Mejor matar que admitir un fracaso sentimental

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Duro el titular, ¿verdad? Duro, muy duro pero es que a día de hoy parece ser que es mejor matar a tu ex-pareja que admitir que la relación se ha acabado y seguir con tu vida, pasar página. Es terrible el balance de muertes de mujeres a manos de sus ex-cónyuges o parejas en lo que va de año y solo estamos en agosto, aun quedan casi cuatro meses para cerrar 2015 pero demasiada sangre va ya vertida a manos de la violencia doméstica, los malos tratos y la violencia de género.


El verano está siendo tan sangriento que da pánico pensarlo.

Demasiadas mujeres que pierden la vida por culpa de los celos, de la necedad y también, por qué no decirlo, del sistema judicial.


Necedad de ellos que no saben superar una ruptura y consideran que es mejor matar que superar. Necedad de ellas que no denuncian a quienes las amenazan, maltratan y acaban matándolas.

Necedad de un sistema judicial y político que no defiende a sus ciudadanos como debe, ayudando a las mujeres que están en peligro, endureciendo las pena para quienes maltratan.


El jueves pasado por la mañana recibí un Whatsapp en un grupo de docentes de Cuenca, ciudad en la que trabajé hace dos años y con los que mantengo contacto a día de hoy. El mensaje en cuestión me puso los pelos de punta: era de una compañera docente cuya hermana pedía a gritos que se difundiera la desaparición de su amiga Laura, la cual había desaparecido junto con una amiga, Marina.

Rápidamente todos los miembros de ese grupo de docentes nos pusimos a difundir la noticia con la esperanza de que alguien pudiese aportar alguna pista a la desaparición de Laura y Marina.

Poco después se comenzaba a ver en la prensa local y regional, más adelante en la nacional, la noticia de que dos chicas de Cuenca habían “desaparecido”. Sí, lo pongo entre comillas porque la noticia daba a entender que se habían ido sin mediar palabra con nadie, que había sido una desaparición voluntaria.

De nuevo, la compañera que nos informó de la noticia envió otro mensaje para desmentir lo que la prensa decía. No era cierto, no se habían marchado sin más, habían desaparecido y casualmente, tampoco se sabía nada del ex-novio de Marina. Daba mucho que pensar y por desgracia, nada bueno.


Anoche vi la triste y terrible noticia, habían sido halladas muertas, en una poza del río Huécar, en la localidad de Palomera. Palomera es un pueblecito de la sierra, muy cercano a Cuenca. Un pueblecito que tiene pocos habitantes y la muchas de las viviendas que hay son residencias de verano de conquenses. Qué casualidad que la familia del ex-novio tenga allí una casa.

Él, sigue desaparecido, con orden de búsqueda internacional. Sergio Morate se llama el presunto agresor, el ex-novio de Marina.


El miércoles pasado Marina se dirigió a la casa de Morate a recoger algunas pertenencias suyas pues habían roto su relación y tenía miedo de él, de las represalias. Marina pidió a Laura, su amiga, que la acompañase porque tenía miedo. Cuánta razón tenía en temer a ese cobarde asesino. Perdón, presunto asesino, que las enterró en cal viva y las intentó quemar para luego, abandonar sus cuerpos en una poza.

El presunto agresor y asesino es buscado por la policía por algunos indicios como que el coche de una de las víctimas estaba aparcado cerca de su casa y por los antecedentes de Morate pues hace unos años tuvo retenida a otra chica. La liberó pero fue condenado por maltrato y retención ilegal.

Curiosa denominación, retención ilegal. Como si fuera un objeto. Llamemos al pan, pan y al vino, vino. Secuestro es la palabra cuando alguien es retenido contra su voluntad.


Dos vidas sesgadas por culpa de la cobardía, la indecencia, la falta de ética y escrúpulos de un hombre que decidió que era mejor matar que asumir que su relación había terminado. El presunto agresor y asesino.

Dos vidas más que se han perdido, dos familias y allegados sumidos en el dolor, en la rabia, en la impotencia por culpa de un tarado, un degenerado, un maldito cobarde y asesino.


A día trece de agosto de dos mil quince el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha confirmado la muerte por violencia de género de 23 mujeres, una cifra que podría elevarse hasta 32 de confirmarse otros siete crímenes machistas que se encuentran en investigación. Cabe destacar que sólo en 4 de los 23 asesinatos confirmados había denuncias previas por malos tratos. Además, no solo son mujeres, hay demasiados casos en los que se ceban con los hijos tras la ruptura sentimental y los niños mueren a manos de sus padres.


Enfermos, enfermos asesinos quienes matan por venganza a las personas a las que han amado o han creído amar en algún momento de sus vidas.


Castelldefels, Alicante, Valencia, Gijón, Torre del Mar, Sant Antoni de Portmany, Villa de Don Fadrique, Moraña, Villajoyosa, Rincón de la Victoria, Torrevieja, Cuenca y tantos otros.

Triste recorrido geográfico teñido de sangre.


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