​José Lillo Galiani: “La Medalla de las Bellas Artes de Valdepeñas supone el broche a toda mi trayectoria”

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El artista y escultor José Lillo Galiani recibirá durante el próximo acto institucional de las Fiestas del Vino la Medalla de las Bellas Artes ‘Gregorio Prieto’. Un reconocimiento que supone el broche a toda su trayectoria, tal y como él mismo señala. Una carrera que ha estado llena de premios en distintos certámenes a lo largo de toda España y de la que han nacido esculturas que hoy en día podemos ver en las calles de Valdepeñas como las de La batalla de los Molinos de Viento, las Armas de don Quijote, Desatino, Homenaje a los Héroes del 6 de junio, Tomás de Antequera, Juan Alcaide, Homenaje a la Familia Ibáñez, Homenaje al Gañán o la recientemente inaugurada Yunque de los Vientos. De toda esta trayectoria y de este reconocimiento hablamos con el valdepeñero en esta entrevista.


¿Cómo recibes esta medalla?


Por una parte, es una más. Como dicen que el diablo no es más listo por diablo, sino por viejo, ya me he presentado a muchos certámenes por toda España a lo largo de mi trayectoria y tengo más, no es la única. Pero esta medalla supone el broche a toda esta trayectoria y me satisface mucho porque me la dan en mi casa, en mi ciudad, con mi familia, con mis amigos, con mis conocidos, con los que me siguen, y eso supone todos los honores y una satisfacción.


¿Qué significa para ti contar con este reconocimiento?


Estoy muy contento. Cuando te dan un premio cuando comienzas tu carrera es un avance pero a estas alturas es una gran satisfacción porque me lo dan a mi trayectoria y me supone gran satisfacción ser acreedor de este galardón.


¿Por qué crees que te lo han dado?


No sé en qué habrán pensado. Si han visto que era merecedor de la medalla me la habrán dado por eso. Aquí hay que distinguir entre un galardón de una exposición otorgado por un jurado pero en este caso habrá otras personas candidatas y habrán valorado mi trabajo y mi carrera escultórica.


En las calles de Valdepeñas podemos ver varias esculturas tuyas. ¿Qué sientes cuando pasas junto a ellas?


Me siento satisfecho y orgulloso de tener una obra que ha pasado por mi cabeza en un tamaño pequeño y cuando ya me la han encargado la he pasado a grande, por lo que para mí supone una gran satisfacción. Al mismo tiempo, satisfacción personal y satisfacción de que la escultura, una vez que está en la calle, deja de ser del autor y pasa a ser de todo el que pasea y la ve, en este caso de todos los vecinos de Valdepeñas.


¿Con qué escultura, de todas las que hay en el museo al aire libre que tiene Valdepeñas, te quedarías?


Siempre digo que mis hijos artísticos son todos iguales. Tengo hijos de madera, de bronce, de piedra… Pero la última obra es siempre la que más te gusta y al mismo tiempo deja de interesarte porque ya empiezas con otra cosa. Para mí todas me gustan mucho.


Creo que has creado unas monedas de Valdepeñas…


Sí. Pensé en cómo podía ser una moneda de Valdepeñas. Diseñé una, la fundí en bronce, se llama Pámpano, mide 50 centímetros y está siendo para mí una gran satisfacción. Es la escultura más pequeña que he hecho.


La última escultura en incorporarse a las calles de Valdepeñas es el Yunque de los Vientos en la rotonda de la calle Amapola. ¿Qué has querido transmitir con ella?


Es una especie de brújula. Me he inspirado en un yunque de una fragua. Mi tío tuvo una fragua y fue artesano, mi padre fue carpintero, por lo que pensé en el Yunque de los Vientos porque tiene dos picos hacia dos direcciones y otros dos más como una especie de brújula a los cuatro vientos. Luego lleva en el centro una uva de acero inoxidable que mide 50 centímetros de diámetro y es un homenaje a los artesanos que colaboraron en el progreso de la industria del vino en Valdepeñas, como herreros, carpinteros, cuberos, boteros, esparteros. Entonces la tecnología no era tan avanzada como ahora y tenían un destino común que era el vino. Así que he querido representar ahí todos esos oficios. El vino de Valdepeñas está representado en la uva del centro y está dirigida a los cuatro vientos.


¿A quién le dedicarás este reconocimiento?


Siempre se lo dedicas a los más cercanos. Se lo dedico a mi mujer, que siempre está a mi lado, que es mi mayor crítica feroz, ya que siempre cuando termino algo cuento con ella. Y también se lo dedico a mis hijos, a mi familia, a las mujeres de mis hijos, a mis nietos y hermanos, y a mis amigos y a los que miran con respeto mi obra. También estoy muy agradecido a las personas que directa o indirectamente me han propuesto para este reconocimiento y han hecho que se rompa el dicho ese de que ‘nadie es profeta en su tierra’.