'La luna de la cosecha', de José A. Blanco

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Joaquín Brotons Peñasco.

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Hace varios meses que el escritor José Agustín Blanco Redondo y el autor de esta reseña, hicimos: “Trueque”, ya que él me regaló un ejemplar dedicado de su libro: “La Luna de la Cosecha” y yo hice lo propio con un ejemplar de mi último libro, que es una antología con poemas inéditos: “Pasión y Vida (Antología 1977-2017)”, publicado por la prestigiosa editorial Verbum, en Madrid, y que lleva un magnífico estudio introductorio a toda mi obra poética, titulado: “La lírica de un griego exiliado en Valdepeñas”, cuyo autor de dicho prólogo es el filólogo, escritor, poeta y estudioso de la poesía española, Pedro Antonio González Moreno, que, recientemente, ha salido a la venta su última novela:”La mujer de la Escalera”, que ha obtenido el renombrado Premio: Café Gijón, uno de los galardones más importantes de novela de España.


LA LUNA DE LA COSECHA.


Dicho libro de sólo 75 páginas está formado por siete narraciones: La luna de la cosecha, Óxido, polvo y desidia, El reencuentro”, El herbario y el silencio, La estela del porvenir, La luz que abrió mis ojos, La tibieza de la sangre y La última luz de la tarde, tomo que lleva un espléndido prólogo de José María Lozano Cabezuelo, director de la Casa-Museo de Quevedo, en la Torre de Juan Abad; miembro de la Orden literaria Francisco de Quevedo, en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), miembro del veterano Instituto de Estudios Manchegos, un auténtico humanista y uno de los mejores estudiosos del gran e inmortal: Quevedo. Asimismo, es autor del libro:” Francisco de Quevedo desde la Torre de Juan Abad, trabajos que completa como conferenciante especializado en la obra de Quevedo, al que sus enemigos y detractores literarios, que eran legión, llamaban “Quebebo”, dada su afición al vino y a las tabernas.


La citada introducción al libro es una auténtica joya, un estudio detallado del libro, que hace una amplio recorrido por pueblos casi olvidados de está Mancha nuestra tan ingrata, pero que son poblaciones con una belleza y una personalidad única e irrepetible, especialmente en pueblos conocidos popularmente como: “El Campo de Montiel”, y sus habitantes, que suelen ser personas sencillas, humildes, trabajadoras, pero que apenas tienen reconocimiento, ni son valorados en todo su esplendor y pureza autóctona, en pueblos como: Almedina, Puebla del Príncipe, Montiel, Albaladejo, Santa Cruz de los Cáñamos, Villahermosa, Torre de Juan Abad, Alcubillas, entre otros, que el autor del libro conoce perfectamente, dada su profesión de veterinario, que visita mucho dichas localidades y conoces sus costumbres, paisaje y paisanaje.


Del conjunto de breves narraciones que se compone el citado libro, publicado por la Diputación de Ciudad Real en su conocida colección: “Biblioteca de Autores Manchegos”, que dirige mi viejo y buen amigo José Luis Loarce, me han gustado particularmente, no quiero decir que sean las mejores, solamente que a mí, personalmente, las prefiero: La luna de la cosecha, La tibieza de la sangre, La última luz de la tarde, El Reencuentro, en fin, que para ir finalizando, sólo quiero decir, que el libro es una auténtica joya, dentro de la narración que se publica actualmente, donde hay tanto mediocre metido a escritor…


Ni que decir tiene que comparto la opinión del prologuista: “Blanco Redondo es ante todo un tipo de intelectual de los que conservan la toma de tierra, atento a la realidad, a lo que sucede y a lo que sucedió ayer: reverdece lo que el recuerdo guarda; y tomando fuerza, entusiasmado o desengaño como material con el que dar forma a las cosas muertas hasta hacerlas vivas, ejerce un magisterio de fabulador manchego en el campo de la narrativa breve.” Además, como también dijo en la presentación del libro, el citado prologuista: “José Agustín, como escritor ponderado, cumple al pie de la letra aquello que mi admirado don Pío Baroja: “Los ambientes se copian, los personajes se inventan”, eso es lo que hace Blanco Redondo, inventar, crear…, que es lo que debe hacer todo verdadero autor, tener personalidad propia en su obra, su sello personal, su Denominación de Origen o voz propia, como dicen los expertos en literatura.


El AUTOR.


Desgraciadamente, no es muy conocido por estos pagos o lares quijotescos, José Agustín Blanco Redondo, que nació en Vitoria (Álava), pero lleva ya muchos años en Valdepeñas, mi ciudad-isla, donde reside y trabaja en su profesión, dado que es Licenciado en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid, pero yo, que lo conozco, me atrevería a decir, que es más escritor que veterinario- auque ambas profesiones las desarrolle muy bien-; vamos, que si se lo propusiera, podría vivir de la literatura, algo bastante difícil de conseguir en este país, pero conozco a autores que son pésimos escritores de novelas, que consiguen vivir… de su trabajo, algo que nunca podríamos hacer los poetas, como ya dijo el grandísimo poeta y mejor persona don Vicente Aleixandre, que cuando ganó el Premio Nobel, una joven periodista le preguntó: “Don Vicente, ahora ya podrá usted comer de la poesía”, a lo que el sagaz, inteligente e irónico Aleixandre, le contestó: “Señorita, la poesía no da ni para merendar”.


EXTRACTO DEL CURRICULUM


J.A. Blanco Redondo, ha sido galardonado en más de cien certámenes literarios de relato corto y de cuento en la comunidades autónomas de Castilla-La Mancha, Asturias, Castilla-León, Galicia, País Vasco, Murcia, Extremadura, Navarra, Andalucía, Aragón, Comunidad Valenciana, Canarias, Madrid, Cantabria…, galardones, entre los que cabe destacar, entre otros muchos: “Camilo José Cela de Padrón (2016)”. “Villa de Pedraza (2013)”, “Villa de Ermua (2010)”, “Villa de Mendavia (2011)”, “Leopoldo Lasala en Zaragoza (2011), “El Puig de Santa María (2013)”, “Pluma de Oro de Alcorcón (2015)”…


También ha resultado finalista en unos cuarenta certámenes, que haría interminable este artículo. Igualmente ha recibido con el género de Novela Corta: “La nieve teñida de Escarlata”, el Primer Premio en el Primer Certamen de Novela Corta: Ciudad de Leganés (2014)”, obra que fue publicada en mayo de 2015 por el Ayuntamiento de la citada población madrileña.


Igualmente quiero añadir, que la Biblioteca Municipal de Valdepeñas, ha decidido escoger como libro de lectura para la semana del libro, en abril del presente año, La Luna de la cosecha, en la que se hará un encuentro con el autor, lo que permite que toda persona que lo desee, puede ir a la biblioteca y pedir prestado un ejemplar para su lectura y posterior asistencia al encuentro, detalle fino y exquisito que honra a la citada biblioteca y a al autor del libro, pero que me causa cierta envidia sana, ya que es algo que nunca han hecho conmigo, tras más de 40 años dedicados a la literatura y haber publicado casi 20 libros, entre prosa y poesía. Debe ser cierto eso de que dice el dicho: “Que nadie es profeta en su tierra”.


En fin, que estamos ante un escritor como la copa de un pino, que además, tiene algo raro en el gremio, que es un hombre sencillo, culto y muy leído, nada pedante, sincero, que a veces, en algunas ocasiones, me recuerda a mi viejo amigo y paisano manchego el escritor Francisco García Pavón, tan enamorado de La Mancha como el autor de: La luna de la Cosecha, de José Agustín Blanco.


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