​José Álvarez Pérez: “El encanto del Melody’s es su clientela, que es como nuestra familia”

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MELODYS MANOLO Y PEPE



Es un establecimiento histórico de Valdepeñas, tanto por el lugar en el que está situado, en pleno centro de la localidad, como por el servicio que ofrece desde hace tantos años. Corrían los primeros años de los ochenta cuando abrió sus puertas por primera vez a cargo del hostelero valdepeñero Juan José Cidfuentes pero luego, en 1993, fueron José Álvarez Pérez y Manuel Ángel Díaz Sánchez, más conocidos para la clientela como Pepe y Manolo, los que se hicieron con las riendas del negocio. Un negocio cuyo destino ha estado marcado por sus clientes, que ya son como una gran familia. De todo ello hablamos con sus responsables.


¿Cuáles son los orígenes del Melody’s?


Cuando llegué al Melody’s, ya existía. Según me han contado, fue a principios de los 80 cuando Juan José Cidfuentes lo abrió y nosotros ya lo cogimos en el año 1993. Fue cuando nos enteramos de que Juan José lo quería traspasar, llegamos a un acuerdo y ahí empezamos.


¿Por qué decidisteis coger las riendas de este negocio?


Fue casualidad. Hay una canción que dice que algunas veces el diablo se pone de tu parte. Mi socio y yo estábamos trabajando en un salón de bodas y restaurante y un día estábamos llenando cámaras para una boda, llegó Manolo y me comentó que se había enterado de que traspasaban el Melody’s. Nosotros estábamos bien en nuestro trabajo en el restaurante El Asador, pero Manolo anteriormente había trabajado en el Melody’s. Era un sábado a mediodía y le dije que si quería que fuéramos a preguntar. Manolo me dijo que sí y cuando salimos de trabajar llegamos al Melody’s y el jefe, Juan José, estaba comiendo con su familia. Cuando entramos, se levantó y dijo: ‘Hombre, me alegra que seáis vosotros porque este negocio lo hice a mi gusto, lo quiero mucho, me tengo que desprender de él por circunstancias pero quiero que se quede en buenas manos’. Estaba esperando a otras personas que no acudieron. Para que veas lo importante que es escoger el momento oportuno y que la suerte se ponga de tu parte. En ese momento nos explicó las condiciones y le dijimos que nos lo pensaríamos. El lunes siguiente me estaban llamando a mi casa el proveedor de cervezas, el de las máquinas recreativas, todos los proveedores, animándonos para quedarnos con el negocio. Enseguida se pusieron de nuestra parte todos y nos vimos sin poder decir que no.


¿Cómo ha cambiado este establecimiento a lo largo de los años?


Por aquel entonces no existía el Canal, en la Yenka, que ahora está de moda, tampoco había mucho, y esto era la calle principal. Existía el Gala en la calle Arpa, aquí al lado, el Minaya’s, discobares en esta zona, así que esto era un sitio más elegante que los bares tradicionales, donde la gente venía a tomar sus tortitas con nata, sus cafés irlandeses, sus copas, sus vinos a mediodía, era una mezcla de todo. Y eso fue lo que a mí me gustó. No era ni un bar normal ni un restaurante por todo lo alto. Aprovechabas todas las horas del día. Igual dabas desayunos, que los vinos del mediodía, que los cafés y las copas de la tarde,… Además, en aquella época había aparcamiento por todos sitios, era una buena época.


Cuando lo cogimos era un pub, era oscuro, con las paredes acolchadas, pero luego aprovechamos la clientela que empezó a venir para hacer algunos cambios. Quitamos los sillones de mimbre, que ocupaban mucho espacio, luego también tuvimos que quitar las paredes acolchadas porque salió una nueva legislación. Le dimos un aire más moderno pero seguimos con el verde original y no quisimos cambiarle el nombre.


¿Cuál es el encanto del Melody’s?


Siempre he tenido mucho miedo de no estar a la altura y cuando cogimos el Melody’s tenía miedo. Pero mi padre, que es Hilario el del Penalty, que toda la vida ha trabajado en hostelería junto a toda mi familia, me dijo que no me iba a hacer rico con el Melody’s pero que iba a trabajar con la mejor gente de Valdepeñas y no iba a tener problemas. Cada vez que echo la vista atrás, me acuerdo de esa frase porque es verdad. El encanto es que viene todo el mundo de Valdepeñas y de la comarca y nunca hemos tenido ningún problema. La gente se convierte en nuestros amigos, vienen como a su casa y de todas las edades, lo mismo viene la gente joven, que vienen sus padres. Se está a gusto.


¿Cuál es la filosofía que seguís?


Seguir la misma línea que siempre. A veces vamos introduciendo novedades en la carta pero según lo que nos va indicando la clientela. Cuando la gente nos va pidiendo algo, lo vamos incluyendo. Un ejemplo es la Nutella, que antes no se llevaba y de repente se puso de moda y la gente la empezó a pedir con las tortitas. Y ya lo introdujimos. También tenemos mucha clientela extranjera, sobre todo colombiana que lleva muchos años en Valdepeñas, así que tuvimos que incluir en la carta la hamburguesa colombiana y el perrito colombiano, que lleva la mermelada de piña y otros ingredientes. Y ahora lo piden más españoles que colombianos. Las cosas han ido saliendo según nos ha ido indicando la clientela.


¿Qué papel ha jugado la UNED en la historia del Melody’s?


Un papel muy importante porque la tenemos justo enfrente y es un 40% de nuestra clientela. Cuando llega el verano y las vacaciones se nota la falta de la UNED. Además, llegas a hacer una gran amistad con los estudiantes. Luego sales por ahí fuera y te los encuentras en cualquier organismo trabajando y eso da alegría. Y hay gente que ya ha terminado sus carreras y paran de paso a propósito para saludarnos. La última anécdota fue una pareja que no venía de hace 20 años, cuando estaban estudiando en la UNED, y vinieron un día a saludarnos.


¿Cuál es vuestra propuesta gastronómica?


Al ser una cafetería y no un restaurante ni bar de tapas, tenemos una oferta basada en platos combinados, con los que engañamos un poco a la gente porque son realmente fuentes combinadas. Se sorprenden de la gran cantidad de comida y de su calidad. También tenemos ensaladas, que son indispensables, y no faltan nuestros sándwiches, que son increíbles, y hamburguesas variadas. Además de la hamburguesa normal, tenemos la colombiana y la chicken burguer, con pollo a la plancha. Y, en cuanto a dulces, no pueden faltar nuestras tortitas y nuestros gofres.


¿Qué es lo que más pide la gente?


Lo que más piden son los sándwiches y las hamburguesas porque son muy completos. Y las señoras mayores, que son nuestras segundas madres, que muchas no pueden tomar azúcar, no pueden resistirlo. Nos piden una tortita troceada para cuatro o para seis. Tienen que irse con el sabor de la tortita. O el Manolete, que fuimos los primeros en Vadepeñas en hacerlo a la plancha. Lo ponemos troceado con unos toques de nata, caramelo y chocolate y es un lujo.


¿Quieres añadir algo más?


Quería aprovechar para dar las gracias a la plantilla que tenemos por el trabajo que hacen. Y decir que cada día seguimos con la misma ilusión a pesar de los obstáculos. La obra que hicieron en la calle Seis de Junio, quitándole el aparcamiento, no es algo positivo para ningún negocio de la zona. Muchas veces hemos ido luchando contra inconvenientes pero nuestra clientela es muy leal y no hemos tenido ningún problema con ella. Todos son buena gente y son parte de nosotros. Así que deseo que sigamos para muchos años más.