El Teatro Colón y la Compañía Estable llegan desde Colombia al Festival de Almagro con ‘Macbeth’

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La 41ª edición del Festival de Almagro cuenta este año con una importante presencia colombiana en su programación. El aporte de Colombia, país invitado de honor del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, se da gracias al Teatro Colón de Bogotá y el Ministerio de Cultura de Colombia.


La muestra, bajo el título ‘Barroco de Ida y Vuelta’, está conformada, entre otros espectáculos, por obras como Macbeth, una coproducción del director Pedro Salazar con el Teatro Colón; y por una lectura dramatizada de la pieza colombiana El Carnero, organizada por el Instituto Caro y Cuervo, que realizarán Christian Ballesteros, Felipe Botero, Andrés Estrada y Diego León Hoyos, cuatro de los actores de Macbeth.


Macbeth


A partir de la obra de Shakespeare_ Dirección Pedro Salazar


Muchos han dicho que Macbeth es una obra sobre la ambición. Para el crítico Jan Kott, en cambio, la fuerza relevante en Macbeth es el homicidio, el más irreversible de los crímenes.


Tentado por el poder Macbeth asesina al rey. Enseguida deberá matar también a Banquo para silenciar sospechas, tapando muerto con muerto, crimen con crimen, siguiendo una cadena imparable e incorregible de maldad. Macbeth no es la historia de Escocia; es la historia de un hombre que para aferrarse al poder se convierte en un abusador del mismo, coleccionando enemigos y destruyéndolos por todos los medios posibles: sobornándolos, chantajeándolos, confiscando sus tierras, aniquilando a sus familias, generando un régimen de horror desde lo que parecería ser la legitimidad. Pero el terror real de la obra va más allá de las acciones de Macbeth; está en que cualquiera de nosotros podría ser él.


El Carnero


Juan Rodríguez Freyle_ Dramaturgia Guillermo Molina Morales y Leonardo Espitia_ Dirección Manuel José Álvarez Gaviria

El Carnero: crónica histórica, breviario de brujería, antología de cuentos picarescos y diatriba misógina escrita por un párroco prevolteriano en una ensimismada ciudad de los Andes sudamericanos llamada Santafé de Bogotá. Juan Rodríguez Freyle muestra cómo en el agua de los lebrillos podía saberse de las andanzas adulterinas de los maridos descarriados y cómo un sacerdote homicida veía teñirse de rojo la hostia en el momento de la elevación. Pero la inexhausta maravilla del libro no reside sólo en los prodigios de una cultura mestiza, con sus ancestros indígenas, español y negro, sino en la fuerza que con un lenguaje anacrónico, pero vivo, recrea un mundo en permanente trance de aventura, de fusión y cambio.