Terrinches promociona su extenso legado arqueológico y patrimonial en una nueva publicación, “El Patrimonio de Terrinches”

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Terrinches sigue dando pasos para promocionar su extenso legado arqueológico y patrimonial. Por eso, el Ayuntamiento junto con la Asociación para el Desarrollo del Campo de Montiel y Campo de Calatrava “Tierras de Libertad” y la empresa Anthropos, encargada de algunas de las excavaciones del municipio, ha financiado la publicación del libro “El Patrimonio de Terrinches”, un viaje por los restos arqueológicos de la localidad que bien podría servir para recoger en un pequeño espacio de tierra toda la historia de España.


La obra, que firma el arqueólogo Luis Benítez de Lugo Enrich, repasa el rico patrimonio arqueológico y cultural de la localidad, y ya fue dada a conocer a los vecinos en un acto que tuvo lugar a finales del verano en la Casa de Cultura.


La publicación forma parte de las numerosas actividades de promoción que está realizando el ayuntamiento terrinchoso ya que, como afirma el alcalde de la localidad, Nicasio Peláez, “los yacimientos de Terrinches son de tal excepción que todos los esfuerzos por preservarlos y darlos a conocer es poco”.


Como se indica en esta obra, los primeros vestigios de población estudiados en Terrinches datan del tercer milenio a.C., cuando poblaciones de la Edad del Cobre y Bronce se asentaron el paraje de El Bonete. De esta época data el Castillejo del Bonete, hoy Bien de Interés Cultural, BIC ,de Castilla-La Mancha, una construcción con cueva subterránea, alineada con la salida del sol en el solsticio de invierno y que se utilizó, entre otras cosas, como cámara funeraria. Formada por un túmulo principal desde el que se distribuyen seis corredores que siguen perfectamente los puntos cardinales y multitud de pequeñas edificaciones, su extensión ocupa 676 m2.


En este yacimiento se han encontrado, además de restos humanos, vasijas votivas, flechas, armas e incluso joyas. Se trata de la construcción más antigua y mejor conservada del sur de la Meseta, que además pone en tela de juicio la interpretación habitual de las “motillas” de esta zona como restos de poblaciones y abre la puerta a que fueran, en realidad, túmulos funerarios.


De la prehistoria se llega a la época romana y altomedieval casi de un salto. A pocos metros del Castillejo del Bonete se encuentran la antigua villa romana de La Ontavia y los malogrados restos de la Vía Augusta.


La Ontavia es un tesoro aún por explorar, pues desde 2006, cuando comenzó su excavación -casi por casualidad, pues fue descubierta al construir un punto de abastecimiento de agua para ganado-, los trabajos avanzan despacio. El yacimiento ha dejado entrever ya una zona residencial y unas termas romanas, así como una necrópolis de los inicios de la Edad Media, cuando volvió a darse uso a las viejas instalaciones de la villa romana como cementerio.


La sorpresa negativa para Terrinches y su comarca es la casi total destrucción de la Vía Augusta, la calzada romana que transcurría por estos territorios fronterizos entre Sierra Morena y la meseta y cuyos restos han sido socavados por la construcción de la tubería del Campo de Montiel y la construcción de la Ruta del Quijote. A pesar de esto, Terrinches se ha propuesto recuperar lo que quede en sus terrenos de la que un día fue la arteria principal de comunicaciones en la península.


En otro salto llegamos a la época medieval, de la que datan la cripta funeraria de la ermita de Nuestra Señora de Luciana y, sobre todo, el castillo de Terrinches. Este último espacio, rehabilitado para el turismo y la investigación histórica, fue construido en la época de la mal llamada Reconquista, para proteger a los habitantes del municipio de los ataques musulmanes tras su toma por los cristianos. Las crónicas cuentan que en uno de estos ataques, con el pueblo refugiado en el castillo, el coraje de la mujer del alcaide hizo resistir el asedio a los habitantes. El castillo de Terrinches, del que queda poco de su estructura original, fue además refugio durante las guerras carlistas del siglo XIX y hoy es el Centro de Interpretación de la Orden de Santiago y Campo de Montiel.


Además de recorrer el patrimonio arqueológico, el libro compila también el patrimonio natural –como las hoces de San Isidro- y artístico del pueblo. Destacan en este ámbito el retablo de la ermita de Nuestra Señora de Luciana y la iglesia parroquial Santo Domingo de Guzmán, donde su espléndido órgano del siglo XVIII fue saqueado durante la Guerra Civil.


Y llegamos a finales de siglo XX, momento en el que Terrinches se dio cuenta de su enorme potencial histórico y comenzó a recuperarlo pacientemente. Hoy, entrados ya en el siglo XXI este libro recoge la historia de cinco milenios concentradas en unos cuantos kilómetros cuadrados habitados, a día de hoy, por 800 habitantes.

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