Comunicado de Benítez de Lugo sobre la sentencia del 'caso arqueólogo'

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041218 va benitez de lugo


El juez José Ruiz Peces (Juzgado Penal 2 de Ciudad Real) acaba de dictar la sentencia no firme del juicio del ‘caso 

Arqueólogo’, celebrado el pasado mes de julio. Todos los imputados han sido absueltos. En ese pleito yo reclamaba Justicia y saber quién había sido responsable de unos hechos probados por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJCLM) en 2010. En concreto, el TSJCLM había sentenciado (no es una percepción mía) que: 1) el Ayuntamiento de Valdepeñas, regido por el socialista Jesús Martín, reprodujo unas bases de oposición que habían sido declaradas ilegales con el mismo vicio que otras previamente anuladas “con la intención clara de vulnerar un pronunciamiento judicial e intervenir en el irregular devenir del proceso de selección”; 2) que “el Ayuntamiento mantuvo su intención de apartarse de la sentencia judicial firme y convocar un proceso ilegal (…) y perseverar en la intención de favorecer a un aspirante respecto a otro (yo), que se ha visto a litigar para defender su derecho a aspirar a un puesto público en condiciones de igualdad”; 3) que el Ayuntamiento -es decir, Jesús Martín y su equipo- tuvo “intención de favorecer a uno de los aspirantes: el que resultó finalmente aprobado”.

Resulta fácil entender la catadura moral que pueden tener un alcalde y quienes le han apoyado, especialmente cuando se muestran satisfechos con el desenlace provisional de este caso e intentan desacreditar por enésima vez a la persona que ha sufrido los daños. Esos daños morales fueron valorados escuetamente en 6.000 € y me han sido pagados con cargo al dinero público, menoscabado por el mal hacer de este alcalde.

Tras haber litigado yo y tras haber sentenciado el TSJ lo citado más arriba nada cambió en el Ayuntamiento: el enchufado seguía allí y quienes le habían colocado a dedo seguían evaluando opositores, mientras que la oposición política -incluyendo los representantes que ilusoriamente se autodenominan aquí como “fuerzas del cambio” (incapaces siempre de cambiar algo)-, miraba hacia otro lado. También cuando se demostró falsa la acusación que el alcalde y la mayoría socialista del Pleno instaron contra mi persona, imputándome un falso delito contra el Patrimonio que fue desacreditado en la primera fase de instrucción.

El agraciado que fue señalado por el dedo municipal es Julián Vélez Rivas. Entró a trabajar hace más de una década en el Ayuntamiento de Valdepeñas por Decreto, sin haber aprobado ninguna oposición ni concurso de méritos; y ahí sigue, bien enchufado. Sobre ésto también hay un muro de silencio absoluto de todas las fuerzas políticas con representación municipal. Ahora lo que dicta el guión establecido es que, con beneplácito general, le saquen nuevamente “su plaza”, esta vez “bien preparada”, a ver si ya es capaz de aprobarla y, con más ayudas aquí y allá, así deja este tema de causar problemas y ruido.

Decidí enfrentar la situación y pedir en la vía penal saber quién había causado la ilegalidad cometida. No parecía muy difícil la cosa; el Jefe de Servicio de Deportes -por decir alguien ajeno al caso- no debió ser. Cualquiera que lea estas líneas entiende quién, en el marco de una oposición, puede favorecer en las calificaciones a uno de los opositores y minusvalorar a otro. Y también quién es el beneficiario de la prebenda otorgada. Lo que a cualquiera parece evidente para este Juez no lo es, a diferencia de lo estimado por los instructores del caso. Tras ¡ocho años! de instrucción e investigación penal de los hechos se acaba de estimar que ninguno de los imputados consumó los hechos probados; nadie ha recibido prebenda alguna ni nadie del tribunal minusvaloró ni infravaloró. Así lo ha establecido en una sentencia en la que me llama a veces por mi nombre y hasta 34 veces con otro diferente del mío, demostrando conocer poco el caso. Realmente parece no entender nada.

Aprovechando su posición dominante en el último Pleno municipal el alcalde ha exigido que pida yo perdón por mis supuestas injurias al haber denunciado “presuntas irregularidades” y corrupción.

Pues bien, me explicaré: ni son injurias las mías ni las irregularidades son presuntas, sino hechos bien firmes y sentenciados por el TSJCLM. No aproveche este alcalde una sentencia deficiente para intentar blanquear su gestión corrupta.

La Justicia Penal, a diferencia de la Contencioso-Administrativa, no ha sido capaz de identificar, por el momento, a los responsables de las ilegalidades que cometió el Ayuntamiento. Eso, que dice mucho de la Justicia que tenemos, es bien distinto de que la gestión del Ayuntamiento sea limpia. No lo es.

Hoy estamos en condiciones de afirmar sin rubor que los socialistas que rigen desde hace cuatro legislaturas el Ayuntamiento de Valdepeñas dan trabajo a dedo para crear una red clientelar de favores debidos. Así, sin temor, rubor ni ambages.

Y también podemos afirmar que la oposición a estas conductas corruptas está en la calle, y no en los partidos representados en el Pleno, que acompañan cálidamente al PSOE en su nefasta gestión dirigida no al buen Gobierno, sino a perpetuarse en el poder con jugosos sueldos autoconcedidos.