Verónica Larios y Lola Baldrich reciben el Premio Escena en un festival que reivindica cultura

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Entre maletas vacías dispuestas para hacer viajar a los vecinos de Manzanares y de toda la provincia durante estos días con 'microespectáculos', obras de gran formato, funciones circenses, música, fotografía y cortometrajes, la entrega del Premio Escena del Festival de Teatro Contemporáneo Lazarillo de Manzanares marcó ayer la inauguración oficial de este evento que impregnará de la esencia de la cultura a la ciudad. Las actrices Verónica Larios y Lola Baldrich con su proyecto 'Microteatro por dinero' fueron las protagonistas de este acto que contó en el Gran Teatro con la actuación de las escuelas de teatro de Lazarillo TCE, el verdadero “corazón” del festival.



En honor “a los que experimentaron”, “arriesgaron” y “fueron capaces de crear sin miedo una cultura diferente”, “una fórmula de teatro de posibilidades infinitas para cualquier historia que contar”, la directora del FITC Lazarillo, Míriam Rodríguez, entregó el Premio Escena a Verónica Larios y Lola Baldrich por su proyecto 'Microteatro por dinero', que surgió en noviembre de 2009 impulsado por veintidós personas dispuestas a hacer teatro con una fórmula revolucionaria: teatro para quince personas, de quince minutos y en quince metros, sin escenarios y con las emociones a flor de piel.



La actriz Lola Baldrich, conocida por sus papeles en las series de televisión 'Médico de familia' y 'El internado', contó que 'Microteatro por dinero' surgió hace cinco años en un prostíbulo abandonado de la calle Ballesta del barrio de Malasaña en Madrid con trece historias que contar. Como piedra angular del proyecto y actual gerente, Verónica Larios, recordó que “la idea surgió de Miguel Alcantud, que por aquellos momentos estaba dirigiendo 'El internado' y por eso parte del equipo de esta serie participó en el comienzo del proyecto”. “Fuimos veintidós valientes, sin grandes expectativas, con ganas de hacer teatro y con una fórmula que en un principio parecía fácil y económica”, expresó.



A pesar de que en la primera apertura de puertas dudaron del éxito de su propuesta, el caso es que, como comentó Verónica Larios, su noción del teatro “funcionó”, “se corrió la voz” y “empezaron a haber colas” de público desde el nuevo espacio habilitado en una antigua carnicería. De su éxito no cabe duda, pues existen más de doce 'microteatros' repartidos por todo el mundo y ya han representado más de 1.000 espectáculos de sala.



Emocionadas de recibir este premio que ya tienen actrices de reconocida trayectoria,Verónica Larios y Lola Baldrich agradecieron el reconocimiento al FITC Lazarillo y se identificaron con la trayectoria del festival. Tras hacer referencia a la buena acústica del Gran Teatro, en el que ya había tenido el honor de actuar, Lola Baldrich dijo que el Premio Escena para ella era su “Premio Nacional de Teatro” y también confesó estar encantada de volver a su tierra.



Asimismo, halagos al teatro, al trabajo de los actores entre bambalinas, “vocalizando, trabajando la voz en profundidad”, y a ese escenario “con infinitas posibilidades” que “hay que cuidarlo”, cuando “es muy difícil salir ahí fuera y defender esto”, predominaron en el Gran Teatro a lo largo de unas intervenciones que no olvidaron reivindicar la cultura. Alegre de seguir “todavía vivos”, aunque harta de “que los mismos que dicen que te dan oportunidades, te las quiten”, mientras que ve como “cierran teatros y mueren compañías”, la directora del FITC Lazarillo, Míriam Rodríguez, lanzó un mensaje a aquellos que “desenchufan” los focos que el sector del teatro enciende: “seguiremos hasta que quitéis todos los enchufes, y entonces pondremos velas; y después seguro que gritaréis para que no se nos pueda escuchar; nos da igual, la voz que sale del diafragma es más sincera que los gritos de la garganta”.



“Y todavía hay quien nos pregunta por qué seguimos; la respuesta es clara, porque aquí nosotros vivimos”, añadió Rodríguez, que subrayó que mientras que no se tenga en cuenta los valores que el teatro puede aportar a la sociedad “se seguirá subiendo un IVA cultural que ya es inasumible, y se bajará después unos meses como promesa electoral”. La directora del FITC Lazarillo subrayó que “la cultura no es un juego”.



Con la mirada puesta en los representantes políticos, el presidente de Lazarillo TCE, Manuel Sánchez-Migallón, destacó la importancia de recordar la cultura, “la mejor amante, que te hace imaginar, sentir y soñar”, por la que “muchos años he luchado y me he partido la cara y el alma”, una “pasión con mayúsculas” que “huele a libertad”, que es “vieja e inmortal”, y que no hay que “juzgar”. “Me da igual que cante, baile o recite, que grabe, que haga fotos o que pinte, sobre el escenario o en la calle”; pero “primeras butacas, no me la abandonen”, concluyó Sánchez-Migallón.

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