"In vino veritas"

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Hay fiesta en Valdepeñas y Valdepeñas no tiene que disculparse por ello. En todo caso, en el peor de los casos, por coincidir, siendo sus fiestas tan singulares, con las fechas festivas de otras decenas de localidades que dedican estos días de septiembre a la misma faena.

Un año más, las valdepeñeras y los valdepeñeros nos disponemos para vivir plenamente las Fiestas de la Vendimia y del Vino con la ilusión que caracteriza a estos días, días en los que nuestra muy heroica ciudad se convierte, con su epicentro en la Plaza de España y Constitución, en una gran celebración. Días de fiesta, de amistad, de reencuentros, en los que vivir la calle y reunirnos sin distinciones ni etiquetas en torno a un mismo sentimiento común: "In vino veritas"

Unas Fiestas que también deben ser una importantísima ocasión para la proyección de Valdepeñas y nuestra comarca, con su D.O al frente. Generadora de empleo y con muchas más perspectivas de futuro

Pero, sobre todo, unas Fiestas para presumir de una CIUDAD DE CULTURA (que pase la prueba del algodón). Una cultura comunitaria, participativa, intergeneracional y diversa. Una cultura que no busca el efectismo efímero del evento, sino que vuelva la mirada hacia sus barrios y sus gentes, implicando a nuevas voces, ofreciendo a los sectores más vulnerables de población la oportunidad de dar rienda suelta a su creatividad. Una cultura sustentada en el talento local, que aspira a construir una ciudad abierta, plural y habitable. Una cultura pensada por y para la ciudadanía.

No es difícil, y “si lo puedes imaginar, lo puedes lograr”. Si por el contrario ya ni somos capaces de imaginar un futuro mejor, ¡estamos jodidos!. Ni el Alcalde hablándole a nuestra Excelsa Patrona puede poner remedio. Nos sumaremos al sector de vertebraciones identitarias, con sus programas de exaltación de la patria chica y de afirmaciones de señas de identidad: Unidad de Destino en lo Universal más logotipos, pin´s y camisetas.

Nuestras Fiestas de la Vendimia y el Vino, al contrario, nos vuelve a brindar la oportunidad de ver la ciudad “con los ojos de la calle” y poder tomar su pulso vital, sintetizando en nueve días una espectacular muestra de toda la creatividad que bulle (mucho más allá de programas oficiales) durante todo el año en nuestras calles. Con la igualdad, la tolerancia y la acogida como rúbrica de nuestro carácter. Con el deseo, como cada año, de que el inicio de curso/o el calendario laboral nos traiga la recompensa a nuestros esfuerzos.

Con Valdepeñas convertida en una gran Fiesta, no en función de lo que aguanten los cuerpos o soporten los bolsillos sino para no perder nuestra condición humana, que debe imponerse a la de meros consumidores del ocio. Tenemos que festejar en libertad y en responsabilidad. Con grupos familiares que consolidan en la alegría su experiencia de compartir la vida y con grupos donde la exploración de nuevas relaciones ofrezca la posibilidad de gustar y de ser degustado.

Con nuestros jóvenes ocupando de nuevo un papel especialmente protagonista, viviendo su sobredosis de vitalidad con una mesura que no les confunda la intensidad con el riesgo irresponsable.

Sin agresiones sexistas, con nuestras mujeres disfrutando en igualdad de condiciones, superando los obstáculos enormes que supone todavía ser mujer y que te respeten como persona.

Con que nuestros mayores no puedan sentirse ni lejanos ni tan distintos.

Con Valdepeñas convertida en la gran ciudad de acogida. Que los forasteros se encuentren en su casa.

Y con un mismo sentimiento común: La Alegría.

Felices y alegres Fiestas de la Vendimia y el Vino 2018.


¡Que las buenas digestiones superen en número a las resacas. SALUD!