Los aceites de la Cooperativa Olivarera de Valdepeñas, nuevamente premiados como los mejores aceites del mundo

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050418 VA COLIVAL


La Cooperativa Valdepeñera COLIVAL, sigue demostrando su maestría, y arte entre los MEJORES ACEITES DEL MUNDO.


ATHENA INTERNACIONAL OLIVE OIL COMPETITION 2018, con su ORÁCULO, nos ha otorgado medallas a toda la gama VALDENVERO premiada con un doble oro para Valdenvero Organic Cornicabra, dos oros Valdenvero Cornicabra y Valdenvero Arbequina y 2 platas para Valdenvero Picual y Valdenvero Coupage. A la vez tenemos en el MEJOR CORNICABRA del MUNDO, premiado nuevamente.


Tenemos una gran satisfacción por tener seis reconocimientos en un gran certamen.


Con estos reconocimientos hemos marcado una consigna clara, hacer Valdenvero un sello de confianza, donde el consumidor pueda coger cualquier variedad y sentirse tranquilo que lo que ésta probando tiene la garantía de una Cooperativa que ha apostado firmemente por hacer AOVES de máxima calidad.


De nuevo Valdenvero vuelve a poner a vista de todo el mundo la calidad de sus aceites.


Unos premios que en el país de la oliva tiene un peso especial y puede constituirse en el mejor embajador del aceite de oliva en los mercados internacionales.


El objetivo del concurso ATENEA es poner de manifiesto la importancia simbólica de la participación y el valor de la victoria en Grecia, un país que no sólo es la cuna de la aceituna, sino también la patria de la sana rivalidad y del ideal olímpico. Aquí, bajo la sombra de la Acrópolis, donde la diosa Atenea plantó el primer olivo, que años más tarde el invasor quemaría pero que volvería a brotar en una sola noche, dando el valor necesario a los atenienses para derrotar a los persas.


Aquí, en una ciudad eterna que trasciende las épocas, enlazando los mitos y leyendas de ayer con los desafíos de hoy. En un lugar donde se percibe el transcurso incesante del tiempo y de la historia como un fluido imperturbable sobre las hojas verdes y plateadas de los olivos centenarios.


Aquí, donde al aceite de oliva se le llama simplemente «aceite», ¡Porque para los griegos este es el único aceite verdadero! Al igual que los grandes actores sueñan con actuar algún día en el antiguo teatro de Epidauro y los atletas con correr la Maratón clásica, así también los verdaderos amantes de la aceituna y el aceite de oliva en todo el mundo sueñan con competir en Grecia, allí donde comenzó todo.


Grecia, que distinguió por primera vez la aceituna y el aceite de oliva como un bien cultural, es hoy una de las mayores pertenecías de producción de aceite de oliva en el mundo y sus aceites de oliva extra virgen se encuentran entre los mejores a nivel mundial.


La antigua diosa griega que plantó el olivo sagrado en la roca de la Acrópolis, dio a los hombres uno de los más preciosos regalos de la naturaleza.


Con esta ofrenda, Atenea, la diosa de la sabiduría, la fertilidad y la estrategia, derrotó a Poseidón en la mítica competencia por el nombre de la ciudad de Atenas.


El dios del mar había prometido convertir la ciudad en la ciudad hegemónica del mar, golpeando con su tridente la roca y creando, simbólicamente, una fuente de agua salada en medio de la Acrópolis.


Los ciudadanos, sin embargo, consideraron que el regalo de Atenea era más importante, por lo que la diosa concedió su nombre a la ciudad de Atenas.


El olivo y el aceite de oliva constituyen una parte integral de la cultura griega.


El Olivo y el Aceite de Oliva. Fruto griego centenario y elixir de dioses y hombres. En ninguna parte se ha venerado el olivo tanto como en Grecia, su tierra natal. La primera semilla de olivo que plantó Atenea sobre la roca de la Acrópolis y las coronas de olivo silvestre ofrecidas por Hércules a Olimpia, constituyen mitos vivos que hablan con profundidad del alma de este lugar.


En el mundo griego, el olivo y el aceite de oliva que estaban asociados con dioses y héroes, se arraigaron en las tradiciones populares y constituyeron parte integral de la cultura griega, definiendo la conciencia y la identidad de los hombres. Con el sabio del paso del tiempo, estos dones divinos se convirtieron en guardianes de valores eternos, guardianes de una tradición que va más allá de las estrechas fronteras geográficas de Grecia y se extiende no sólo por el Mediterráneo, sino por cada rincón del planeta, abrazando el mundo entero.