción con varias petaladas.


Al filo de las 10 de la noche, el paso de palio arrió metros antes de la Puerta del Sol de la Asunción mientras el cortejo de la Cofradía ya había ingresado por completo en el templo asuncionista. A tres golpes de martillo levantó al cielo de Valdepeñas el palio de cajón de la Stma. Virgen para, a continuación, iniciar la maniobra de entrada al templo, dificultosa por la arquitectura de la misma pero salvada con maestría por la cuadrilla de hermanos costaleros de la Hermandad.


Todo lo que vino después fue una explosión de emociones, sensaciones y sentimientos desbordados. El órgano de la Asunción comenzó a interpretar la Marcha Real mientras los carrillones del Altar comenzaban a girar y emitir ese inconfundible sonido que anunciaba la presencia de la Madre de Dios. De una chicotá el palio entró por la puerta de la Asunción, con los vivas de los fieles y hermanos, y reviró hacia el Altar Mayor donde se posó el paso para vivir otro emotivo momento.


Con el paso encarado hacia la Virgen de Consolación, Patrona de Valdepeñas, el órgano comenzó a interpretar el Himno a la Virgen de Consolación que fue cantado por todos los presentes en el templo.



Finalizado el mismo, la Hermandad de la Virgen de Consolación, Patrona de Valdepeñas, actuó como anfitriona de la que es la “Casa de la Virgen” y dieron la bienvenida a la Hermandad del Stmo. Cristo de la Misericordia y María Stma. de la Palma. La Virgen de Consolación vestía de gala para la ocasión: con su Corona de salida, con la medalla de la ciudad de Valdepeñas en su pecho y con la medalla de Oro de la Hdad. del Stmo. Cristo de la Misericordia y María Stma. de la Palma, que esta última le entregó en el año 2008 en la celebración del 200 aniversario de la llegada definitiva de la Patrona a nuestra ciudad. Además, como recuerdo del día, la Hdad. de la Virgen de Consolación entregó una medalla de la Patrona de Valdepeñas a la Santísima Virgen de la Palma que llevaría al día siguiente en su Coronación Litúrgica.


Tras las palabras de bienvenida del Párroco de la Asunción, D. Enrique Galán Ruedas, el paso de palio procedió a realizar las maniobras para situarlo delante del Altar Mayor en el lugar reservado únicamente para la Patrona de la ciudad cada 8 de septiembre.


Ahí arrió el paso y, sin pausa alguna, comenzaba una íntima y silenciosa Vigilia de Oración por los mártires y perseguidos por la fe en Cristo Jesús. La Hermandad del Stmo. Cristo de la Misericordia y María Stma. de la Palma quiso tener presentes a todos los perseguidos cristianos que dan su vida por la fe, tantos mártires anónimos que los presentes quisieron encomendar a la Santísima Virgen de la Palma, Reina de los Mártires, Madre de la Misericordia.


Con la exposición del Santísimo, el rezo de la Coronilla de la Misericordia, el canto de las Cinco Llagas al Stmo. Cristo de la Misericordia y la Bendición del Señor terminaba esta Vigilia de Oración que ponía el broche final a la víspera del día grande, tan esperado desde hace años.



FUNCIÓN SOLEMNE DE CORONACIÓN


Las horas posteriores fueron de gran intensidad para los miembros de la Hermandad que, hasta altas horas de la madrugada, estuvieron preparando todo lo necesario para la Función Solemne de Coronación, al tiempo que la imagen de la Santísima Virgen de la Palma era vestida de Reina para su día de gloria.


Amanecía el domingo, 11 de octubre, con el cielo cubierto y una lluvia fina que, poco a poco, fue desapareciendo mientras que el sol iba ganando terreno a las nubes. Por todo el barrio y centro de la ciudad se escuchaban los “salvas” que, desde primera hora, anunciaban a la ciudad la celebración de este día de gracia.


Al filo del medio día, los fieles fueron llegando al templo de la Asunción de Ntra. Señora para, poco a poco, colmarse de hermanos, fieles, miembros de otras Hermandades de Valdepeñas y fuera de la ciudad, invitados particulares y demás pueblo católico de la ciudad que querían estar en este día con la Santísima Virgen de la Palma.


Destacaba la presencia de las hermanas de la Cofradía vestidas con mantilla negra y los hermanos con traje negro y corbata dorada, utilizada exclusivamente para esta Coronación Litúrgica, que hacía abandonar el habitual tono burdeos que rige a la Hermandad en todos sus actos. También, los hermanos presentes en la Coronación recibieron un broche dorado, con forma de Palma, por la celebración extraordinaria.


Más de 500 personas llenaron el templo de la Asunción, donde no había un hueco libre, y aguardaron a las 13:00 horas cuando la puerta de la Sacristía se abría para dar comienzo a la Procesión de Entrada que iniciaba la Cruz Parroquial del Stmo. Cristo de la Misericordia escoltada por dos ciriales, continuaba la Corona de María Stma. de la Palma portada por las Madrinas de la Coronación, la Congregación de Franciscanas de la Purísima, y cerraba el clero presente en la ceremonia: Padres Trinitarios, D. Pedro Lozano (sacerdote valdepeñero en Almagro), D. Enrique Galán (Párroco de la Asunción), D. Tomás Ruiz Novés (Canónigo de la Catedral de Toledo, hermano de la Hermandad y maestro de ceremonias) y D. Emilio Jesús Montes Romero (Párroco del Stmo. Cristo de la Misericordia) quien presidía la celebración.

En ese momento el Coro “Dulcimer” interpretó el Canticorum Iubilo de Haendel junto al que sería organista de la ceremonia, Marcos Nájera Sánchez. Un acompañamiento musical que resultó prodigioso y sobrecogedor gracias a la maravillosa interpretación del Coro, del organista y a la exquisita selección de obras realizadas para la ocasión.


La Función Solemne de Coronación, considerada como Celebración Jubilar dentro del Año Jubilar concedido por Su Santidad el Papa Francisco a la Hermandad en su 300 Aniversario Fundacional, se fue desarrollando con suma delicadeza creándose un ambiente íntimo y elevado que fue preparando el momento álgido de la celebración.


Tras la homilía, comenzaba el rito de Coronación de la imagen de la Santísima Virgen de la Palma. Las Madrinas de la Coronación llevaron hasta la Sede la corona para que fuera consagrada y rociada con agua bendita por el Presidente. 

Posteriormente, las Madrinas acompañadas del Párroco del Stmo. Cristo de la Misericordia, del Párroco de la Asunción de Ntra. Señora y del maestro de ceremonias, llevaron la corona hasta el paso de palio de María Santísima de la Palma.

Los dos presbíteros subieron hasta el paso de palio por una escalera engalanada que había dispuesto la Hermandad, accediendo por el hueco lateral izquierdo entre el tercer y cuarto varal del palio. El primero en subir fue D. Enrique Galán Ruedas quien tras besar las manos de la Virgen se dispuso a la derecha de la misma, después subió hasta las plantas de la Señora D. Emilio J. Montes Romero, quien besó las manos de la Virgen y se dispuso a su izquierda. Recibió D. Emilio la corona de manos de D. Tomás Ruiz Novés, maestro de ceremonias, y, con sumo respeto, ciñó las sienes de la Madre de Dios con la corona que los hermanos y fieles han regalado a la Virgen realizada en plata de ley, con incrustaciones de piedras preciosas, y bañada en oro de 24 quilates, realizada por la Orfebrería Hnos. Fernández de Sevilla, en un estilo sobrio, clásico y decimonónico.



El estruendo de los carrillones de la Asunción agitados por los miembros de la Hermandad de la Virgen de Consolación, la interpretación de la Marcha Real por el órgano y un largo y emocionado aplauso de más de un minuto de duración, entremezclado con unos espontáneos vivas a la Reina de los Mártires, anunciaban al pueblo católico de Valdepeñas que María Santísima de la Palma había sido coronada.


Mientras los sacerdotes descendían del paso de palio e incensaban la imagen coronada de la Madre de Dios, el Coro estremecía de nuevo a los fieles con la interpretación del Aleluya del Mesías de Haendel, que hizo que las emociones se desbordaran y las lágrimas brotaran de los ojos de los fieles y los hermanos de la Hermandad en un momento que quedará grabado en los corazones de todos aquellos que aman y veneran esta imagen de María Santísima.


Todo lo que ocurrió después mantuvo el carácter extasiado que inundó la hora y media de ceremonia litúrgica de Coronación. Las interpretaciones musicales elevaban a los presentes y envolvían la espléndida liturgia de Santa María Reina que celebró D. Emilio J. Montes Romero desde el Altar Mayor en un ejercicio sobresaliente de solemnidad, elegancia y pulcritud.


Fue antes de la Bendición final cuando las Madrinas de la Coronación, las Franciscanas de la Purísima, quisieron tomar la palabra para agradecer a la Hermandad y al pueblo de esta ciudad de Valdepeñas, los vínculos que aún unen a estas hermanas con la ciudad, tras 33 años desde que se cerrara su casa en Valdepeñas. El nombre de Sor Querubina, religiosa que salvó esta talla de María Stma. de la Palma en la Guerra Civil, vertebró la estrecha unión que la Congregación mantiene con la Hermandad desde entonces hasta ahora.



La Hermandad recibió un regalo de manos de la Congregación de Franciscanas de la Purísima y, a su vez, la Hermandad hizo entrega de un recuerdo de agradecimiento por el Madrinazgo de la Coronación. También, la Hermandad quiso testimoniar públicamente su muestra de gratitud a los Párrocos de la Asunción de Ntra. Señora, D. Enrique Galán Ruedas, y al Párroco del Stmo. Cristo de la Misericordia, D. Emilio J. Montes Romero, por haber acompañado a la Hermandad en este camino de preparación de la Coronación Litúrgica.


Finalizaba la Función Solemne con el recordatorio de la gracia de la Indulgencia Plenaria que podía alcanzarse en este día de gracia por los presentes, con la entonación del Salve Regina, la incensación de nuevo del paso de palio y de la imagen de María Santísima de la Palma y con los “vivas” dirigidos desde el Altar por la que es la Madre de Dios. Concluía la ceremonia de Coronación pasadas las dos y media de la tarde.


Momentos de abrazos, de lágrimas, de emociones rebosadas, de satisfacción y de gratitud que se vivieron nada más acabar la ceremonia por parte de los hermanos de la Hermandad que recibieron, a su vez, las felicitaciones de los fieles y de todas las Hermandades presentes en el templo de la Asunción de Ntra. Señora.



1 Comentarios

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¡Enhorabuena al querido pueblo de Valdepeñas que ha celebrado a María Santísima de la Palma. Que esta Madre Santísima bendiga los hogares y a todos los hijos de Valdepeñas donde estuvimos las Franciscanas de la Purísima, prestando servicios de amor y caridad. Con mi cariño y oración, Sor Puri

escrito por Sor Puri Villasuso 17/oct/15    15:09

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