De nuevo en El Trebolar

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MARTIN MIGUEL


A mi amigo Paco Ortega


Vuelve la luna de julio al campo del Trebolar,

Y sus amigos poetas y devotos del cantar,

Brindan con sangre de uva su constante iluminar.

Cantando viene, contenta, la Luna en el Trebolar.

Del cielo cae la noche tenebregoso cristal,

Y la luna se aparece como salvador fanal.

Yo quisiera, luna amiga, de fondo atleta estelar,

Que nos siguieras guiando por sueños de noble afán.

Cantando viene, contenta, la Luna en El Trebolar.

En esta casa de Paco, pichulero de olivar,

Y de buen vino que hace en un secreto lagar,

Templo de musas agrestes, ágape donde cantar,

Poemas de selenitas, y vino del Trebolar

Bendecirá tu blancura de la perla del collar

Que el cielo divino tiene, de Dios el albo rosal.

Cantando, viene, contenta, la luna en El Trebolar.

En el fondo de mi pozo Luna siempre brillará,

Blanca en charcos de mi calle insensibles pisarán,

Inmóvil en río rápido Universos sostendrá,

Dormitando junto a barcos con delfines jugará,

Pues la luna me acompaña no sólo allí, sino acá.

No sólo en el amplio cielo, sino en los fondos del mar.

Cantando, viene, contenta, la Luna en El trebolar.

Convivir bajo la luna da amor y fraternidad,

Y hasta el malo y envidioso esa noche encuentra paz.

Grande anfitriona es Mercedes, don de generosidad,

Y su costilla, don Paco, corazón de humanidad.

A ellos dos les doy las gracias por su expresión de amistad.

Forastero bien venido si vas hacia la ciudad,

Y en casa de Paco un rato te detienes a cenar.

No pises entre las flores áspid que sabe matar,

Que entre poetas y versos puedes ver una beldad.

Que si canta, se suspende la armonía celestial,

Y si llora, enjuga al alba sus lágrimas de cristal.

Luna, mil veces celosa, que ya me veo enterrar.

Y mi amigo, Luis de Góngora, cien misas celebrará.

Cantando viene, contenta, la Luna en el Trebolar.

Una cosa te sugiero, mi querido capitán,

Que el próximo año vistamos las verdes bragas de Adán,

Que somos hijos de Luna la escuadra del Trebolar.

Y ya Nieva nos decía desde aquélla “No es verdad”

Que desnudos en manada bajo la Luna hay que estar.

Cantando, viene, contenta, La luna en el Trebolar.

Los astros salpican música, nocturnas cuerdas rasgadas,

Son los dedos prodigiosos del gran Cristino Quintana.

Interesante la noche al buen Juan Ramón declama

Discípula Macarena, filóloga consumada.

Vuelve siempre Juan Ramón, con sus romances de azada.

Ninfa de ojitos alegres propia inspiración señala,

Y ya nos deja engolfados con silogismos de plata.

Matrimonio americano dulces acentos levanta

Que la buena Luna acoge entre sus montañas lácteas,

Que a todos los seres vivos les dan calor y amamantan.

Intentaron cazadores de religión de hojarasca

Llevar reivindicaciones al altar de la monarca.

Tomás nos lee compromisos de la tierra maltratada

Y al sufriente hermano hombre el bueno de Rafa canta,

Pero la luna impasible sólo quiso ser amada.

Otros años volveremos para la Luna cantar,

Si ella, diosa, tiene a bien a estos poetas salvar.

Cantando viene, contenta, la Luna del Trebolar.


Martín-Miguel Rubio Esteban