La valdepeñera Inés Ibáñez Braña será nombrada Hija Predilecta de Castilla-La Mancha el próximo 31 de mayo

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La valdepeñera Inés Ibáñez Braña, directora de la coral Maestro Ibáñez, será nombrada Hija Predilecta de Castilla-La Mancha el próximo 31 de mayo coincidiendo con el acto institucional del Día de la Región, tal y como ha sido anunciado desde el Gobierno regional. La "señora", como la conocen sus alumnos, es muy querida en Valdepeñas por llevar tantos años ligada al mundo de la música y ser desde el año 1961 la directora de la coral Maestro Ibáñez, que anteriormente dirigía su padre.


Currículo de Inés Ibáñez Braña


Si alguno de Vdes. le pregunta, ella –con toda seguridad—les contestará que “ya no cumple años”. Su padre, el recordado Luis Ibáñez Fernández, que había nacido en Sigüenza, decidió casarse en 1914 con la asturiana Carmen Braña Sierra. De esta unión nacieron diez hijos y dos malos partos: Conchita, Luis, Emilio, Carmen, Sara, Inés, Antonio, Luisa, Jesús y Jesús. Sólo vivirán Luis (violinista y director de banda), Emilio (percusionista), Inés (pianista y directora de coral) y Antonio (violinista y director de banda); quizás por ello y sobre todo, al principio de su estancia, doña Carmen le pedirá repetidamente a su marido marcharse de Valdepeñas.


Si Vdes. contaron la enumeración que hice ya sabrán que Inés es la sexta de la unión de sus padres y la tercera de los que nosotros hemos conocido o la única hija superviviente. No obstante, también diremos que el 10 de diciembre de 1922 es cuando nació; es decir que dentro del año que nos ocupa cumplirá noventa y seis años. Que cuentan quienes saben de esto que para su padre sería su niña, su Inesita como él la llamaba y que, después de haber muerto sus tres hermanas, es tratada con mimo y celo en el seno de una familia que vivía justo encima del esquinazo del bar Sebastián con la, entonces, calle Principal y hoy Maestro Ibáñez, en honor de su padre.


También cuentan que su infancia transcurrió entre juegos, risas, y –cómo no, pues de ello se encargó su padre, al igual que hizo con todos sus hermanos– entre corcheas, semicorcheas, blancas y negras.


Comenzó sus estudios musicales en casa, donde se vivía y se respiraba la música, bajo las enseñanzas de su padre. Por tanto, podemos afirmar que el primer maestro de Inés y a quien le debe todo su aprendizaje musical es a su padre, Luis Ibáñez Fernández, que dentro de su polifacética labor fue Director de Bandas Municipales, profesor de música de Instituto, armonizador, compositor y virtuoso del piano y del violín.


A muy temprana edad, la vocación y la llamada de la música se impusieron a toda otra preocupación y así, comenzó a hacer sus pinitos musicales que con el paso del tiempo fueron ampliándose. Primeramente, preparó pequeños coros de parroquia, fines de cursos en algunos colegios, servicio social, organista en el Asilo de Nuestra Sra. De los Desamparados… Las vivencias familiares la predisponen y preparan para ello. A los 8 años Inés Ibáñez ya conoce perfectamente el solfeo y comienza sus escarceos en el piano. Renuncia a todo otro estudio para centrarse en lo que ya es su vocación absoluta. Se entrega siendo muy joven, casi aún adolescente, a las tareas didácticas; primero, en su propio hogar, después, en el Instituto de Enseñanza Media “Bernardo de Balbuena” de Valdepeñas y en la Escuela de Maestría Industrial, de la misma localidad. Por su casa desfilan infinidad de alumnos, a los que prepara para la carrera de piano, para magisterio musical, o para otras diversas finalidades. Son muchos los que hoy, con su título correspondiente, se declaran sus discípulos en distintos lugares de la región manchega.


Y llegamos al año 1942, un año clave en la vida del maestro y de su hija pues crea la Coral de Voces Blancas de la Sección Femenina, germen de la actual Agrupación Coral “Maestro Ibáñez” y La Rondalla de Educación y Descanso.


Será en 1945 cuando, y por primera vez, Inés Ibáñez se suba por primera vez al escenario a dirigir “su coro”, como pueden ver sólo han pasado unos años desde entonces hasta hoy, sólo setenta y tres, unida a la conjunción de voces.


En 1948, concretamente en el mes de julio, en el teatro Royalty, participan de forma conjunta padre e hija. En la primera parte interviene el Coro Femenino de la Sección Femenina dirigido por Inés y la Banda Municipal a continuación. En 1949, su coro es premiado en el Concurso Internacional de Canciones y Danzas Populares, obtienen el Segundo Premio Internacional y el Primero Nacional. Su padre le arregla canciones populares para su interpretación, sin embargo pretende que esto sólo sea un divertimento, nunca un modo de vida.


Pertenece a una familia de clase social media que no podía permitirse ciertos lujos, entre ellos: unos estudios en el Real Conservatorio de Madrid (por entonces uno de los más cercanos a esta ciudad) y, por ello, no le quedó otro remedio que cursar la carrera por libre.


El maestro, que conoce la esclavitud a la que la música te somete, no quiere que su hija se dedique a ella. Le decía: “Tú, Inesita, tienes que ser maestra; lo tuyo está con los niños”. Pero, lejos de hacerle caso, ella estudia música para examinarse, aunque su padre no quiera prepararla.


Con las máximas calificaciones realiza la carrera superior de piano en el Real Conservatorio de Música de Madrid. Sus estudios musicales abarcan desde 1949 a 1958. Sus afanes perfeccionistas le impiden terminarla enseguida; conscientemente, va demorando su presentación a los exámenes a fin de asimilar y ejecutar mejor sus programas. Así, se examinaba unas veces en junio y otras en septiembre y, algunas veces, lo dejaba para el año siguiente. De su promoción se le otorga el Diploma de Profesora de Música de “Primera Especialidad”. Es destinada, al término de este curso, a la Escuela Superior de Mandos, con sede en el Castillo de la Mota. Renuncia a esa plaza.


El hecho de obtener las mejores calificaciones le va a ayudar en su empeño para obtener la plaza de Profesora de Música de la Escuela-Hogar del Instituto de Enseñanza Media de Valdepeñas, nombramiento que va a obtener de forma interina y que tendrá efectos económicos el 1 de enero de 1950 con un sueldo anual de tres mil quinientas pesetas, puesto que no abandonará hasta su jubilación en 1987.


Asiste, posteriormente, a infinidad de cursos y cursillos de música, principalmente en Madrid. En los años 1950-1951 realiza, en el Pardo, los cursos para profesores (instructores) de Música de los Institutos bajo la dirección del maestro Benedicto y otros profesores pertenecientes al Real Conservatorio de Madrid y Barcelona.


Son cuarenta y seis años de ininterrumpida labor en todos los ámbitos.


En el vivir cultural del Bernardo de Balbuena la parcela de la música ocupa constantemente un lugar destacado, gracias a su incansable labor. Dentro y fuera del recinto. Dentro y fuera de la ciudad. Las clases teóricas siempre son acompañadas de constantes y variopintas actividades prácticas: audiciones musicales diarias, formación de grupos corales, frecuentes recitales de piano y otros variados instrumentos… La creación de un coro general, primero de voces blancas y, posteriormente, de voces mixtas, es ya algo más que un hecho. La actividad de estos grupos y del conjunto coral general es constante. Aperturas de curso, festivales del centro, semanas culturales… en todo se hace presente la música. Hay actuaciones en concursos locales, provinciales, regionales y nacionales. Es la Coral del Instituto “Bernardo de Balbuena”.


En 1954, el 7 de mayo, Inés colabora con su padre, preparando bailes, para la función-homenaje a la Rondalla de Educación y Descanso y, con el comienzo del curso escolar llega a Valdepeñas, procedente de León, donde explicaba Lenguas Clásicas, Filosofía y Literatura, Rafael Llamazares. Conoce a Inés en la biblioteca municipal, regida por Eufrasia Lasala, y se queda prendado de ella y, luego, busca una excusa para quedarse en la ciudad. Le atrae, según su propio testimonio, la vida cultural de Valdepeñas; y en ella, descubre a Juan Alcaide, ya fallecido y del que lee sus primeros versos en los libros que le presta don Luis, al pintor Gregorio Prieto y al propio maestro Ibáñez.


Tras unos años de relación, el 3 de julio de 1957, en la capilla del Asilo –de la que era organista--, se casan Inés Ibáñez y Rafael Llamazares. No tendrán descendencia o, al menos eso es lo que ellos se piensan porque…


El 8 de Septiembre de 1961, mientras se celebra la misa solemne en honor a la Virgen de Consolación, patrona de Valdepeñas, y en la que se interpreta una misa, motetes, plegarias y el himno a la Virgen, compuestos por él, muere en Valdepeñas el maestro Ibáñez, su padre.


A su muerte, su hija Inés se hace cargo, definitivamente, del Coro que, hasta ahora ha dirigido al alimón con su padre, y le incorpora –procedentes del Instituto “Bernardo de Balbuena”—las primeras voces masculinas con las que contará la Coral. En esta segunda etapa también los premios se suceden: provinciales, regionales y nacionales. En 1978, y a propuesta de su Junta Directiva, el coro toma dos decisiones: no volver a concursar y poner el nombre de su creador a la Coral, desde entonces es conocida tal y como se presenta: Agrupación Coral “Maestro Ibáñez” de Valdepeñas.


Son muchos las colaboraciones, menciones y premios recogidos durante más de 75 años. Numerosos concursos entre institutos nacionales, donde no faltaba el coro del Instituto de Valdepeñas participando brillantemente en las ciudades de Zaragoza, Sevilla, Salamanca, Plasencia, Murcia, Cartagena y Madrid, entre otras. En la casi totalidad de ellas, el coro obtuvo primeros premios o “accésits”. Destacan los concursos que se celebraban anualmente, en el que la coral fue durante 14 años la representación del Distrito Universitario de Madrid. Es en este certamen donde en una ocasión recibieron el Galardón “Ciudad de Alicante” del XI Concurso nacional de Coros de centros Oficiales de Enseñanza Media, obteniendo primer premio de su categoría y el tercero de la clasificación general en 1971. Por cuatro años consecutivos, ganadores de premios en el concurso Provincial de Villancicos en Ciudad Real convocado por Ministerio de Educación: primer premio de la categoría B en 1971; primer premio en la categoría A y B en 1972; primer premio en la categoría A, segundo en la B y premio especial en 1973; primer premio en la categoría B en 1974 (certamen provincial de villancicos). Primer premio en el “X Certamen Regional de Villancicos” de Cuenca en 1976 (felicitación del director general caja de ahorros de Cuenca). Actuaciones, en dos ocasiones, en el programa de TVE “1, 2, 3 responda otra vez”, por mediación del Consejo Regulador de la Denominación de origen en 1976…


No vamos a hablar de los cientos de recitales, desde 1942, en los que la Coral ha participado a lo largo de toda la geografía española, pero sí queremos dejar constancia de algunos: ha participado todos los años en SEMUVA (semana de la música en Valdepeñas), ofrece conciertos en Navidad, Semana Santa, en primavera y como no en noviembre para festejar a Santa Cecilia. Participa en el novenario y Misa Mayor de la Virgen de Consolación y Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado en Valdepeñas. También ha sido invitada a encuentros de corales en Arganda del rey, Daimiel, Parla, Esquivias, Manzanares… Además ha participado en actos de relevancia como: clausura de máster en el Fernando de Rojas (Círculo de Bellas Artes, Madrid), anualmente en la apertura inaugural de curso en la UNED (Valdepeñas), en la Basílica de Jesús de Medinaceli (Madrid), en el programa El día del Señor (RTVE) y en las Galas de la Zarzuela con la Orquesta Sinfónica de Castilla – La Mancha.


También dejaremos constancia de algunos de los múltiples homenajes que ha recibido y de los que destacaremos los últimos:


Con motivo de su jubilación, en diciembre de 1987, se la homenajea con un emotivo y merecido acto tras, y como ella dice “…cuarenta y tantos años en el Instituto Bernardo de Balbuena”, con un concierto de Sorin Melinte con el que la Diputación quiso unirse.

Es reconocida en el acto de “Mujeres Ejemplares”.

El diario Lanza, en dos de sus ediciones, le concede el Premio Vino Blanco y Vino Tinto.

En el año 2002 y junto a su familia se la homenajea en un acto que llevó como título “Cien años de música en Valdepeñas. Homenaje a la familia Ibáñez”.

Es Hija Predilecta de la ciudad.

Tiene dedicada una calle

El Museo del Vino de Valdepeñas acogió el día 10 de Junio de 2010 la celebración del II Día de la Educación, acto en el que se reconoció la labor de Inés.

El sábado 3 de marzo de 2012, los componentes de la Agrupación Coral que han ido pasando por sus manos se reúnen en un “Encuentro Homenaje”, que se subtitula “La vida contigo”, para homenajear a su directora con un recital y una exposición fotográfica.

Dentro de las Fiestas del Vino de 2014, el 5 de septiembre, se la reconoce con el Premio a la Tradición tras la ofrenda del primer mosto a la Virgen de Consolación.

El 29 de octubre de 2015 recoge el Premio a la Dedicación Musical de ImasTV

También, y dentro de las Fiestas del Vino de 2016, se le concede la Medalla de Oro de la ciudad y dice Jesús Martín: “…no se nos escapa algo que hubiera sido una deuda impagable que es concederle la Medalla de la Ciudad a una mujer como doña Inés Ibáñez Braña por su trayectoria, por su familia y por el mundo de machismo del que ella viene que apartaba a las mujeres y ella supo con humildad estar siempre ahí. Así que, por edad, no se trata de que me haga especial ilusión dársela a ella, pero me felicito de que por primera vez los españoles hayamos llegado temprano a hacer justicia con alguien que tanto ha dado de su vida al conjunto de la ciudadanía”.


Decíamos antes que Inés y Rafael pensaron que no iban a tener descendencia, es verdad, pero lo que ellos no sabían es que todos los miembros de su coral la consideran una segunda madre y, creemos que, ella también los siente a todos un poco como parte de sí, que ella es el alma y el corazón de la coral: gracias a su trabajo y a su forma de entendernos.


Ella, “la señora” como es conocida entre sus múltiples alumnos, comenzó desde niña a fomentar la música coral y, desde entonces su labor, constante e intachable, persiste tanto como formadora como directora. Es en ella donde la música se vuelve sangre; sangre que se une a la tradición y la pasión infinita por su labor y lo que ha llevado a la coral de Inés, la Agrupación Coral “Maestro Ibáñez”, a ser requerida en multitud de escenarios y localidades de toda España. Su predisposición siempre para cualquier llamamiento músico-cultural, la/les hace referente y claro ejemplo de patrimonio cultural en la ciudad de Valdepeñas, de Ciudad Real y de toda Castilla-La Mancha.


Y para terminar diremos que, en el fondo de ese alma “que sigue en activo” nos entrega cada día acordes llenos de ilusión, que con sólo mirarla se aprecia el brillo especial de sus ojos y cómo toda esa vida llena de belleza, de acordes y de notas sobre un pentagrama, ha ido impregnándonos a todos como si se tratase de “polvo de hadas”, que nos ha hechizado y nos mantiene unidos a ella y a su música para siempre.