Más de 20 personas disfrutan de su bautismo de vuelo y ven Valdepeñas a vista de pájaro

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El club de vuelo Valdevuelos prometía aventuras y las ha habido. Este sábado un total de 22 personas han tenido la oportunidad de ver Valdepeñas a vista de pájaro gracias al bautismo de vuelo, actividad organizada por Valdevuelos en colaboración con RS Comunidades y Media Tinta, que se ha celebrado en la pista 'Manuel Sánchez' de la Ciudad del Vino, recién legalizada por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea.


Dos paramotores o trikes, dirigidos por Diego, piloto reconocido natural de Albacete, y Ramón, natural de Sonseca y propietario de una escuela de vuelo y "persona que ayudó para conseguir la legalización del campo de vuelo de Valdepeñas", según apuntaba el presidente de Valdevuelos, Ramón Sánchez, son los que han surcado el cielo de Valdepeñas, a espaldas del cerro del Ángel.


En ellos han subido un total de 22 personas que, a una altura de alrededor de 150 metros de altura, han tenido la suerte de ver Valdepeñas a vista de pájaro. 'El Eco de Valdepeñas' ha estado allí y, aunque nosotros no nos hemos subido en ningún paramotor, sí que hemos hablado con una de las afortunadas. María, de Valdepeñas, ha vivido la experiencia de subir unos minutos en paramotor gracias a una amiga suya que le ha regalado la experiencia por su cumpleaños. 


Cuando ha aterrizado nos ha contado que subir en paramotor es "como estar volando, es algo muy tranquilo, se lo recomiendo a la gente que lo pruebe porque es una experiencia muy buena y muy tranquila". Y, aunque la meteorología ha respetado el poder celebrar la actividad, el viento estaba racheado en el momento en el que ha subido María, por lo que el piloto ha advertido que no se podían alejar mucho, ya que en el momento en el que hay un cambio de viento, hay que aterrizar.


Pero lo que María ha visto diferente es su pueblo. "Valdepeñas se ve muy distinto desde ahí arriba; le he dicho al piloto que no lo reconocía".


Además, paralelamente a esta actividad de bautismo de vuelo, la pista ha sido probada por un ultraligero de cuarta generación Murphi Maverick, pilotado por Alfonso Gilabert, un valdepeñero asentado en Jaén gran aficionado al vuelo en este tipo de aparatos. Nos ha contado que ha venido a Valdepeñas con su ultraligero con motivo de la legalización de la pista para probarla.
















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