Sobre las ciudades y su inteligencia

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Hace una semana leía que Valdepeñas se convertiría no dentro de mucho en una ciudad inteligente. Qué buen titular. El marketing tiene este tipo de cosas, no vende igual decir que Valdepeñas invertirá 200.000 euros de dinero público municipal más 600.000 de fondos europeos (cifras aproximadas) en 6 aplicaciones de móvil, que salir en los medios de comunicación diciendo que Valdepeñas será una ciudad inteligente.


Cuando hablamos de ciudad inteligente nos referimos al término inglés 'smart city', para contextualizar, wikipedia: smart city es aquella ciudad que combina la tecnología con la información para mejorar la calidad de vida, reducir el coste energético y el impacto medioambiental. Este concepto es un término relativamente nuevo, que desde luego tiene aspectos interesantes y positivos para la ciudad pero que también hemos de reconocer que tiene y mucho, de una operación publicitaria. Recomiendo la lectura del informe 'Smart Cities: un primer paso hacia la internet de las cosas' de la fundación Telefónica para observar la relación que existe entre una ciudad inteligente y la utilización de los servicios de la compañía. Como decía, existen aspectos positivos por parte de estos proyectos, el error está en pensar que estas tecnologías van a resolver cuestiones políticas. En pensar que una aplicación sobre la transparencia va a hacer más transparente la gestión municipal. Una gestión que llega a los ciudadanos filtrada, entre otras cosas por la poca accesibilidad que existe a los plenos del ayuntamiento. Poner esos vídeos igual de accesibles que los titulares con los que comenzaba el artículo dotaría de transparencia a este ayuntamiento sin necesidad de tales inversiones.


O pensar en términos de ciudad, Valdepeñas es una ciudad que en el siglo XXI, tiene como principal medio de transporte y casi único el coche. No parece muy inteligente desde el punto de vista de la movilidad urbana y el impacto medioambiental (es bueno recordar la relación que existe entre las rotondas y una ciudad que apuesta por el coche principalmente). O la evidente escasez de zonas verdes en lo que se refiere a su centro urbano, cuestiones que deberían tener una prioridad por encima de proyectos de este tipo.


Valdepeñas no necesita ser inteligente en los términos que se plantea este proyecto, necesita que el dinero público sea invertido de manera inteligente, con una perspectiva de futuro, un futuro que llegue más allá del 20D, un futuro que quizás no nos valga para incluirlo en la lista de 'lo que hemos hecho' para las próximas elecciones municipales pero que quizás si influya en el futuro de nuestros vecinos.

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