El periodista y escritor Javier Lorenzo habla de la rebeldía y el espíritu crítico de Quevedo durante la entrega de premios del Certamen Poético Internacional

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270818 CR INFANTES


Como es tradición, el Claustro del Convento de Santo Domingo acogió el XXXVIII Certamen Poético Internacional ‘Francisco de Quevedo’, que cada año celebra la Orden Literaria homónima en Villanueva de los Infantes, en el marco de la Feria y Fiestas.


Un evento que se celebra con ceremonial, usos y costumbres del siglo XVII y que abría el maestro de ceremonias, Clemente Plaza, para a continuación tomar la palabra el Gran Maestre de la Orden, Juan José Guardia Polaino, quien recordó que este año se celebra el IV Centenario de la Beatificación de Santo Tomás de Villanueva, y que “al igual que Quevedo, Santo Tomás ha quedado cosido a la historia de Villanueva de los Infantes por su biografía y por sus hechos”.


El miembro de la Orden Literaria Miguel Blasco Alberite presentaba al mantenedor de esta edición, el periodista y escritor Javier Lorenzo, quien con mucho sentido del humor se preguntó ¿cómo sería Quevedo y qué cosas haría si viviera en nuestros días? Destacó su rebeldía y su espíritu crítico y se mostró convencido de que “Quevedo no hubiera admitido la hipocresía y las medias tintas en las que hoy nos movemos”.


Lorenzo se imagina a Quevedo “como un hipster saliendo de un restaurante vegano en el barrio madrileño de Lavapiés”. Un personaje que conservaría su genialidad y que podría ser tertuliano de televisión, tuitero, youtuber o influencer y que, al igual que hace cuatrocientos años, no se retractaría de ninguna de sus sentencias.


Previamente, la Escribana Mayor de la Orden, Presentación Pérez, procedía a la lectura del acta del jurado, tras la cual tenía lugar a la investidura y entrega de pergaminos a los premiados en cada una de las categorías, así como a la lectura de trabajos.


El primero en subir al escenario fue el poeta Vicente Tena, natural de Guadalajara, ganador del Premio “El Buscón” para menores de treinta años con su poema “Huída”.


A continuación subía a recoger su galardón el poeta Patrocinio Gil Sánchez, natural de Llodio (Álava), ganador del Premio Tema Libre, dedicado al poeta Rafael Simarro, por su poema titulado “De azul y terracota”.


Desde Hospitalet de Llobregat (Barcelona), llegaba la poeta Susana Palma Ruiz, ganadora del Premio Don Francisco de Quevedo, por sus sonetos “Contemplando su firma”, con los que ha intentado encontrar la relación entre la vida de Quevedo y su grafología. Durante su intervención, en la que fue investida como Gran Comendadora de la Orden Literaria, manifestó que “a través de las palabras nos dejamos ver por dentro, aún sin quererlo”.


Por último, respetando el ceremonial tradicional de este acto, los caballeros de la Orden Literaria, acompañados de las Damas, abandonaron el claustro de Santo Domingo para llevar la corona de flores al busto de Don Francisco de Quevedo que se encuentra en la Plaza de San Juan.